lunes, junio 04, 2007

¿QUÉ PASARÁ?

El próximo jueves partiré junto a mi señora, a pasar unos días de vacaciones fuera del país.

Curiosamente, durante mi ausencia se producirán aquí dos acontecimientos sobre los cuales se ocupan los diarios de hoy en sus primeras planas.

Me refiero a la definición del campeonato Clausura de fútbol y a la elección del intendente porteño (perdón: del Jefe del Gobierno de la Ciudad Autónoma). Salvando las distancias, claro.

¿Existen paralelos entre ambos asuntos? Puede que sí. Yo veo algunos.

  • Cuando empezó el torneo, nadie (me incluyo) apostaba una moneda por San Lorenzo, pese al sorprendente optimismo que derramaba Ramón Díaz.


  • Cuando se lanzó a la liza electoral, Filmus (hincha cuervo, es cierto) redondeaba un magro 4% de intención de voto, al menos si uno le quería dar crédito a las encuestas.

Sin embargo, ahí están los dos, dispuestos a "dar pelea hasta el final", como le gusta decir al segundo riojano más famoso.

  • Tanto San lorenzo como Macri sacaron unas ventajas que, al momento de escribirse estas líneas, hacen presagiar el exito final para ellos. Parecería muy difícil que se les escapen sus respectivos objetivos.

Pero no hay que descartar las sorpresas.

Arsenal es un rival temible, y los descendidos muchachos de Quilmes saldrán a jugar con la tranquilidad de quienes no tienen nada que perder. También es posible que los narvios de los bravos ágiles capitaneados por Cristian Tula jueguen su papel. Habrá que ver si logran manejar la presión, como dicen los cientos de miles de pseudopsicólgos que andan por allí dando vueltas.

En cuanto a la oposición que deberá enfrentar Macri, ¿qué decir? Yo que él, me pondría canilleras. O mejor, recurriría a un escudo como los que usaban los legionarios romanos cuando iban a enfrentar a Obelix.

Vale recordar el infundio con que perjudicaron a Olivera en la elección de hace un par de años, cuando inventaron lo de su supuesta cuenta bancaria en el exterior. Y no es un dato menor que hoy, cuando no habían pasado veinticuatro horas de la primera vuelta, desde el atril se lo haya acusado de "noventista", haciendo una fuerte apuesta a la frágil memoria de los argentinos , tanto respecto del orador...



... como del "pollo".


En fin, me enteraré de lo que ocurra mediante Internet. Por las dudas, ya puse en mi valija una camiseta azulgrana...

miércoles, mayo 30, 2007

ADIOS A UN ARTISTA


Ha muerto Cacho Tirao, un guitarrista excepcional. Abarcó tanto el repertorio clásico como el popular, y tocó en diversas partes del mundo. Se destacó como solista, pero también compartió escenarios y estudios de grabación con grandes músicos, entre ellos el genial Astor Piazzolla. Su trayectoria artística fue exitosa y fecunda. La vida, además, lo marcó con algunos golpes muy duros que supo sobrellevar.

Tuve la inmensa fortuna de verlo actuar en Ushuaia, cuando en los tempranos ochenta se presentó en el mítico "Don Antonio Jazz Bar" de Francisco Arqueros, el Peli Bonvehi y Carlos Mones Ruiz.

En mi humilde y no calificada opinión (no soy músico, apenas un aficionado), el 3 de diciembre de 1970 participó con su guitarra eléctrica de un momento cumbre del tango: la grabación del maravilloso "Concierto para Quinteto" por parte de un formidable seleccionado de intérpretes, integrado además de él y Astor en bandoneón, por Kicho Díaz en contrabajo, Antonio Agri en violín y Osvaldo Manzi en piano. De ellos, Cacho ha sido el último en partir.

Sólo quiero dejar aquí mi testimonio de admiración por su arte y de tristeza por la pérdida.


(Nota: la imagen con los integrantes del Quinteto Nuevo Tango mencionados en este post fue tomada del sitio web
Todo Tango)

martes, mayo 29, 2007

¿JUSTO O INJUSTO?

Al Premio Nobel de Economía 2001 Joseph Stiglitz no lo afectaron su nacionalidad estadounidense ni su condición de profesor en Oxford y Stanford. Ni siquiera su carácter de ex vicepresidente del Banco Mundial. Pese a todo ello, el antineoliberalismo de todo el planeta lo elevó al altar de sus máximos ídolos, a partir de sus libros "La globalización y sus descontentos" y "Los felices noventa" donde la emprendía contra la ortodoxia y los organismos internacionales, en particular el FMI. El diario español "El País" lo llamó "el conomista justo".

Su discurso respecto del funcionamiento de los mercados y del papel del Estado sonó también como música a los oídos de la heterodoxia vernácula, que casi lo levantó en andas cuando visitó el país tiempo después de nuestra última gran crisis.

Por eso es interesante tener en cuenta sus declaraciones publicadas por "Clarín", el domingo 27 de mayo. No tanto por la reiteración de sus opiniones conocidas ("las políticas económicas argentinas aprovecharon las oportundidades" generadas por los aumentos de precios de las commodities) ni por sus argumentos de base ("el fundamentalismo de mercado no funciona"). Tampoco por sus comentarios sobre Venezuela, país al que considera socio interesante del Mercosur "incluso si Ud. no está de acuerdo con la retórica de Chávez", y respecto de cuyos programas de redistribución del ingreso considera que "todavía no han sido evaluados como para saber cuán efectivos son".

En cambio, conviene poner el foco sobre otros comentarios deslizados en la entrevista, tales como:
  • "La experiencia indica que es muy difícil suprimir la inflación con control de precios. El intento de suprimirla de esa manera puede distorsionar la economía".
  • "Hay que tener en cuenta que los superávits comerciales y fiscales, en un futuro no tan lejano, podrían transformarse en déficits. Entonces, hay que cuidar el gasto, porque tendrán menos ingresos por las exportaciones".
Como se ve el hombre no come vidrios, lo cual es casi tautológico tratándose de un Nobel. Aunque es poco probable que estas opiniones generen entre la corrección política local el mismo entusiasmo que las anteriores.

Agrego finalmente otra frase suya con sustancia: "En este mundo, Ud. tiene que correr para permanecer en el lugar".

miércoles, mayo 23, 2007

PENA, PENITA, PENA


La noticia se publicó en "El Diario del Fin del Mundo" de hoy. Su párrafo inicial rezaba textualmente lo siguiente: "El Concejo Deliberante y la Municipalidad de Ushuaia avanzan en la aplicación de un plus salarial por tareas penosas para los trabajadores del cementerio, el matadero y la perrera."

Se trata, qué duda cabe, de un acto de estricta justicia. Imagine Ud. a esos trabajadores, que pasan la vida depositando féretros en fosas que antes deben cavar y luego tapar, faenando ganado y capturando cuzcos. Ahora, por fin, las penas infinitas que sus desangeladas labores provocan, serán evitadas por la módica suma -según da cuenta el artículo- de 300 pesos mensuales. Cien dólares por barba, bah, y se terminó la aflicción.

Los concejales ushuaienses han señalado el camino. Ya llegará el turno de los médicos y enfermeros, por obvias razones (puesto que, pese a sus esfuerzos, no siempre logran salvar las vidas de los pacientes). También de los encuestadores de la oficina de estadística, obligados a escuchar de varios de sus entrevistados que no consiguen empleo. Y no cabe duda que, en tren de mitigar penas, pronto aparecerán otros estamentos merecedores del reconocimiento, por llamarlo de alguna manera.

¿Vivirá Ripley?

lunes, mayo 21, 2007

SI NO ME TIENEN FE...


Los sistemas de registración contable del sector público son algo verdaderamente molesto. Por empezar, están establecidos por ley, lo cual sin constituir -en un país como el nuestro- una rigidez como para tirarse de los pelos, no deja de ser una preocupación. Y, encima, están sujetos a controles ex-post, por lo que pueden obligar a los funcionarios a llevar a cabo desgastantes ejercicios de memoria. En suma, todo muy desagradable para quienes por estar abocados a dar inicio a la historia, refundar la República y transformar la vieja política, no pueden perder el tiempo en nimiedades.

Por eso, a alguien se le ocurrió lo de los fondos fiduciarios, también llamados fideicomisos. Trátase (diría el Turco) de un instrumento financiero muy de moda en el ámbito privado, por el cual un particular (o "fiduciante") transfiere a otro (el "fiduciario") la propiedad de uno o más bienes durante un plazo determinado, a cuyo término un "beneficiario" designado por el primero recibirá el producido de la explotación de ese activo. El "fideicomisario" es, por último, quien recibe la propiedad del activo al finalizar el contrato.

Es un encargo de confianza (de ahí lo de fiduciario, que parafraseando a Grondona, viene del latín fides: confianza, fe) porque se transmite el dominio del bien, para constituir el "patrimonio fideicomitido".

Quizá la relativa complejidad del mecanismo resultó atractiva para quienes, en algún momento, decidieron aplicarlo a la financiación de obras públicas, percibiendo la posibilidad de esquivar por esa vía los molestos requisitos de la técnica presupuestaria y la contabilidad estatales. Es posible también que tales personajes hayan vislumbrado, no sin acierto, que en ese ámbito enmarañado era posible indefinir unos limbos, unas tierras de nadie en las que relajar, cuando no ignorar, las exigencias propias del manejo de fondos públicos. Después de todo, las hermanas y hermanos seguramente se contentarían con tener fe.

Todo parecía marchar muy bien. Era imposible sospechar que, vaya paradoja, nada menos que la AFIP iniciaría una investigación reveladora de un caso de corrupción entre privados que, no obstante ese carácter, motivó el despido de dos funcionarios y la intervención de un organismo estatal relacionados con un fondo fiduciario destinado a la ampliación de un gasoducto.

Habrá que ver cómo sigue la investigación judicial. Entre tanto, es factible suponer que los Fernández van a tener que extremar la versatilidad de sus inflamadas verbas justificatorias.

martes, abril 24, 2007

Presentación en la Feria del Libro de Buenos Aires

Todos sabemos que la Argentina es un país generoso. El próximo jueves 26 esa frase hecha confirmará su vigencia, ya que desde las 18:00 horas tendrá lugar la presentación de "El Supérstite" en la Feria del Libro de Buenos Aires.

Varios familiares y amigos han amenazado con acercarse, y yo espero de todo corazón que cumplan, porque -ironías aparte- será para mi otro momento emotivo, como cuando lo presenté en Ushuaia. Confieso que siento algo de orgullo al saber que la figura del querido don Odino será rescatada en ese ámbito.

La cita es a las 18:00 horas, en el stand Nº 305 de la Editorial de los Cuatro Vientos, donde estaré hasta las 19:00 (después de esa hora seguramente andaré por las cercanías, pero deberé cederle el lugar al autor siguiente). A los despistados les recuerdo que la Feria tiene su sede en el predio de la Sociedad Rural, en Palermo (estación del subte "Plaza Italia").

Referencias: Sitio oficial de la Feria del Libro * Sitio de la Editorial de los Cuatro Vientos

lunes, abril 16, 2007

Soberbia



"Telerman es un riesgo que tengo que correr". Elisa Carrió

"El tema de la Capital es una elección de alcaldes." Roberto Lavagna

"El pueblo ecuatoriano aprendió a confiar en nosotros". Rafael Correa

miércoles, abril 11, 2007

El regreso de los muertos vivos


Algunos abandonaron este valle de lágrimas hace unos doscientos años, otros lo dejaron sólo hacia el final de la centuria pasada. Uno de los más conocidos entró en su última morada apenas unos meses atrás.

Sin embargo, todos ellos parecen regresar del más allá para coaligarse en una feroz campaña antiargentina; sí, otra más.

Esos obcecados ortodoxos, esos salvajes partidarios del capitalismo, esos fundamentalistas del mercado insisten en conspirar. Lo hacen con la prédica disolvente que los caracteriza.

Esa que les hacía sostener que si la autoridad monetaria no controla la cantidad de dinero, habrá inflación.

La misma con que afirmaban que los controles de precios derivan tarde o temprano en desabastecimiento.

La lucha contra estos peligrosos muertos viene de antaño, incluso desde antes que muchos de ellos nacieran.

Por caso, ya el emperador Diocleciano (245-316) emitió su “Edictum de maximis pretiis rerum venalium” para fijar precios máximos a más de 1.300 productos, estableciendo además un castigo que reíte de los malos modales de cierto funcionario argentino actual: “Si alguno tiene la osadía de actuar contra lo dispuesto en esta norma, será condenado a la pena capital”, advertía el edicto. Pese a ello Diocleciano no logró su propósito, pero eso es otra historia.

Tampoco se trata de un combate limitado a los países poco o nada desarrollados.

En Estados Unidos, durante la Segunda Guerra Mundial, funcionó una oficina de control de precios a la cual los empresarios debían pedir autorización para aumentar. Claro que como eso era bastante difícil de conseguir así como así, esos pícaros primero disminuyeron la calidad de los productos que elaboraban, y luego comenzaron a llevar a los funcionarios estatales unas estructuras de costos con las que demostraban que sin aumentos iban a tener que cerrar sus fábricas. La oficina empezó a ceder poco a poco, hasta que todo terminó diluyéndose.

Pese a estos antecedentes, nuestro país resiste. Ahí están la maraña de subsidios cruzados, las tarifas congeladas, los malabares del Banco Central. Si esto no fuera suficiente, la imaginación criolla inventará otros recursos, como la “zona de exclusión” para la comercialización de carne en Buenos Aires que parece estar hoy en ciernes. Y en caso extremo, siempre se podrá azuzar a los muchachos de pasamontaña y garrote para que ejerciten su verba disuasiva.

Esos muertos volverán a morir, no lo dudemos.

P.D.: Gracias a

lunes, abril 09, 2007

Todo es según el color del cristal con que se mira



“Yo no soy el celador de Sobisch”, dice el Ministro del Interior, tras sostener que cada provincia es dueña de su poder de policía. Sin embargo, mantiene la presencia de efectivos de la Gendarmería en la provincia de Santa Cruz. Son situaciones diferentes, supongo.

“Tiene que irse”, alude a Sobisch el gremialista Hugo Yasky. Desde el palco cercano asiente Aníbal Ibarra. Sí, el que no renunció por los muertos de Cromagnon, pero no es lo mismo.

“Es una barbaridad lo que ha ocurrido en Neuquén”, declara Hugo Moyano. El chofer de su sindicato suele disparar a mansalva en las aglomeraciones, pero no vas a comparar: el propio Madonna explicó que lo hace para evitar males mayores.

“La verdad es que la vida de nuestro compañero no vale 40 pesos”, rechaza una docente fueguina la decisión del gobierno provincial de no descontar el día de paro. Eso es: no hay que mezclar las cosas. Muy distinto es, por dar un ejemplo cualquiera, tratar de aprovechar un acto en conmemoración de los muertos de Malvinas para hacer un reclamo salarial.

lunes, abril 02, 2007

Bajo un manto de neblina


Es difícil saber por qué no estuvo allí.

Quizá porque los hechos conmemorados no ocurrieron en la por él añorada década del setenta ni en sus denostados noventa, sino en aquellos tempranos ochenta en que, al tiempo que consolidaba su prosperidad como abogado especialista en ejecutar deudores, tal vez ya imaginaba un futuro en la política. Si así fuera, parece comprensible: a nadie le gusta atizar los rescoldos de viejos remordimientos.

O tal vez haya sido para preservarse de un reclamo sectorial que -en caso de haberse concretado- hubiera resultado tan irrespetuoso para los muertos y ex combatientes como su magna ausencia.

No lo representó su esposa, quien sin embargo cumplió ese papel hace unos días, en Ecuador y Venezuela. Cuestión de prioridades. O de respeto por las instituciones: después de todo, en el acto de Ushuaia estuvo el Vicepresidente de la Nación, que como todos sabemos es el segundo al mando…

En todo caso, llama la atención que alguien aparentemente tan visceral como él, capaz de justificar y hasta de alardear de su propia desmesura, haya tomado una decisión acerca de un tema como la recordación del episodio de Malvinas, basado en el más frío y especulativo cálculo de costos y beneficios.

Cuando tarde o temprano vuelva a tronar desde el atril, será bueno recordar que hoy, en el momento en que debía asumir una de las responsabilidades inherentes a su cargo, el hombre dijo “Yo, argentino”.

(La imagen fue tomada del sitio web "Discovery Falklands")

lunes, marzo 26, 2007

Homenaje y presentación


El martes 27 de marzo se llevará a cabo un homenaje a don Odino Querciali, antiguo poblador de Ushuaia fallecido el año pasado. Lo organiza su familia, con la colaboración de Luis Castelli y la participación de Marcelo Murphy.

En la ocasión, será presentado el libro de mi autoría, que pretende dejar un registro de su fecunda trayectoria.

La cita es a las 19:00 horas en "El Almacén de Ramos Generales" de Enrique Chasco, que está en la Avda. Maipú 737.

La elección del lugar es doblemente grata para mí: hace unos quince años, cuando en ese edificio funcionaba el estudio jurídico del Dr. José Salomón, tuve allí la primera charla con don Odino. En esa oportunidad, en la que con "El Turco" me propusieron ser algo así como un asesor económico de la Cámara de Comercio, comprobé por primera vez la capacidad de análisis y la mirada estratégica de quien, espero, alguna vez tenga un reconocimiento oficial como el ciudadano ilustre de Ushuaia que sin dudas fue.

jueves, marzo 08, 2007

"Mujer, si puedes tú con Dios hablar..."



"Lo que pasa es que vos no me escuchás cuando yo hablo"

"Vos decís que la loca soy yo, pero a la mayoría de mis amigas le pasa lo mismo"

"Vos sos muy cortante: cuando decís sí es sí, y cuando decís no es no"

"¿Cómo que tardé? ¡Si hace media hora que te estoy esperando!"

"Yo sé lo que en realidad quisiste decir"

"Ustedes, los hombres, no comprenden la sensibilidad femenina"

"Si vos podés ver el partido Atlas-Yupanqui, yo puedo ver la novela"

"No sabés cómo me contestó tu hijo" (¿hace falta aclarar que también es hijo de ella?)

"Quiero un hombre que me proteja, me contenga, sea tierno, que vaya al súper, lave, planche y que cocine bien" y a continuación: "Lo que me gusta de Fulano es su masculinidad"

"Es que nunca me contás nada..."

"Lo que te regalé lo usás poco porque no te gusta" vs. "Dale, usalo todos los días, así dentro de poco no queda nada de mi regalo"

"Te manchaste otra vez la camisa. ¡Y, con esa panza que tenés!..."

"¿Otro reel (o camisa, o par de zapatillas, o corbata, o lo que sea) te vas a comprar, no tenías uno ya?"


M.A.M. compilador

jueves, marzo 01, 2007

Ayer, hoy y mañana



Hay gente que tiene una virtud que admiro mucho, a la cual definiría como la capacidad de condensar una idea con cierta sustancia en una frase corta. Dejo a continuación tres ejemplos:

"El problema con la juventud actual, es que ya no formo parte de ella". Salvador Dalí

"Hoy es siempre todavía, ayer es nunca jamás." Antonio Machado

"Me interesa mucho el futuro, porque es allí donde pienso pasar el resto de mi vida". Woody Allen

viernes, febrero 23, 2007

DE MAFIAS Y EXTORSIONADORES



Empezó con el desplazamiento de una funcionaria y un “toqueteo” a la metodología de cálculo del IPC, defendido con acusaciones del ministro del Interior acerca de mafias y corporaciones. Algunos medios se apresuraron a recordar que no es la primera vez que se hacen modificaciones metodológicas, mencionando a las que afectaron a la Encuesta Permanente de Hogares en la década del noventa (con perdón de la palabra). Claro que Marcelo Bonelli, por ejemplo, al referirse a ello omitió decir que en esa oportunidad los cambios llegaron como consecuencia de un procedimiento preestablecido, controlado y debidamente publicado, y no mediante el mecanismo intempestivo y grosero usado ahora.

El asunto tuvo la entidad suficiente como para provocar alarma en la profesión, que ve cómo peligra el sistema de las estadísticas oficiales, que además es uno de los pilares de las instituciones democráticas de un país en serio. Muchos de los usuarios de las estadísticas económicas y sociales han hecho pública su preocupación desde un sitio de Internet que sugiero visitar.

Hoy la cosa ha continuado, con las alusiones que la ministra Miceli —asumiendo de modo quizá sorpresivo un perfil bastante más alto que el habitual— planteó sobre una supuesta “extorsión corporativa”. Otra vez la misma cantinela. Esta gente tiene la idea fija…

¿Cómo proseguirá el thriller? Me atrevo a hacer un par de pronósticos de corto plazo. Mañana o pasado, cualquiera de los Fernández agregará su granito de arena al castillo de la teoría conspirativa. Es posible también que llegue apoyo del exterior, si Chávez nos dedica unos minutos de su programa televisivo para emprenderla contra las “estadísticas neoliberales”, como lo hizo cuando descalificó ciertos indicadores sobre la pobreza de su país que no le agradaron.

Lo que resulta absolutamente seguro es que el Director del Indec, Lelio Mármora, continuará con su marmóreo silencio de radio.

Como titularía cierto diario económico: lamentable.

jueves, febrero 15, 2007

DELICIAS DE UN AÑO ELECTORAL



En Ushuaia al igual que el resto del país estamos, como todos sabemos, en un año electoral. Ello significa que los protagonistas de la escena política (v.g.: políticos propiamente dichos, sindicalistas, “dirigentes sociales”, ocupantes de diversos espacios públicos, y siguen las firmas) estarán dispuestos en los próximos meses a poner en juego cualquier recurso para llevar agua a sus respectivos molinos. Y la expresión “cualquier recurso” la uso en su más amplia acepción.

De manera que:

- Todo reclamo a las autoridades será descalificado por estas con el argumento de que se trata de “una cuestión política”. Ante ello uno se preguntará: pero, tales autoridades ¿no son acaso “políticos”? Entonces, ¿de qué reniegan, so sátrapas?

- Los debates (denominarlos así es un exceso, lo admito, pero no se me ocurre otro término) se saldarán indefectiblemente con algún insulto dirigido al adversario. El calibre de tales proyectiles verbales irá aumentando conforme se acerque la fecha de la contienda electoral. En medio de ese intercambio, a ninguno de los actores se le caerá una minúscula idea, ni por casualidad.

- Cuanto “menos mida” un candidato en las encuestas, mayores serán la irresponsabilidad de sus propuestas y lo escatológico de sus epítetos (versión levemente retocada del teorema de Baglini).

- Los tironeos a la caja estatal serán cada vez más enérgicos. En el caso de los candidatos, será de aplicación lo apuntado en el acápite precedente. En cuanto a los reclamos sindicales, resultarán tanto más duros e inflexibles cuanto mayor sea la posibilidad del gremio de mantener como rehenes a los usuarios o clientes. Ergo, los planteos de los trabajadores de la educación o de la salud serán mucho más enérgicos que aquellos de los empleados de los productores de seguros (al menos, eso espero).

¿Soy demasiado pesimista?…

martes, febrero 13, 2007

SEÑALES DEL FINAL DE UNA ÉPOCA


Es curioso lo que ocurre con los comerciantes en nuestro país, donde en general tienen “mala prensa”. No los rodea un aura cuasiaristocrática, como a los ganaderos, ni se los reconoce, como a algunos industriales, por conformar la “burguesía nacional”, categoría que en la actualidad ha alcanzado un inesperado nivel de corrección política al calor de ciertas definiciones oficialistas. Más bien son objeto de sospecha, en las buenas y en las malas, por una u otra razón. Que algo habrán hecho esos traficantes, tan afectos —a diferencia del resto de los mortales, pareciera— a comprar barato y vender caro.

Eso, pese a que la actividad de los mercaderes (¡si hasta suena peyorativo el término, tan arraigado está el prejuicio!) se encuentra entre las primeras que llevó a cabo nuestra especie. Y a que ya en su versión primitiva, el trueque, posibilitó que la vida de los primeros grupos humanos no estuviera restringida sólo a los recursos existentes en el ámbito geográfico que cada uno de ellos habitaba. Además, varios pueblos de la antigüedad como los fenicios, los cartagineses, los griegos y los árabes vivieron principalmente del comercio.

A lo largo de la historia, los problemas a que se enfrentaron los comerciantes para superar las distancias motivaron innovaciones tecnológicas en el ámbito de las comunicaciones y el transporte, que contribuyeron al entendimiento entre los distintos pueblos y culturas. Por la ruta de la seda, una enorme red que se extendió desde China hasta lo que hoy es Turquía, no sólo se intercambiaron esa y otras valiosas mercancías, sino también conocimientos, costumbres y creencias, desde la India y el Tibet hasta Antioquia y Constantinopla, y de allí a Europa. El mercader veneciano Marco Polo pasaría a la posteridad al dar testimonio de ello.

También fueron meros intereses comerciales los que estimularon los incrementos en la productividad que con el tiempo derivaron en la conformación de las sociedades modernas, y generaron la aparición y el desarrollo de nuevas herramientas financieras y contractuales. Por caso, el comercio estuvo en la génesis de la banca, el seguro y la bolsa.

En nuestro país, Belgrano —hijo de un comerciante— abogó desde su puesto de Secretario del Consulado de Buenos Aires por la creación de una Escuela de Comercio, y en 1810 creó y dirigió un periódico al que tituló “Correo de Comercio”.

También en el poblamiento de los territorios patagónicos la actividad cumplió un rol decisivo. Piedra Buena no fue sólo un navegante y explorador, sino también un comerciante que durante varios años explotó su propio boliche en Punta Arenas.

En los comienzos de Ushuaia, los “almacenes de ramos generales” —casi todos dotados con “despacho de bebidas”— atendían a los escasos pobladores de principios del siglo pasado, abasteciéndose de productos nacionales provistos por los barcos que venían de Buenos Aires, y de artículos importados que vía Punta Arenas llegaban de diversos países de Europa. Aquellos pioneros fueron continuados por algunos de los italianos llegados en 1948 y 1949, así como por varios importadores establecidos entre mediados y fines de la década siguiente. Cuando todavía no existían mecanismos efectivos de promoción, esos hombres llevaron adelante sus comercios afrontando los rigores climáticos, la lejanía de los grandes centros urbanos, las deficiencias de infraestructura y las limitaciones de un mercado pequeño y que por mucho tiempo se caracterizó por el estancamiento.

Pese a todo, a fuerza de mucho trabajo, prosperaron y en forma paulatina se fueron convirtiendo en algo así como referentes sociales. Hubo quienes pasaron por la política y, las más de las veces, se alejaron de ella con un sabor amargo. Pero esos trances resultan meras anécdotas, porque sus trayectorias personales quedarán ligadas, de manera indisoluble, a la actividad que las marcó a fuego: el comercio.

Aquellos referentes se están yendo poco a poco, sin estridencias, cumpliendo el inevitable ciclo vital. Los menos nacieron aquí, pero la mayoría llegó hace cincuenta o sesenta años, cuando Ushuaia no pasaba de ser un caserío con calles de tierra y los diez o doce vuelos diarios (aunque demorados) de Aerolíneas Argentinas eran una utopía impensable. Todos ayudaron a que la ciudad creciera hasta lo que es hoy.

Iribarne, Preto, Salomón, Buiatti, Fernández Alzogaray, Querciali y, más recientemente, Sciurano —entre otros— van dando con sus desapariciones físicas las señales del final de una época en que los negocios tenían apellido. Porque uno iba a comprar fiambre a lo de Buiatti, una heladera a lo de Odino y un auto a Preto. En el negocio de Sciurano e Iribarne, también conocido como “El Globo Naranja”, un cartel junto a la caja preparaba al comprador: “La calidad se recuerda mucho tiempo después de haberse olvidado el precio”.

Tiempos pasados, que no volverán.

(En la imagen, Adolfo Luis Sciurano, fallecido el 3 de febrero de 2007. Foto, gentileza de El Diario del Fin del Mundo.)

jueves, febrero 01, 2007

EL INDEC O LA REALIDAD MODELADA


La producción de estadísticas oficiales posee en nuestro país un sello del que en general carecen otras actividades llevadas a cabo por el sector público: prestigio. Hay una larga tradición de excelencia que arrancó a principios del siglo pasado con Alejandro Bunge (1880-1943), quien además de ejercer por muchos años la Dirección General del área fue un reconocido profesor universitario (Raúl Prebisch estuvo entre sus discípulos), fundó la influyente “Revista Económica Argentina” y resultó el precursor del enfoque industrialista en el país. Aquella impronta de calidad se extendió hasta el actual Indec, fundado en 1968 como organismo rector del sistema estadístico nacional.

Sin embargo, ello no lo ha preservado de la polémica. Imperfecta como toda obra humana, su tarea ha sido cuestionada en diversas oportunidades a lo largo de la historia, tanto por la clase política como por otros sectores de la sociedad (sindicalistas, periodistas, analistas económicos y sociales, más unos cuantos charlatanes) a los cuales no conformaban sus guarismos, por distintas causas. Los comentarios sobre resultados publicados por el Indec nos recordaron más de una vez la clásica parábola del asesinato del mensajero motivado por un mensaje considerado desagradable por el receptor.

Hay que decir, ante todo, que registrar y reflejar mediante indicadores el quehacer socioeconómico de todo un país no es ni por asomo una tarea sencilla. A la complejidad de la sociedad moderna se agregan, en el caso particular argentino, su enorme extensión territorial y la creciente informalidad, conocida como “economía en negro”, naturalmente reacia a ser medida. No obstante, los efectos de esta problemática son atenuados por diversos procedimientos de estimación en cuyo diseño confluyen disciplinas como la sociología, la economía y la demografía.

Por cierto, un obstáculo no despreciable para el buen desarrollo de la actividad estadística es el escaso apego de los funcionarios políticos a otorgar recursos financieros suficientes a los equipos de trabajo, lo que provoca demoras y otros inconvenientes. Recordemos, por ejemplo, que pese a que la ley establece que los censos de población deben efectuarse todos los años terminados en “cero”, los dos últimos tuvieron que llevarse a cabo en 1991 y 2001 a causa de dificultades presupuestarias.

Entonces, ¿a qué se debe el prestigio del Indec? La respuesta es sencilla: sus metodologías responden a criterios y parámetros aceptados internacionalmente y se encuentran documentadas, lo que les asigna transparencia y objetividad. El organismo mantiene intercambios y cooperaciones técnicas con institutos de otros países, nutriéndose de sus experiencias y avances; en el ámbito latinoamericano, está considerado como un ente de primer nivel.

Todo ello no significa que sus estadísticas sean inobjetables y no merezcan revisión; de hecho, están sujetas a controles externos e internos y a correcciones que se ejecutan en forma periódica, atendiendo además a la dinámica de las actividades que se pretende mensurar. Un ejemplo sencillo sirve para graficar esto último: la nómina de bienes utilizada hoy para calcular el índice de precios al consumidor no es la misma que la de hace dos décadas, cuando las pautas de consumo de la sociedad eran muy diferentes.

Su buena reputación se ha mantenido porque los funcionarios políticos no han interferido de modo decisivo en la gestión del organismo. El mismísimo Martínez de Hoz en su momento impulsó un índice que excluía los precios de los productos cárnicos, porque entonces como ahora influían sobre la inflación con un sesgo que disgustaba al oficialismo, pero el Indec siguió calculando también el “normal” y la cosa se diluyó en el tiempo. Grinspun, Ikonicoff, Cavallo, Fernández y, más recientemente, Lavagna tampoco se privaron de mantener unas estridentes bataholas con el organismo, que nunca pasaron a mayores.

Hasta que llegó Moreno, el funcionario que –según divulgó la prensa- llevó su desagrado por el valor del índice al extremo de desplazar a una técnica de carrera que, también según trascendidos, se habría negado a darle información que él presumiblemente pretendía utilizar para “domesticar” a algunos empresarios, y que está amparada por el llamado “secreto estadístico”.

Conviene recordar que este concepto está consagrado en la ley 17.622, y apunta a sostener los pilares del sistema, como son la objetividad y la confianza de los informantes acerca de la confidencialidad con que serán tratados los datos que proporcionan con fines estadísticos. Asimismo, merece destacarse que la obligatoriedad de respetar el secreto estadístico alcanza a todas las personas que participan de los relevamientos y procesos del Instituto, por lo cual la profesional afectada no había hecho otra cosa que cumplir con su obligación.

El retroceso que marca este triste episodio (triste, al menos, para quienes alguna vez integramos el sistema) es evidente. La confianza construida en más de cuarenta años de vida institucional se hizo añicos en un instante, para satisfacer la necesidad de ciertas autoridades de modelar la realidad según sus intereses. Uno no puede menos que preguntarse cómo se sentirán esos funcionarios cuando el índice finalmente alcance el número que ellos pretenden, y también cómo lo interpretará el conjunto de la comunidad. Lo que sí está claro, es que cuando eso ocurra la imagen de las instituciones argentinas se habrá hundido un poco más en el fango.

martes, enero 23, 2007

BRASILEÑOS DEVALUADOS


Viendo el campeonato sudamericano de fútbol Sub21, se me ocurre un comentario referido al desempeño de Brasil.

Si algo ha caracterizado históricamente al fútbol de ese país, es la calidad de sus jugadores. Quiero decir: en casi todos los equipos brasileños -y en particular, en sus selecciones- vas a encontrar por lo menos un par de tipos que lucen uno o más de esos atributos que motivan la admiración general: gambeta en velocidad, toque preciso, pegada exquisita, elegancia de desplazamientos. Los no-brasileños los venimos contemplando desde siempre como modernos Salieris, con una mezcla de admiración y envidia.

Como tantos otros, el fenómeno tiene ciclos de auge y depresión. Después de la era dorada 58-62-66 que culminó con aquella formidable máquina de 1970 (con Pelé, Rivellino, Tostao, Clodoaldo, Gerson, etc.: unos bebés...) vino el mediocre equipito del '74 (que pese a todo clasificó 4to.). Tras el rutilante scratch del 82 (¡Sócrates, Zico, Falcao, Junior: mamita!) eliminado por los tanos de Paolo Rossi, sobrevino otro período oscuro que me animo a extender hasta el '94, pese a que salieron campeones en Estados Unidos. Recordar aquella lánguida final empatada 0 a 0 con Italia, aún después del alargue, y definida por penales. Y en Alemania 2006 Ronaldinho, Ronaldo & Co. dejaron una imagen insulsa que se pareció mucho a un síndrome de decadencia.

La regla de excelencia se aplica también a los cuadros juveniles, donde casi siempre llaman la atención varios muchachines que hacen maravillas con la pelota (y que después terminan amargándonos en el nivel de adultos). Bueno, a eso iba: en el equipo que está jugando este sudamericano no parece haber ninguna figura de calidad superior. Se hizo mucho bombo con un delantero llamado Alexandre Pato, pero hasta ahora no mostró demasiado; y los demás tampoco terminan de convencer. Prueba de ello es que no merecieron siquiera los empates con Argentina y Chile, ya que en ambos partidos fueron superados con claridad (y los chilenos les igualaron pese a tener un hombre menos).

¿Habrá que creer que en los próximos años sobrevendrá una fase declinante del ciclo, y en consecuencia, no sufriremos tanto contra los verdeamarelhos? Mmmm...

(Nota: ilustro el post con una foto de Paulo Roberto Falcao, un jugadorazo que admiré muchísimo)

miércoles, enero 17, 2007

LA NUEVA JUGADA MAESTRA


El análisis de los turbulentos acontecimientos políticos argentinos ocupaba buena parte del tiempo a quienes en los setentas cursábamos estudios terciarios, cosa que también ocurría con la mayor parte de la sociedad de la época. El escepticismo del “que se vayan todos” era por entonces inimaginable, y mucho menos en los calientes corazones de quienes –pese a estar transitando por la etapa formativa de la vida- creíamos tener respuestas y soluciones para todo.

Dentro del ámbito universitario la Juventud Peronista era la agrupación predominante, encarnando allí las posiciones que el peronismo de izquierda sostenía en el contexto nacional. Sin embargo, desde abril de 1973 las cosas se pusieron difíciles para el sector, en la medida en que el líder del Movimiento iba trocando el calificativo de “juventud maravillosa” por el de “estúpidos imberbes”, aunque ellos parecían empeñados en desconocer tan drástico cambio. Con tozudez, preferían teorizar acerca de una supuesta “maestría” con la que Perón estaría maniobrando para desorientar a la derecha.

A propósito de esto, circulaba entre los estudiantes que no simpatizábamos con “la Tendencia” un cuento que se burlaba tan descarnada como premonitoriamente de la situación. Era más o menos así. Perón llama a un multitudinario acto en el estadio de River Plate a la “Jotapé”, que respondiendo con su habitual poder de convocatoria, colma las graderías con toda su militancia. Entonces, el líder ordena lanzar sobre los desprevenidos asistentes una cerrada descarga de metralla, de una manera tan contundente y sorpresiva que arrasa con todos ellos. Cuando cesa el fuego, Perón y López Rega recorren las tribunas para cerciorarse de la efectividad de su acción de exterminio, momento en que advierten que una de las víctimas todavía vive. Al acercarse, el muchacho malherido mira con admiración al líder y con el último suspiro alcanza a decirle: “¡General, qué jugada maestra!”

La parábola volvió a mi memoria en estos momentos en que, de un modo tan enérgico como súbito, dos jueces federales han puesto nuevamente en foco a las actividades criminales de la Triple A, involucrando además a la viuda de Perón en las indagaciones. Por ahora, la cosa no llega hasta Perón, aunque ello sería tan posible como justificable, cuestión ésta en la que coincido con la opinión de Alejandro Rozitchner.

Y es que este renovado brío judicial apunta a cerrar (según la visión de cierto “progresismo”) el círculo de la investigación de aquél período trágico de nuestra historia, abarcando las atrocidades de la dictadura militar y de la tenebrosa organización del “Brujo”. La nueva jugada maestra consiste en que de tal modo quedarán fuera de todo escrutinio sólo los miembros de las “formaciones especiales” y demás grupos que coprotagonizaron aquella orgía de violencia, muchos de los cuales están hoy dentro o cerca del oficialismo.

El sustento de la jugada es el criterio de la Suprema Corte de Justicia, según el cual para que un crimen sea considerado como de lesa humanidad, y por lo tanto imprescriptible, debe haber contado con el apoyo del aparato del Estado. Dado que las acciones (y sus efectos colaterales) de Montoneros, ERP y similares no tuvieron esa vinculación, quedan a salvo de toda revisión. Curiosamente, según esa postura, tampoco serían de lesa humanidad los hechos del 11-S ni los atentados etarras, entre otras lindezas.

Como se ve, aunque renieguen del General, aquellos jóvenes han conservado hasta hoy la picardía heredada de quien cierta vez los expulsó de la Plaza de Mayo.

Nota: La imagen que ilustra esta entrada fue tomada de http://www.seprin.com/portal2/archivo/24-03-2006.htm

martes, enero 09, 2007

DAÑO COLATERAL O EN TU CABEZA


La relevancia de la expresión “daño colateral” depende de la posición en la que uno se encuentre. Por caso, a fines de diciembre pasado seguramente ha significado algo muy distinto para los internautas que la leyeron al echar una mirada distraída a las noticias de la web, que para el joven ecuatoriano que escuchaba la radio en su auto estacionado en Barajas mientras esperaba a los familiares que iban a visitarlo. O que para esos mismos familiares, que quizá no encuentren suficiente consuelo en la tardía como incomprensible, casi burlona solidaridad etarra.

Hay más ejemplos, muchos. Daños colaterales sepultaron periodistas y diplomáticos chinos bajo los escombros de una embajada en Belgrado, troncharon las vidas de 156 chicos en una escuela de Osetia del Norte tomada por terroristas y acaban diariamente con 50 ó 60 personas (más o menos…) en lo poco que va quedando de Bagdad.

Por cierto, los desgraciados acontecimientos de la Argentina en los tristemente célebres setentas estuvieron plagados de daños colaterales. Cromagnon fue una terrible conjunción de los daños colaterales causados por la corrupción, la negligencia y la falta de responsabilidad.

El Negro Fontanarrosa hizo decir a uno de sus personajes que en el boxeo, el accidente no es un accidente: está previsto. O sea: si aceptamos que dos tipos intercambien a mansalva golpes de puño sobre sus respectivas testuces, no podemos sorprendernos porque uno de ellos termine siendo incapaz de peinarse sin riesgo para su ojo derecho.

Con los daños colaterales, pasa lo mismo. Si activaste una bomba capaz de derrumbar un edificio en un aeropuerto, después no vengas a lamentarte porque murieron personas diciendo que vos no querías matar.