miércoles, noviembre 26, 2008

Autobombo


Mi editora Mariela Aquilano me informa que mi libro sobre la economía fueguina ya se encuentra a la venta en las siguientes librerías:

ANTÍGONA LIBROS
Callao 737, Capital Federal

YENNY/ATENEO/TEMATIKA
Patagones 2463, Capital Federal
En este caso se lo puede conseguir también vía Internet, haciendo una búsqueda desde el sitio web de Tematika

CUSPIDE
Montes de Oca 1601, Capital Federal
Aquí también está disponible mediante Internet, en http://www.cuspide.com/isbn/9870800254

LIBRERIA DE LA CAMPANA
Av. 7 Nº 1288, La Plata (Pcia. Bs. As.)

LA BOUTIQUE DEL LIBRO
Libertador 1033, El Calafate (Pcia. Santa Cruz)

Además, por supuesto, de los locales de La Boutique en Ushuaia (San Martín 1129) y Río Grande (San Martín 114), y del de la Editorial de los Cuatro Vientos en el barrio porteño de San Telmo (Balcarce 1053, oficina 1).

Bueno, ya pasé el chivo, ahora no me queda más que someterme a las leyes del mercado (nobleza obliga...)

martes, noviembre 25, 2008

Prueba de vida


Habló, había testigos, lo registró la prensa. Ergo, el ministro de economía vive.

Quién dijo que todo está perdido...

lunes, noviembre 24, 2008

No en nombre de Keynes


El antecesor y vocero de la actual presidente nos ha advertido que ellos (el gobierno, claro) van a seguir siendo keynesianos.

La polémica acerca de Keynes y sus revolucionarios postulados es un clásico entre los economistas, y aún tiene plena vigencia pese a que ya pasaron más de setenta años desde la aparición de la más celebre obra de JMK, La Teoría General.

Por fuera de la academia, el eje del debate ha sido el grado de participación del gobierno en los asuntos económicos. Como suele suceder en otros órdenes de la vida y respecto de tantos temas polémicos, con el correr del tiempo las argumentaciones -a favor y en contra- han sido objeto de peligrosas simplificaciones, y la discusión, ardorosa por cierto, se ha desnaturalizado.

Ello, pese a que el mismo Keynes en la obra citada avisaba: "el propósito de nuestro análisis no es suministrar un mecanismo o un método de manipulación ciega que aporte una respuesta infalible, sino adquirir un método equipado y ordenado para pensar ciertos problemas (...) esa es la naturaleza del pensamiento económico". Quizá esto no fue tomado en cuenta no sólo por sus adversarios ortodoxos, sino también por los propios keynesianos.

Todo ello viene a cuento porque hace tiempo que el kirchnerismo ha pasado de la simplificación a la distorsión, y -lo que es grave- no sólo en el terreno del debate. Las políticas procíclicas -es decir, medidas fiscales expansivas cuando el ciclo económico está en una fase de auge- son cualquier cosa menos keynesianas, y eso Kirchner lo hizo con el desbocado aumento del gasto público cuando la coyuntura internacional (y los frutos de las inversiones de los tardíamente denostados noventas, por parte de los no menos vituperados productores agrícolas) favorecía el crecimiento a tasas chinas. Error que además le restó margen para maniobrar ahora, cuando se vino la noche.

Como tampoco aparecen en ningún escrito de Keynes ni de sus seguidores, recomendaciones para

  • manejar dineros públicos a través del ardid de los fondos fiduciarios, como en el caso Skanska, para ejecutar obras de infraestructura o decidir sobre los planes de inversión de las firmas privadas.
  • falsificar las estadísticas económicas oficiales.
  • presionar por cualquier vía (desde el abuso regulatorio hasta el apriete verbal y el piquete con palos y capuchas) a dueños de empresas, con el fin de influir en su política comercial o para inducirlos a vender todo o una parte de su capital a empresarios afines al oficialismo.
  • confiscar los ahorros de los trabajadores en el sistema previsional, y convertir sus aportes en meros pagos impositivos.

Por todo esto y bastante más, sería mejor que el casi siempre exaltado vocero oficial deje en paz la memoria de aquel hombre de fina sensibilidad y aguda inteligencia, amigo de Bertrand Russell y Virginia Woolf, que un día escribió: "No abrigo la esperanza de tener razón. Abrigo la esperanza de progresar".

Link: ver un buen comentario sobre el keynesianismo redactado por Elemaco.

(La imagen es un retrato del joven Keynes, firmado por Gwen Raverat)

domingo, noviembre 23, 2008

Un Astor rioplatense

Los argentinos solemos utilizar con excesiva frecuencia el término "rioplatense" para apropiarnos en forma injustificada, aunque sea en parte, de méritos de uruguayos. Por ejemplo, apenas un equipo de fútbol de ese país alcanza un logro internacional, aparecen nuestros diarios alabando el gran triunfo rioplatense. Y así.

Desde la otra orilla del río color de león quizá se hayan vengado de esa transgresión nuestra, afirmando que Carlos Gardel, nada menos, era uruguayo. Si así fuera, es posible que lo tengamos merecido.

En este domingo, y en mi carácter de admirador de tantos uruguayos que con sus aportes enriquecieron a nuestro país en campos como la música, la literatura, el periodismo, la plástica y los deportes (estoy pensando en Zitarrosa, Benedetti, Víctor Hugo Morales, Julio Sosa, El Veco, Sábat, Horacio Ferrer, Francéscoli y tantos otros) dejo en P & M a manera de homenaje un video de un guitarrista y arreglador de esa nacionalidad, Agustín Carlevaro (1912-1995), interpretando "Adiós Nonino".

Dicen que cuando Astor lo escuchó, declaró que era el mejor arreglo que conocía de esa pieza, incluyendo los propios... Además, Carlevaro intercala en esta interpretación -cuya calidad de sonido deja que desear, aviso- algunas explicaciones muy interesantes.



viernes, noviembre 21, 2008

Todas las mañanas lo mismo...


Él lo reveló, sin sonrojarse. Ella le dice la misma frase, todas las mañanas.

¡Qué aburridas deben ser las noches para ambos!

jueves, noviembre 20, 2008

Patrones (de consumo)


Venezuela tiene un funcionario-espejo de nuestro inefable Guillermo Moreno, aunque con un título más pomposo: Presidente del Instituto para la Defensa a las Personas en el Acceso a Bienes y Servicios.

Este señor, que se llama Eduardo Samán, ha declarado -según da cuenta el diario El Universal- que "debe construirse una nueva doctrina de cómo será el comportamiento de los venezolanos ante el consumo, la cual debe estar orientada a cubrir las necesidades básicas de la población y no a la satisfacción de los deseos, originados por factores externos provenientes del capitalismo".

Más adelante expresa que el Estado bolivariano inculcará, mediante la educación, los patrones correctos de consumo, que supongo serán revolucionarios y socialistas. Y presumo otra cosa: además serán austeros...

En la Argentina, país donde también al gobierno le encanta inculcar a sus ciudadanos lo que deben consumir, intentamos recientemente algo parecido, pero no funcionó.

Links:


lunes, noviembre 17, 2008

Sorprendeme


Héctor Recalde es diputado nacional. No importa a qué provincia representa y cuál fue la lista peronista de la que formó parte, porque esas no son sus referencias: él está ahí por la CGT o -más precisamente- por el jefe de la misma, Hugo Moyano.

Pero además de eso, Recalde es abogado, especializado en derecho laboral. Su trayectoria es extensa, y aunque reconoce que ha tenido "menos éxito que los miembros de la Corte (Suprema de Justicia)", se reivindica como un estudioso de esos temas.

Hoy ha hecho unas declaraciones acerca del reciente fallo de la Corte que parece poner fin a la matriz sindicato único-columna vertebral del peronismo, diseñada por el General hace unos sesenta años. Se infiere de ellas no sólo que la cuestión le molesta, sino que en su carácter de hombre del derecho está introduciendo una interpretación de la división de poderes que quizá haya inquietado en su tumba al mismísimo Carlos de Secondat, barón de Montesquieu.

En efecto, Recalde dijo: "Este fallo sorprendió, los protagonistas pensaban que este expediente estaba terminado porque se había rechazado el recurso extraordinario y además este asunto estuvo circulando tres años en la Corte". Y remató afirmando que si la Corte llegara a sacar otro fallo que sorprenda al sindicalismo, ellos (se supone que los diputados) pueden sorprender con un pedido de juicio político.

La afirmación-amenaza implica pretender que el máximo organismo del Poder Judicial avise (¿a la Cámara de Diputados o a Moyano?: don Héctor no lo aclara) sobre los fallos en los que está trabajando o que se apresta a dictar. Le faltó citar a su odiado Carlos Menem, cuando decía con cinismo "el que avisa no es traidor".

Estas declaraciones son otra muestra (y van...) de la penosa degradación institucional que caracteriza a nuestro país. Porque, además, la frescura de Recalde al lanzar esta especie de "no lo vuelvan a hacer", insta a pensar que quizá en otros casos, hubo aviso.

Link: declaraciones de Héctor Recalde reproducidas en Perfil.com

domingo, noviembre 16, 2008

Un escualo en domingo

Los músicos que Astor Piazzolla seleccionaba para integrar sus conjuntos tenían una obvia condición común: un gran talento. Basta citar como ejemplos a unos pocos miembros de sus dos primeros grupos, que formó en 1957, la Orquesta de Cuerdas y el Octeto Buenos Aires: José Carli, Leopoldo Federico, Atilio Stampone, Horacio Malvicino, Enrique M. Francini y José Bragato, entre otros.

Fernando Suárez Paz, el violinista de la última formación del Quinteto Tango Nuevo (de 1978 a 1988) se formó en la Orquesta Sinfónica Nacional y tocó durante 17 años en la Filarmónica de Buenos Aires. Integró grandes orquestas típicas, como las de Troilo, Salgán, Mores y Stampone, entre otras agrupaciones.

Astor apreciaba de modo muy especial sus cualidades. A la vuelta de una agotadora gira por Europa con el Quinteto, Piazzolla viajó enseguida a New York invitado a hacer unas presentaciones con un grupo local. Un par de días más tarde telefoneó a Suárez Paz, que descansaba en Buenos Aires: "Tenés que venir urgente. El violinista es un tronco".

Tanto lo admiraba que compuso un tema para él, "Escualo" (a Astor le gustaba pescar tiburones) que se caracteriza por su dificultad acentuada por los constantes cambios de ritmo. Ya había escrito piezas para otros músicos suyos, como los contrabajistas Kicho Díaz y Héctor Console.

P & M trae hoy al Quinteto con el "Negro" Suárez Paz en el violín, tocando Escualo en un local porteño denominado "Shams", que estaba en Federico Lacroze casi esquina Cabildo. La grabación es de 1985, y muestra la "roña" de las actuaciones en vivo que el maestro prefería a las interpretaciones en estudios. Se lo ve allí, vistiendo de sport muy informal, suelto y de buen talante, disfrutando auténticamente del momento.



martes, noviembre 11, 2008

Vamos por más


Que la confiscación de los fondos del sistema de capitalización no tiene una motivación "de caja" me parece que ya no lo cree ni el propio Boudou o Bubú o Bidú o como se llame. Encima, las cosas ya no son como eran: hasta el venerado Stiglitz, que parecía ser un tipo del palo, critica al matrimonio presidencial.

Que a pesar del manotazo la posibilidad de un nuevo default no debe descartarse no es sólo una especulación de las usinas opositoras. Ahora hasta la prensa no destituyente (iba a escribir adicta u oficialista, pero me parecieron términos un tanto excesivos) la que juega con esa idea, subiendo la apuesta.

Dice en P/12 Miguel Teubal (economista, profesor de la UBA e investigador del Conicet) que en nuestro país existen dificultades para aplicar recetas keynesianas con que paliar la actual crisis, pero omite siquiera considerar si ello se debe a la aplicación de políticas procíclicas y al inusitado crecimiento del gasto público para apuntalar (con ayuda del contenido de ciertas valijas, parece ser) la campaña proselitista de 2007.

En lugar de eso, propone algo novedoso, tanto que a nadie se le ocurrió antes: no hay que pagar la deuda externa en los términos en que fue contraída o incluso negociada (por este mismo gobierno, agrego yo). Y termina su meduloso comentario con una frase de antología: "Además porque, como todos sabemos, es odiosa e ilegal".

Así que, muchachos, ya lo sabemos: si caemos en un nuevo default, será porque estamos en contra del odio (o a favor del amor, que viene a ser lo mismo) y por la legalidad.

Un médico por acá, please...

***

Upgrade: ergo, la deuda que pagamos "cash" al FMI era amorosa y legal. ¿Alguien tiene una aspirina?

Frasecitas


"Si permiten que la oligarquía regrese a la gobernación, a lo mejor voy a terminar sacando los tanques de la brigada blindada para defender al gobierno revolucionario y para defender al pueblo". Hugo Chávez, Presidente bolivariano de Venezuela, dirigiéndose al pueblo del Estado de Carabobo durante la campaña electoral en curso.



"(...) la señal que recibimos quienes vivimos y operamos en nuestro país es que si el Poder Ejecutivo llegara a necesitar el velador que tenemos en el dormitorio de nuestra casa, ingresaría sin más en nuestro cuarto y se lo apropiaría, y encima intentaría convencernos de que lo hace por nuestro bien". Juan Carlos de Pablo, en la Revista Fortuna.

lunes, noviembre 10, 2008

Semana complicada


La semana pasada fue bastante dura para mí, y no sólo porque San Lorenzo perdió la ventaja de cinco puntos que llevaba en el torneo Apertura con el que la AFA clausura el año futbolístico.

El gobierno nacional logró la aprobación en Diputados de su proyecto de ley para la confiscación de los fondos de los aportantes al sistema jubilatorio de capitalización. No es que ello no resultara esperable, puesto que en dicha cámara también había logrado avanzar la ley sobre retenciones al agro luego bloqueada en el Senado. Lo desalentador del hecho fue el pobre desempeño de la oposición, que en ningún momento logró plantear el debate en torno a los dos ejes, a mi humilde modo de ver, que debían ser centrales: uno, que el proyecto oficial no estaba respaldado por un análisis basado en estudios demográficos y proyecciones actuariales, y dos, la cuestión nada menor del avasallamiento al derecho de propiedad, y sus consecuencias sobre la calidad institucional y las perspectivas macroeconómicas. Para no hablar de la conversión de los aportes, que de ser un ahorro pasarán a constituir un impuesto, ni del desprecio por la voluntad de quienes optaron por no pasarse al sistema de reparto cuando el gobierno abrió esa opción el año pasado.

Además, supuestos opositores como María América González, Claudio Lozano y los ex aristas del SI liderados por Macaluse (entre los cuales se encuentran los diputados fueguinos que aquí aún dicen pertenecer al ARI), acompañaron la inciativa desde un enfoque ideológico, sesgo que también por momentos involucró a los radicales, aunque estos últimos no llegaron al extremo de aquellos. No es que el debate ideológico sea criticable, sino que en este caso -como en tantos otros planteados por el kirchnerato, empezando por la ya olvidada entelequia de la transversalidad- llevar las cosas a ese campo no fue más que hacerle el juego al oficialismo, y cada uno de nosotros deberá concluir si lo jugaron por ingenuos o por pícaros. Prueba elocuente de que la ideología no preocupa al gobierno es que encumbrados funcionarios gubernamentales actuales, como el secretario general Oscar Parrilli, fueron fervorosos defensores del sistema de capitalización en los debates parlamentarios de 1993.

En medio de esos devaneos, semioculto bajo las esquirlas de los epítetos cruzados por dos señoras diputadas, se produjo el recorte a las facultades de la Fiscalía Nacional de Investigaciones Administrativas, que por obra de una resolución del Procurador General ha quedado reducida a una dependencia dedicada a sumariar a empleados de carrera, no a los políticos. Estamos hablando del organismo que investiga el caso Skanska, las manipulaciones de estadísticas de precios en el INDEC y las denuncias por supuestos pagos de sobreprecios contra el secretario de Transporte.

Cuando uno llega a cierta edad, cree que su capacidad de asombro está colmada. Sin embargo, la Argentina se encarga de advertirle, una y otra vez, que ese límite puede extenderse ad infintum.

Menos mal que ayer ganó San Lorenzo...

(Nota: la imagen, que pertenece al diario Clarín, es del Dr. Esteban Righi, Procurador General de la Nación. Quise recordar aquí su cara.)

viernes, noviembre 07, 2008

Avance


Cuando el pueblo de la por entonces República Democrática de Alemania -es decir, la comunista- derribó el muro de Berlín (me gusta decirlo de esta manera, con cierta precisión, ya que la más frecuente expresión "Cuando se derrumbó el muro" suena como si hubiera caído por defectos constructivos o debido a una catástrofe natural) tardé un poco en darme cuenta de la magnitud del hecho. Estupor es la palabra que mejor describe mi estado de ánimo de entonces.

Para los de mi generación (ver mi perfil) la división del mundo en dos polos de poder, simbolizada por ese amasijo de ladrillos y alambre de púa que partía en dos a la hermosa capital germana, era un parámetro, un dato inmodificable de la realidad sociopolítica, algo que no iba a variar jamás. Al Este de esa barrera estaba el formidable imperio soviético, imperturbable y orgulloso; al Oeste, el imperio estadounidense, no menos arrogante. El Tercer Mundo era un conglomerado heterogéneo de paisitos sobrepoblados y pauperizados, en el que se destacaba -más como amenaza que como realidad- la China misteriosa.

Sin embargo, la pueblada alemana tuvo continuidad en los demás regímenes comunistas de Europa, en un proceso que culminó un par de años más tarde nada menos que con la disolución de la URSS. In-cre-í-ble, repito, para las chicas y muchachos de mi edad...

Me acordaba de ello esta semana, porque el triunfo de un político de raza negra en una elección presidencial estadounidense era para nosotros algo tan impensable como la implosión soviética. Tratándose de un país donde el racismo alcanzó niveles insólitos -teniendo en cuenta los avances institucionales, políticos y económicos de esa sociedad- nadie en su sano juicio hubiera considerado, hasta hace muy poco, esa posibilidad. Las aspiraciones de Jesse Jackson en 1984 y 1988 eran miradas con indulgencia, casi como una travesura infantil.

Desde ese punto de vista, el triunfo de Obama me parece que representa un avance, tanto para los EE. UU. como para el resto de la humanidad, sin olvidar que se trata del mismo pueblo que cuatro años atrás reelegía al oscuro personaje que en su primer mandato había dado sobradas muestras de incompetencia, mendacidad y estupidez, entre muchas otras cualidades. Lo que ocurra de aquí en más, será harina de otro costal.

miércoles, noviembre 05, 2008

Argentino hasta la médula


Aunque apenas un año y medio atrás estaba más muerto que vivo, con el hígado colapsado por una desmesurada ingesta alcohólica, a nadie sorprendió su designación como Director Técnico del seleccionado de fútbol. Es que en el mundo-Maradona todo, pero todo, es posible.

No sólo lo hemos visto hundirse en el Averno de los excesos hecho una piltrafa para resurgir casi enseguida una y otra vez, fresco como una lechuga. También alternó momentos de amor y odio con Menem o Duhalde, así como con Julio Grondona, hasta hoy mismo. Su picardía callejera es tan característica como la ingenuidad patética que lo lleva a permitir que su figura sea usada por personajes nefastos. ¿Cuánto subirá el cachet internacional de la selección con él en el banco, para satisfacción de la empresa World Eleven que comercializa los partidos amistosos del equipo?

No es posible ser optimista sobre el resultado de su próxima gestión, lamentablemente. Su inestabilidad emocional será su principal enemigo. Además, el entendimiento del juego y la capacidad para transmitir conceptos son condiciones necesarias pero no suficientes para una función que, para colmo, en el fútbol actual ha adquirido una dimensión desmesurada. Conducir un grupo, planificar el trabajo, encauzar los conflictos, son aspectos primordiales para un DT en la actualidad, y mucho más cuando en el plantel hay varias estrellas más propensas al hedonismo que al rigor.

El amor por la camiseta es un argumento a su favor. Un sentimiento que demostró de manera conmovedora siendo jugador, pero que quizá no sea totalmente compartido por más de uno de esos jóvenes adoradores de la play-station que habrá de dirigir.

De algo estoy seguro: esa Ave Fenix del deporte, ese chiquilín-grandulón caprichoso e inconstante, ese hombre capaz de concentrar las más brutales contradicciones, adorador de Fidel y Chávez pero funcionario de Menem, nos representa a los argentinos, cabalmente.

viernes, octubre 31, 2008

Operación Traviata, bonus track


En el Epílogo de su libro sobre el asesinato de Rucci, Ceferino Reato aclara que no adhiere a la llamada teoría de los dos demonios, la cual asigna responsabilidades compartidas por los trágicos sucesos de los años setenta a militares y guerrilleros. El argumento es conocido y plausible: la barbarie perpetrada por la dictadura utilizando recursos del Estado no es comparable con nada.

Sin embargo, la propia lectura de su obra induce a pensar el asunto desde otra óptica. En efecto, tal como ellos mismos se encargaron de afirmarlo en innumerables oportunidades (y Reato da cuenta de ello), los montoneros perseguían la toma del poder para llevar a la práctica una política similar a la que se estaba instrumentando en Cuba. Para alcanzar ese objetivo, esgrimían la lucha armada como un elemento central, siguiendo el ideario plasmado por su admirado Ché Guevara cuando en 1967 resumió su concepción de la justicia con estas contundentes frases: "El odio como factor de lucha; el odio intransigente al enemigo, que impulsa más allá de las limitaciones del ser humano y lo convierte en una efectiva, violenta, selectiva y fría máquina de matar”.

No hay motivos para creer que, una vez en el poder, aquellos jóvenes idealistas (en el sentido guevariano del término) habrían cambiado de metodología. Por el contrario, y ya que -al igual que a sus enemigos militares- las vidas y las libertades de los demás nada les importaban, se infiere que habrían seguido avanzando en su propósito de eliminar a sus opositores, valiéndose (con efectividad, frialdad y odio intransigente al enemigo) de los medios del Estado.

Es esta última una afirmación incomprobable. Pero estoy convencido de que fueron dos los demonios que nos sumieron en el infierno de aquellos terribles años.

miércoles, octubre 29, 2008

La contrarreforma, cap. 3


  • La historia

En términos de la historia económica, la configuración de lo que hoy llamamos la seguridad social o el estado de bienestar (esto es, un sistema gubernamental de jubilaciones, de servicios de salud y educación y de asistencia a desempleados) es un fenómeno bastante reciente, ya que data de mediados del Siglo XIX. En las sociedades primitivas, los problemas de la vejez y -en general- los derivados de la imposibilidad de trabajar eran afrontados mediante la conformación de familias numerosas, en las cuales los hijos iban asumiendo las funciones de los miembros mayores y de los afectados por alguna incapacidad. Luego, y durante muchos siglos, fue el turno de la caridad, ejercida por individuos o por organizaciones (como la Iglesia), en tanto que en el medioevo surgieron los sistemas mutualistas y de seguros.

Tal vez muchos se sorprenderían si supieran que el primer antecedente del estado de bienestar no fue instaurado por un luchador social, sino por un aristócrata nacionalista y monárquico, el alemán Otto von Bismarck (1815-1898), quien para colmo fue un enemigo acérrimo de los socialdemócratas que con el correr del tiempo adoptarían programas en esencia no demasiado diferentes al suyo. Paradojas de la vida.

Ya en el Siglo XX, después de la Segunda Guerra Mundial, estos mecanismos proliferaron en las naciones de la llamada Europa Occidental (mientras en la parte Oriental primaba el estatismo absoluto de tipo soviético) hasta alcanzar un desarrollo notable, al amparo de las políticas keynesianas que posibilitaron el firme resurgimiento de sus economías.

Sin embargo, y tal vez por aquello de "nada es para siempre", los sistemas empezaron a tener problemas debido a cuestiones tales como el envejecimiento de la población (proporciones cada vez mayores de viejos deben ser atendidos con los aportes de los trabajadores), surgidas en buena medida -otra paradoja- de los avances científicos en materia de salud. En particular, los planes jubilatorios, de reparto, comenzaron a ejercer por esta causa una fuerte presión sobre los presupuestos fiscales.

En Europa el asunto está lejos de haber sido resuelto aún. Cada tanto, algún intento por modificar el esquema -por ejemplo, procurando extender la edad de jubilación- genera rechazo social y severos conflictos. El problema es que tu haber jubilatorio actual no depende de cuántos años ni de qué montos has aportado, sino de los aportes que ingresan hoy al sistema.

  • La caricatura

En la Argentina, el sistema jubilatorio estatal, junto al problema del envejecimiento poblacional, padeció por una evasión estructural y por la utilización que la política hizo de sus fondos para financiar al fisco, hasta que ambos -fisco y sistema- colapsaron con estrépito a fines de los ochenta. La alternativa fue la reforma sancionada en 1994, que instituyó el sistema de capitalización.

La idea era superar las restricciones del régimen de reparto con un mecanismo en el que los fondos irían a cuentas individuales de los trabajadores, administradas por empresas privadas, las AFJP. Como efecto indirecto pero no por ello menos importante, se buscaba generar un mercado de capitales de largo plazo, apuntando a financiar planes de inversiones que sostuvieran el crecimiento económico.

El sistema tenía fallas de diseño -una de ellas, el desfinanciamiento estatal por la derivación de los aportes jubilatorios- que, por supuesto, se hubieran podido corregir (y en algunos casos, así se hizo). Pero sufrió especialmente por los problemas de la economía nacional desde fines de los años noventa. Las carteras de inversiones de las AFJP, en particular, resultaron muy castigadas por decisiones oficiales que no repararon en las consecuencias de largo plazo tratando de apagar los incendios.

En 2007, el gobierno abrió la puerta para que los afiliados a las AFJP que quisieran traspasarse al sistema de reparto, lo hicieran. Comprometió en ello una intensa campaña publicitaria, en la que se involucró el por entonces presidente de la Nación, aunque sin preocuparse en aclarar los motivos por los cuales denostaba al sistema que había apoyado en la década precedente. Pese a semejante despliegue, varios millones de afiliados -testigos de las penurias de sus padres como beneficiarios del sistema de reparto- optaron por quedarse en el de capitalización.

Pero esos votos no fueron suficientes. Con declamado paternalismo, el kirchnerato decidió protegerlos, y para ello se apresta a confiscar tanto el flujo de sus aportes como los activos que administran, sólo administran, las AFJP. Las consecuencias de la decisión, en un entorno de pánico determinado por la crisis internacional, están a la vista. Pocos días después de afirmar que el mundo ha vivido equivocado, la administración de Cristina Fernández parece no poder salir de la sorpresa que le causa lo que a nadie, fuera del gobierno, sorprende.

Del otro lado, la oposición no insufla espesor al debate. Pseudo-opositores del tipo de María América González o Claudio Lozano plantean divergencias, si se quiere, instrumentales, apresurándose a declarar sus coincidencias ideológicas con la estatización. Como si la ideología fuera lo que motiva al gobierno. Otros, como Lilita Carrió, claman contra un despojo, cuando en los noventa consideraban al sistema de capitalización una estafa.

¿Es una ingenuidad esperar a que alguna vez llegue el momento en que nada menos que el problema de cómo hacer que sobrevivan las personas que ya no pueden trabajar -que de eso se trata, no de ideologías- se discuta en nuestro país con el sano objetivo de encontrar paliativos? Mientras tanto y ante ese ejemplo ¿deberíamos sorprendernos al saber que unos jóvenes torturan a un matrimonio de jubilados para robarles unos pocos billetes?

¿Es fantasioso pensar que los gobernantes consideran que no existen para ellos límites de ninguna naturaleza? ¿Debe sorprendernos, entonces, que en las calles, en los reclamos sindicales, en las demandas de justicia, prime la prepotencia, la fuerza antes que la razón, en suma: la ley de la jungla?

Link: Economía del envejecimiento, en el EMVI.

martes, octubre 28, 2008

Una historia, dos finales


La noticia, pese a ser frecuente, no deja de resultar agobiadora. Siete jóvenes, de entre 18 y 26 años, involucrados en un trágico accidente de tránsito en Buenos Aires: tres muetros, dos heridos graves. Tengo hijos de esa edad, no puedo menos que pensar en ellos.

Los chicos viajaban muy rápido en un Renault Megane, a las cinco y pico de la mañana, por la avenida Santa Fé, y se estrellaron contra un contenedor (o "volquete") de una obra en construcción, que estaba depositado en la calzada junto a la acera, entre Laprida y Anchorena.

Es algo desolador. Las vidas de tres chicos tronchadas, las de otros dos al borde del abismo. Un comisario que declara que "ese volquete no tenía que estar ahí". Alguien que afirma que el volquete se desplazó diez metros a consecuencia del impacto. Testigos-acusadores que aseguran que en la zona hay varios contenedores estacionados como ese.

De pronto, pienso que -como en una película- el final de la historia podría haber sido distinto.

Quizá de esta manera:

Ramón avanza por Anchorena aferrado al manillar de su bicicleta. Son más de las cinco de la mañana y tiene que llegar a tiempo al bar del Abasto en el que se gana la vida. Más tarde va a acompañar a su mujer a la consulta del ginecólogo: lo más probable es que ella esté embarazada del hijo de ambos. Su primer hijo. El semáforo de Santa Fé está en verde, y Ramón se alza presuroso sobre los pedales, mientras imagina la carita de ese chango que está por venir. Quizá por eso, distraído, no alcanza a ver al Renault Megane que acomete contra él desde su derecha. Hay un chirrido de gomas, un ruido sordo, un grito: "¿Qué hiciste, boludo?" Ramón no lo escucha, no puede escuchar: está inmóvil sobre el asfalto, y de su boca emerge un hilo de sangre.

¿Cuál de los dos finales, el real o el imaginario, es el más triste?

domingo, octubre 26, 2008

Nostalgias de un poeta salteño


Tarde de domingo que, quizá debido a las ausencias (por fortuna, temporarias) se me vuelve nostalgiosa.

Busco en la laptop archivos de MP3 y me reencuentro con los poetas folklóricos, en las voces de Falú, Los Trovadores (del Norte, los que le gustan a mi amigo Zeta), la Negra Mercedes. Vuelvo a escuchar los versos que me conmovían en mis tiempos juveniles y no tanto, en especial los que fueron paridos por la fecunda pluma del salteño Jaime Dávalos (1921-1981).

Y vuelvo a conmoverme, como entonces, con sus versos sencillos.

Versos de canciones románticas como la Tonada del viejo amor, en cuya glosa previa declara:

No le prometas a nadie que nunca lo olvidarás
porque el amor es eterno y nuestra vida, fugaz.

O como los de La Nochera:

Ahora que estás ausente
mi canto en la noche te lleva.
Tu pelo tiene el aroma
de la lluvia sobre la tierra

Versos como pinceladas que retratan el fluir del río Paraná desde la selva misionera hacia la llanura pampeana, el río de la Plata y el mar:

Hijo de las cumbres y de las selvas
que extenso y dulce recibe el mar

Sangra en tus riberas el ceibo en flor
y la pampa verde llega a beber
en tu cuerpo lacio donde el verano
despeña toros de barro y miel.

Poesía que canta a las tragedias cíclicas, como en Juanito Laguna se salva de la inundación:

El islero siente resignadamente
que su pobre vida
queda acorralada como su ranchada
sobre un albardón,
su suerte está echada en esta anegada
soledad perdida,
en donde la lluvia de invierno diluvia
y la sudestada mantiene empacada
la furia inocente de la inundación.

o en la Zamba de los mineros:

La zamba de los mineros
Tiene sólo dos caminos
Morir el sueño del oro,
Vivir el sueño del vino.

Astor, por un chino y dos brasileños (en domingo)

Sergio y Odair Assad son unos hermanos brasileños que han conformado uno de los dúos de guitarras más reconocidos en todo el mundo. Luego de dar, durante su niñez, numerosos conciertos en su país natal, debutaron siendo adolescentes en Nueva York en 1969, inaugurando lo que sería una brillante carrera internacional. Han abarcado desde el repertorio tradicional brasileño hasta el clásico. Tienen una hermana menor, Badi, también guitarrista.

Astor los conoció en octubre de 1983 en el departamento parisino de un amigo común, José Pons, donde ellos interpretaron -con gran nerviosismo- su arreglo de "Escolaso", uno de los tangos que integran la "Suite troileana". Piazzolla quedó tan impresionado con el talento de los brasileños que al poco tiempo les escribió especialmente su "Tango suite" para dos guitarras. Cuando estaba por terminar esta composición, envió la partitura para que la revisara a su guitarrista Oscar López Ruiz; éste encontró la obra "difícil y complicada, pero perfectamente tocable para virtuosos como los Assad".

Los hermanos han tocado, entre otros, con Gidon Kremer y Fernando Suárez Paz. En el video que les dejo en este domingo, lo hacen con el gran chelista Yo-Yo-Ma, que ya visitó P & M tiempo atrás. Interpretan otra obra de la "Suite troileana", titulada "Zita" en homenaje a la esposa de Aníbal Troilo.



Link: Biografía de los Assad en el sitio web Guitarreando.
Fuente: Astor Piazzolla, su vida y su música, de María Susana Azzi y Simon Collier. El Ateneo, Bs.As. 2002.

jueves, octubre 23, 2008

La contrarreforma, cap. 2

No pretendo ser original, porque este video ha proliferado en la blogosfera, pero me pareció importante dejarlo asentado en el blog.

Se trata -como el lector ya habrá adivinado- de la opinión que, con su habitual capacidad de anticipación, el fundador del Justicialismo expresó en noviembre de 1973 sobre una medida de nuestra presidente. Vale la pena escuchar al General.


miércoles, octubre 22, 2008

Por fin una buena

Entre tantas noticias desalentadoras (que la crisis financiera, que el manotazo de Cristina a las AFJPs, que el cubanismo de Fabiana), por fin apareció una buena.


Eso. No jodan con Russo.

Aprendiendo de los que saben



El gobierno provincial inaugura unas jornadas de cooperación con la embajada de Cuba. Es una magnífica noticia, ya que no cabe duda que tenemos mucho que aprender del gobierno de ese país caribeño. Se me ocurrieron varios temas sobre los cuales los funcionarios cubanos pueden dictar cátedra: respeto al pluralismo político y libertad de expresión son dos de ellos. También nos pueden enseñar acerca de cómo racionar los alimentos, según lo que se puede leer acá. Del "hombre nuevo" guevariano no creo que tengan ganas de hablar, a estas alturas.

Es posible que más adelante el gobierno de Fabiana Ríos quiera intercambiar experiencias con otros países exitosos, como Venezuela, Irán o Corea del Norte. Será difícil que el bolivariano afloje unos petrodólares, ahora que el precio de ese commodity está en baja, pero quizá pueda dedicar algunas horas de discurso -lo cual no parece costarle demasiado- a explicarnos la historia de la humanidad. Con Irán podríamos aprender, por ejemplo, a respetar a las minorías (ya que en ese país no existe el problema de la homosexualidad, según ha declarado su líder) mientras que los norcoreanos nos instruirían sobre cómo afrontar una hambruna.

Después de todo, el saber no ocupa lugar. Entre tanto, ensayemos la pachanga.

martes, octubre 21, 2008

La contrarreforma


El gobierno nacional va a anunciar una suerte de contrarreforma a las jubilaciones, traspasando los fondos del sistema de capitalización -manejado por las AFJPs- al de reparto en manos del Estado.

Es evidente que el gobierno consideró al momento actual como políticamente propicio, ya que urbi et orbi y a caballo de la crisis financiera, justificado o no, florece el discurso pro intervención estatal.

La cosa se asemeja mucho -al menos, por lo que se sabe hasta ahora- a una nueva confiscación de ahorros (los aportes de los afiliados a las AFJPs) por parte de un Estado voraz e insaciable. Uno puede inferir esto porque la decisión no parece ser producto genuino de una postura política (me resisto a llamarla ideológica, pero si Ud. quiere, hágalo), ya que si así fuera, esta administración pudo haberla tomado en cualquier momento del período de cinco años y medio que ya lleva en el gobierno. Por cierto, la verborragia anti-noventas que previsiblemente ahora le va a servir para argumentar en favor de esta medida, nunca fue un recurso al que el kirchnerismo dudara en recurrir. Tampoco le faltaron los apoyos de Moyano, los industriales de la UIA y las Madres/Abuelas que con seguridad hoy estarán en la tribuna oficialista.

Haciendo un poco de memoria, uno piensa en las condiciones deplorables en que se encontraba el sistema de reparto cuando se produjo la reforma de 1994. En aquel momento, yo creía que la nueva propuesta podía funcionar siempre y cuando el gobierno no encontrara la forma de meter mano en el sistema, como había ocurrido tantas veces en nuestra historia. Después, vino el Cavallo de 2001 para obligar a las Administradoras a invertir en papeles poco confiables, y ahora ocurre esto.

El blog del Abuelo nos recuerda las lindezas del sistema pre-reforma, como el 82% de los jubilados cobrando "la mínima", las inequidades presentes e intergeneracionales y los engaños vía subdeclaración de aportes. El de Lucas Llach propone una alternativa interesante y da ideas sobre cómo "moderar el atraco".

Entre tanto, no es posible perder de vista que con esta contrarreforma, el gobierno incorporará una nueva fuente de ingresos, con la promesa de brindar a los beneficiarios (de alguna manera hay que llamarlos) futuros unos haberes dignos. Es una apuesta fuerte, en un país en que el Estado también promete que a cambio de los impuestos y aportes que percibe dará seguridad, educación y salud universales, no obstante lo cual los ricos optan por vigiladores, colegios y clínicas privadas, mientras el resto de la población (incluidos, claro, los pobres) no tiene más remedio que contentarse con los deteriorados -eso sí, gratuitos- servicios estatales. O con nada.

Esperemos que no pase algo similar con las jubilaciones. Pero vuelvo a pensar en el estrepitoso fracaso en que, a todas luces, había caído el sistema de reparto quince años atrás, miro el presente y me acuerdo de la amarga frase tanguera: "Ya gastamos las balas, y el fusil".

lunes, octubre 20, 2008

Operación Traviata


La primera impresión que me dejó la lectura de "Operación Traviata", del periodista Ceferino Reato, fue similar a la que me produjo "Nadie fue", de Juan B. Yofre: recordarme el carácter casi fantástico de aquella atmósfera de salvaje violencia que nos envolvía a los argentinos en los años setenta, de lo cual -constituyendo una brutal paradoja- casi no nos dábamos cuenta. Una época de asesinatos, atentados y secuestros a mansalva perpetrados con la excusa de la puja política, en una sucesión aluvional que parecía interminable.

El caso del que se ocupa Reato tuvo como consecuencia la muerte del secretario general de la poderosa Confederación General del Trabajo (CGT), José Rucci, y ocurrió el 25 de septiembre de 1973, dos días después del triunfo del General Perón en las elecciones presidenciales. El autor responde al subtítulo del libro ("¿Quién mató a Rucci? - La verdadera historia") argumentando con abundante documentación y citas que el crimen fue responsabilidad de Montoneros, la célebre organización guerrillera, y que su autor material fue Julio Iván Roqué, alias "Lino" o "Martín" o "Matías", por entonces número seis de la conducción de la Orga.

No es que esto sea una novedad, ya que entre las hipótesis que se barajaron sobre la autoría del hecho, la que le atribuía la misma a los montoneros fue siempre la más aceptada. Lo que torna llamativo a este libro es que, por un lado, nunca hubo una investigación consecuente del asesinato (a diferencia de lo que ha sucedido con otros crímenes de esa etapa) y que la dirigencia guerrillera jamás asumió su responsabilidad, cuando no había tenido inconvenientes en reconocerla (o más aún, se jactaba) en otros episodios de parecido calibre, como el asesinato del general Aramburu con que hicieron su entrada en escena en 1970.

El quid de la cuestión es que Montoneros supo enseguida que había cometido un tremendo error político, al pretender con el asesinato de un hombre de máxima confianza de Perón, desafiar la autoridad del Viejo y presionarlo para negociar espacios de poder. Nada menos que a Perón... De ahí, entonces, el hermético silenzio stampa (como diría el Coco Basile) al respecto, que llega hasta hoy.

La mezcla de ingenuidad y soberbia de aquellos iluminados veinteañeros, queda expuesta con nitidez a través de las páginas de un libro que se lee con interés. Desfilan por ellas, además de muchos muertos y de los dirigentes de la guerrilla aún vivos (Firmenich, Vaca Narvaja, Perdía), los nombres de varios jóvenes idealistas de entonces que hoy ocupan posiciones expectantes en el gobierno nacional. Lo terrible es descubrir en muchos de ellos una falta total de autocrítica, y hasta una no siempre solapada justificación -en base al sacrosanto idealismo, claro- de la tragedia de la que fueron coprotagonistas junto con sus enemigos (el concepto de adversario político casi no existía por entonces).

Creo que es un libro para recomendar a los jóvenes que, en estos tiempos, tienen fácil acceso a una visión recortada de aquella época, alentada desde lo más alto del poder actual, presumo que con fines expiatorios para unas conciencias quizá atormentadas.

domingo, octubre 19, 2008

Sábado a la noche, cine

En este fin de semana, hago una pausa con el tango y dejo mis comentarios sobre dos interesantes películas.


Tengo para mí que un buen western siempre resulta en un grato momento para todo cinéfilo. Y "Entre la vida y la muerte" lo confirma

La película es entretenida, contiene todos los elementos clásicos del género y cuenta con el soporte de un elenco muy solvente y una buena dirección. El excelente Ed Harris, que además es el director, compone a uno de los protagonistas con una economía de gestos muy apropiada para su sheriff expeditivo y simplón. Su fiel asistente es encarnado por un Viggo Mortensen capaz de transmitir en forma notable, sólo con sutiles miradas y silencios, las vivencias de su personaje, mientras que Renée Zelwegger está muy bien en su papel de una muchacha que sobrevive como puede en un medio social tan árido como el ámbito geográfico. Mención especial para el gran Jeremy Irons en su rol de villano execrable.

Me acuerdo de las palabras con que comenzaba la legendaria serie televisiva de vaqueros "El Cisco Kid" que jamás me perdía al volver de la escuela: esto es aventura, esto es romance. Creo que sintetizan lo que un western debe tener, y este lo tiene.

* * *


Esta película sobre la vida de la cantante francesa Edith Piaf centra su foco en el ser humano, antes que en el mito. Se ocupa, entonces, de su infancia y adolescencia desgraciadas en un entorno social complejo, de su búsqueda del amor, de su necesidad -compartida con tantos otros genios torturados- del reconocimiento de sus contemporáneos. En este último aspecto no le fue mal, por cierto, ya que el público, y en especial el francés, la elevó a la categoría de ídolo indiscutido.

El guión elije a su relación con el boxeador francés Marcel Cerdan como la que marcó la huella más profunda en la vida sentimental de la Piaf, que en la vida real tuvo numerosos amantes, entre ellos a Yves Montand, Georges Moustaki y Charles Aznavour, quienes aquí no aparecen mencionados. Tampoco hay referencias a la época de la Segunda Guerra Mundial, cuando existen testimonios de que "el gorrión de París" colaboró con la resistencia.

El film se desarrolla sobre la base de una serie de continuos "flashbacks" que a veces amenaza con desconcertar al espectador, pero la trama está bien descripta. De paso, ese ir y venir en el tiempo permite apreciar el fenomenal desempeño de la protagonista Marion Cotillard, cuyas sucesivas caracterizaciones y la carnadura que da al personaje me parecen de lo más destacable de la película. De hecho, la Piaf de la temprana decadencia (murió a los 47 años, estragada por una cirrosis y su adicción a la morfina) está compuesta por la actriz con una intensidad que impresiona.

lunes, octubre 13, 2008

Acuerdos acordados

Pulsar en la imagen para agrandar la noticia

La noticia le hace a uno enarcar una ceja. Parece que el gobierno provincial ha acordado con un gremio que este último no va a cometer un delito, como lo es -supongo- la ocupación violenta de un edificio público.

Quizá satisfecho con ello, el gobierno provincial se compromete a no cometer otro delito, como lo es -supongo- la persecución laboral. Como si esto fuera poco, las autoridades afirman que van a cumplir acuerdos previos. De manera que uno puede pensar que los acuerdos con el gobierno provincial en principio no habrán de cumplirse, salvo que los funcionarios ratifiquen el propósito de hacerlo mediante un acta.

Creo que me estoy poniendo viejo.

Los invictos siempre saben


Los periodistas deportivos, quizá obligados por la necesidad de llenar espacio en la multitud de programas televisivos que los tienen de protagonistas (a ellos, no a los deportistas...) han desarrollado una capacidad para emitir juicios -que no opiniones- fenomenal. De un tema mínimo y/o insignificante pueden extraer horas de chacoteo (u océanos de tinta, si el medio es gráfico) cubriendo por completo la franja semanal. Si Riquelme estornudó cuando salía del entrenamiento, ello puede ser interpretado como una molestia con el cuerpo técnico porque no se sintió abrigado como correspondía.

Tanta verborrea los ha erigido, a fuerza de ejercerla, en jueces capaces de conocer siempre qué hubiera sido lo más adecuado en el momento preciso. Nadie sabe si Martín Liberman, por nombrar a uno cualquiera de "los invictos" (como los llama con ironía el director técnico uruguayo Oscar Tabarez) le sabe pegar a la pelota con tres dedos o si - como es muy probable- por lo general impacta el balón con la canilla asignándole un destino incierto. Pero él estará siempre dispuesto a explicar con lujo de detalles la manera en que Carlitos Tévez debería haber acomodado el cuerpo para evitar que su remate saliera desviado por centímetros.

Una vuelta de tuerca de este fenómeno reapareció ayer en los medios, luego del partido entre Argentina y Uruguay. La cuestión fue que el seleccionado albiceleste habría caído en la trampa del rival, que propuso un partido trabado para contrarrestar el potencial mejor juego nuestro. Palabra más o menos, eso dijeron los invictos de los principales medios.

Propongo otra visión del asunto. Ubíquese el lector como protagonista de un partido de fútbol en que el cuadro contrario, como lo hizo ayer el uruguayo, apela no a una supuesta y sutil "trampa" sino, para decirlo claro, a la violencia desembozada. No sé qué haría usted, pero yo apretaría los dientes y me dispondría a aguantar y meter a mi vez la pierna con mucha fuerza. Sobre todo si del otro lado se me viene alguno de los delicados muchachos que portan con justificado orgullo la blusa celeste, tales como Diego Pérez o Eguren. Es posible que en ese menester perdiera mi apostura o mi destreza (en caso de tenerlas) y mi capacidad para generar juego se diluyera paulatinamente.

Que un partido caiga en el grosero intercambio de patadas, como ocurrió el sábado, se puede impedir mediante un arbitraje solvente. Calidad por completo ajena al impresentable juez paraguayo que recién amonestó al susodicho Pérez a los 40 minutos del segundo tiempo.

El equipo no jugó bien, salvo esa ráfaga de los primeros quince minutos (con "liga" incluida, ya que el primer gol vino tras un rebote en el cuerpo del árbitro que le dejó la pelota servida a Riquelme). Pero de no haber recurrido a la pierna firme, quizá ahora los invictos estarían cantando loas a la tradicional garra charrúa que les permitió llevarse los tres puntos.

(La imagen de este post es de La Nación.)

viernes, octubre 10, 2008

Canchero argentino


Ante la crisis financiera estadounidense, la reacción de nuestro gobierno -empezando por la Presidente- mostró el inocultable ADN argentino. Fue ni más ni menos que una canchereada.

Así, después de no poder disimular su ideologizado regocijo ante la situación, la Sra. de Kirchner no se privó de dictar cátedra de economía con el tono más altisonante posible. "El plan B lo tienen que hacer ustedes", fue una de sus frases-insignia, descerrajada en el Consejo de las Américas, que se sumó a aquella mítica definición del efecto jazz que habría sido pergeñada, según parece, en charlas con su antecesor y su entorno más íntimo en el lobby de un hotel neoyorquino.

Pero no fue sólo cosa del momento, ni un arrebato de raíz, digamos, emocional. Las declaraciones posteriores, tanto de la Presidente como de sus principales voceros ministeriales como son Massa, Randazzo y Fernández (el ministro de Justicia, que es el que habla de estos asuntos, no su homónimo y ultraparco colega de economía) demostraron que aquella postura canchera se basaba en la convicción de que ni siquiera una brisa desprendida del virulento tornado financiero llegaría a estas lejanas playas. Nuestro modelo, según las máximas autoridades, garantizaba el blindaje de la economía, o poco menos.

Sin embargo, el relato -como le gusta decir a la jefa del Estado- comenzó a diverger de la realidad a ojos vistas. Hasta que ayer, por primera vez, desde el máximo nivel político se reconoció que la crisis va a producir un impacto.

Ahora que las señales despertaron a las autoridades de su ensoñación autárquica, el foco oficial apunta a 2009: año electoral. Es decir, un año en que la caja (ese ídolo cuyo altar es el único ante el cual se arrodilla la pareja gobernante) no puede verse amenazada. Sin caja, el kirchnerismo no sabe hacer política, porque sus métodos son la compra o el disciplinamiento, en lugar de la negociación o las alianzas.

Con los precios de los commodities en baja y sin financiamiento externo (la iniciativa de pagar al Club de París para acceder a esa fuente pasó a ser inútil, porque financiamiento no va a haber), las herramientas de política fiscal se debilitan. Es cierto que hay un buen nivel de reservas, pero los pronósticos de todos los analistas acerca del comportamiento de la economía real no son optimistas. En caso que tengan razón, ello va a tener un efecto negativo sobre la recaudación tributaria. Y si se mira la cuenta consolidada del Estado nacional y los provinciales, el pesimismo no puede menos que aumentar.

El problema es que no parece haber siquiera un plan C. Hay, sí, iniciativas aisladas aún difusas, como la que apunta a lograr la repatriación de capitales. Que en el sector privado hay preocupación lo demuestra el encuentro que algunos caciques industriales argentinos tuvieron con sus pares (es una manera de decir) brasileños. Pero la sensación presente es que el gobierno pasó de la sonrisa canchera a la mueca de pánico con mucha rapidez. Esperemos que en lugar de recurrir al viejo y gastado recurso retórico de la campaña antiargentina, logre retomar muy pronto el equilibrio y empiece a actuar, en un contexto internacional donde la calma parece haber caído en el mismo abismo que devoró al Lehman Brothers.

(La imagen es de Isidoro Cañones, personaje de historieta creado por el dibujante Dante Quinterno que representó a la perfección al tristemente célebre canchero porteño.)

domingo, octubre 05, 2008

Afiche

Hoy, domingo, vuelve el tango a P & M. Esta vez no lo hace junto al gran Astor, sino de la mano de uno de sus letristas más exquisitos, Homero Expósito, autor además de maravillas como "Maquillaje", "Chau, no va más" y "Naranjo en flor".

La "rareza" de hoy consiste en que se trata de un video en el que José Larralde interpreta "Afiche", cuya música es de Atilio Stampone. Para los jóvenes o para los que sin serlo, no conocen la trayectoria del Pepe, diré que se trata de un cantante folklórico de quien no conozco que haya hecho otra incursión por el ritmo del dos por cuatro que esta. Agregaré que Larralde, desde su aparición a mediados de los años sesenta, constituye un caso notable de perdurabilidad que resulta muy llamativo por el hecho de haberse mantenido alejado del los circuitos comerciales masivos. En todo ese tiempo, hizo escasísimas presentaciones televisivas como la de este video, y sin embargo mantiene la fidelidad de un público que lo idolatra.

Su temática preferida es la de la milonga surera (música representativa del ámbito rural de la provincia de Buenos Aires), aunque también ha difundido ritmos patagónicos como el loncomeo y ha incursionado en la música del Litoral argentino. Actuó en Europa y es muy reocnocido en diversos países de América Latina. Su "Herencia pa' un hijo gaucho" vendió más de cinco millones de placas.

No puedo evitarlo, cada vez que escucho esta, su versión de Afiche, termino con un nudo en el pecho. Que lo disfruten.

lunes, septiembre 29, 2008

Acelerando


En silencio, sin prisa pero sin pausa, la gobernadora fueguina le imprime mayor velocidad a la nave. Ergo, el iceberg está cada vez más cerca. (cliquear en la imagen de arriba para comprobar la aceleración)

sábado, septiembre 27, 2008

Motivos para no enamorarse


Una comedia romántica argentina sin, creo, otras pretensiones que entretener, cosa que logra. Me apresuro a aclarar que la frase anterior no tiene el menor sentido peyorativo, sino todo lo contrario: después de todo, el cine es en esencia un entretenimiento. Los mensajes, los testimonios y -por qué no- las protestas tienen buena cabida en su formato, y hay grandes obras que así lo demuestran, pero sostengo que no todas las películas están obligadas a ser profundas elucubraciones intelectuales.

Este film cuenta con un atributo muy importante, como son las actuaciones del dúo protagónico. Jorge Marrale exhibe otra vez sus cualidades actorales y, en especial, esa ductilidad que lo hace creíble tanto en la densidad de los papeles más dramáticos como en la agradable levedad de las comedias. Celeste Cid encaja perfectamente en su personaje de joven empeñosa y buena gente, que viene de una sucesión de fracasos sentimentales que le hacen pensar que ella es la culpable de sus frustraciones. El resto del elenco (Ranni, Laura Azcurra y una muy solvente Mónica Gonzaga a la que me costó reconocer: el tiempo pasa...) también se luce.

La aparición de cada uno en la vida del otro, de un modo sorprendente, representa para ambos la posibilidad de torcer la historia. La diferencia de edad es un obstáculo, sobre todo en la opinión del lastimado personaje de Marrale. Ella, en cambio, se muestra decidida y exenta de especulaciones de cualquier naturaleza.

El producto tiene un final quizá algo... fantasioso o edulcorado, que no invalida su buen resultado global.

En su rubro, me pareció bastante más interesante que su contemporánea y ultrapromocionada "Un novio para mi mujer", además de mejor dirigida y actuada.

jueves, septiembre 25, 2008

Divagando sobre la crisis


Todavía es temprano como para comparar la presente crisis estadounidense (es decir: no puede mensurarse aún el "efecto jazz") con la Gran Depresión de 1929/30. De hecho, por ahora el cimbronazo está circunscripto al plano financiero, aunque es de suponer que tendrá consecuencias sobre el campo real de la economía (el consumo, la producción, la inversión, el empleo) y que, globalidad mediante, las mismas se expanderán al resto del mundo.

En la blogosfera abundan los comentarios al respecto, varios provenientes de vendedores de humo, pero la mayoría de gente estudiosa y con mucho fundamento, por lo que no pretenderé desde aquí inventar la pólvora, para lo cual además no me da el cuero . Pero quizá por aquello que dijo Juan Pablo Feinmann ("cualquier p... tiene un blog") y compartiendo el criterio de mi tocayo Zorombático ("algunos tienen un perro o un gato, yo tengo un blog"), dejaré en este pequeño cyberespacio donde humildemente estoy paradito (¡gracias, Cris!) unas pocas divagaciones.

Aquí va la primera. La crisis ha disparado las voces de los progresistas hipercríticos del capitalismo, que tornan a aplicarnos con aires de idische mamme sus "te lo dije". Es una tarea en cierto modo fácil, porque el capitalismo tiene mala prensa o, digamos, carece de corrección política. Sin embargo, me permito señalar que con todas sus falencias y peculiaridades, las crisis que cada tanto lo afectan no tienen el efecto devastador que distingue a las de las economías centralmente planificadas. O, mejor dicho, a la única crisis conocida que afectó y pulverizó a las economías de la órbita soviética. Cuando la polvareda generada por el derrumbe (¿como burbuja?) del Muro de Berlín se disipó, al Este de allí no quedaba nada de lo que había comenzado a construirse en 1917. Más lejos, la China comandada por la gerontocracia de Deng ya hacía rato que había abjurado de la ortodoxia comunista en materia económica. Cuba y Norcorea, por su parte, quedaron boqueando, como tristes ejemplos residuales y ruinosos. Dos décadas más tarde, el socialismo de tipo marxista no tiene la menor probabilidad de reinstalarse en los países que lo sufrieron; más aún, los comunistas vietnamitas siguen con entusiasmo el sendero de sus vecinos norteños. Algo bastante diferente a lo que ha ocurrido, hasta aquí, con las crisis del capitalismo, aún vivito y coleando pese a los temblores y a las sesudas predicciones en contrario.

Aquí va otra. Llama la atención que los remedios de urgencia aplicados por la administración Bush, incluyendo la conversión de los ejecutivos de AIG en empleados públicos, se emparenten en lo filosófico -por llamarlo de alguna manera- con el salvataje para deudores privados que en 1981 instrumentó un presidente del Banco Central argentino que más tarde alcanzaría cierta celebridad. Lo cual me lleva a recordar un concepto de Juan Carlos de Pablo que transcribo a continuación:

"El usuario del análisis económico tiene una fuente de inspiración y una meta: el problema que se le plantea. Sin un problema delante, el economista empírico rara vez comienza a ac tuar, y cada vez que considera la utilización de un modelo lo hace exclusivamente en términos del problema que tiene por delante. (...) Por eso ningún genuino usuario del análisis económico es "clásico", "keynesiano", "partidario de las expectativas racionales", "librecambista", "proteccionista", etc. Por el contrario, cualquier usuario genuino del análisis económico conoce bien las distintas partes esenciales de la teoría, y las aplica en función del problema que tiene que resolver (con gran frecuencia, el usuario del análisis económico mezcla distintos instrumentos, para horror de los economistas teóricos)." Incompletísimo Diccionario de Economía. El Cronista Ediciones. Buenos Aires, 1994.

El tiempo dirá si los señores Paulson y Bernanke conocen bien las distintas partes esenciales de la teoría y si las aplican con acierto. De momento, creo que las medidas adoptadas demuestran que "en el terreno de los hechos " (como diría von Hayek) los etiquetamientos pseudoideológicos no tienen validez.

La última, por ahora. ¿Se trata de un problema de falta de regulaciones, de "poco Estado", de "demasiado capitalismo"? Es posible que sea el resultado de un trágico mix. Por un lado, la burbuja de las hipotecas "subprime" creció al amparo de un marco regulatorio que parece haber sido incapaz de regular nada. Pero, antes de eso, la política monetaria de la administración republicana fue deliberadamente laxa, con el objetivo de mantener baja la tasa de interés y así relanzar una economía que venía con poco tono muscular después del 11-S. Cuando la tasa de interés subió, millones de deudores hipotecarios quedaron imposibilitados de pagar, y el sistema entró en barrena.

Cierro con una alusión a las acciones recientes del gobierno argentino. Por necesidad, el kirchnerismo parece que va a hacer lo que juraba no iba a hacer jamás. Con sus toscos modales de siempre, pero lo está anunciando, y eso no deja de tener su costado positivo. Vamos a ver qué pasa cuando llegue el momento de pasar de la retórica a la práctica, ya que más de una vez los anuncios del gobierno quedaron sólo en eso.

martes, septiembre 23, 2008

Hacia el iceberg, a toda máquina


La nave piloteada por el gobierno fueguino del ARI (¿o del SI?) que en realidad es del PEP (Partido de los Empleados Públicos) avanza a toda máquina hacia el iceberg.

No importa ya si quien comanda la versión política, moderna y austral del Titanic avizora o no las amenazantes dimensiones del descomunal bloque de hielo hacia el cual boga. En realidad, la decisión al respecto ya está tomada.

Mientras contratistas y proveedores son sometidos al ninguneo, el fisco devora por adelantado las regalías hidrocarburíferas del último trimestre del año. La ministra de salud celebra que el tesoro habrá de concurrir a financiar (¿con qué fondos?) la decisión de "desarancelar" los hospitales. Las autoridades de educación corren detrás de las demandas insaciables del sindicato, sin posibilidades de darles alcance. La obra pública es apenas un recuerdo de tiempos lejanos. Los muchachos del megapase, entre mate y mate, palpitan las instancias del torneo Apertura de la AFA.

La gobernadora, entre tanto, prepara el terreno donde habrá de aterrizar una vez que logre eyectarse del sillón gubernamental, argumentando que no quiso doblegarse ante el ajuste neoliberal y la conspiración opositora. A tal fin, este fin de semana viajó a su ciudad natal, Rosario, para solidarizarse con el reclamo de su conmilitón -el intendente Lifschitz- por los incendios de pastizales en Entre Ríos...

Para colmo, los botes salvavidas no alcanzan para todos.

El recomendado


¡No, por favor, otra vez no!

En el 2003 eligió al "Flaco", y ahora nos recomienda a otro "compañero".

¡Argentinos: memoria!

domingo, septiembre 21, 2008

Sintetizando la crisis



La crisis financiera estadounidense, con estatización de la gigantesca AIG y todo eso, ha generado la emisión de océanos de tinta -material y virtual- a lo largo y ancho del planeta. Por mi parte, y aclarando que no me considero lo suficientemente experto (¡ni mucho menos!) como para agregar algo a la confusión general, y quizá confirmando que "cualquier p... tiene un blog" (J.P. Feinamnn dixit), estoy rumiando algunos comentarios que aún no están listos para ver la luz. Hasta que llegue el momento de postear algo al respecto, esta imagen (enviada por mi tocayo Zorombático desde México) me parece una muy acertada síntesis de lo que está ocurriendo.

jueves, septiembre 11, 2008

4 meses, 3 semanas, 2 días


Es esta una película rumana que aborda un tema complejo, el aborto, con un objetivo particular. No hay en ella un mensaje moralista, ni tampoco rebelde. Se trata, según parece, de describir la época de la dictadura comunista de Ceaucescu en ese país (la acción transcurre en 1987) mediante la narración de episodios de la vida del ciudadano común. La película es la primera de una trilogía que tiene ese propósito.

El relato es en extremo austero: ni siquiera tiene el aditamento de la música. Secuencias prolongadas, dialogos simples, y sin embargo el interés para el espectador no decae. Es, después de todo, una historia de vida. Dos jóvenes universitarias que viven en una residencia estudiantil son las protagonistas. Una de ellas, embarazada, decide abortar y requiere la ayuda de su compañera. El aborto es ilegal, de manera que las dos chicas ingresan en una zona de riesgo.

Un tema fuerte y controvertido sobre el cual, repito, el director no toma partido. En la atmósfera chata de la sociedad de la época, conviven jóvenes solitarios y desorientados con adultos encerrados en sus burbujas.

Algunos aspectos de la vida no difieren demasiado de un lado a otro del mundo, ni se han modificado con el paso del tiempo y los cambios politicos.

miércoles, septiembre 10, 2008

Desastres en el Caribe


Me escribe un ex alumno haitiano de la Maestría de Integración Económica Global y Regional.

Dice Jean Garry:
"Hay más 3000 muertos (datos muy provisorios), casi todas las ciudades están devastadas debido al pasaje de tres huracanes, y esperamos una última quizás más violenta la semana próxima. Este desastre natural, que no hay palabras para describir, agudizará la pobreza y la miseria en el país."

Mediante el blog de Yoani conozco los devastadores efectos que los huracanes han tenido para los habitantes de Cuba:

"Gente llorando su suerte, con la casa en el piso y las fotos de la infancia destruidas por el agua. Un bicitaxista mandó a sus hijas a casa de una tía, porque no tenía dinero para pagar el costo de 9.70 pesos que exhibe cada teja de asbesto cemento distribuida a los damnificados.
"

Como hace tres años en New Orleans, los más perjudicados por estos cataclismos son los segmentos más pobres.


La sensación de impotencia es muy frustrante.

(Casi) coincidencia en la envidia


Demostrando que el autor de P & M no tiene ánimo destituyente, como se proclama en el Alerta Temprana inserto en la columna derecha, me complace manifestar que coincido casi por completo con la apreciación de nuestra Presidente/a.

El casi: yo también siento un poquitito de envidia, pero por el Presidente/e que supieron elegir los brasileños...