martes, febrero 03, 2009

2 al precio de 1

Van dos posts al precio de uno.



1) El autor de este blog está en contra de los escraches, los cortes de calles o rutas y, en general, de todo acto de violencia. Esto debiera ser un principio de toda persona civilizada, y como tal no tendría que ser relativo.

Por eso, que desde este blog se adopte una postura muy crítica respecto de la política del actual gobierno nacional, no es óbice para deplorar el reciente escrache al diputado santafecino Agustín Rossi. Son tan criticables los cortes de ruta de una horda choripanera a sueldo de D'Elía como los impulsados por productores rurales; tan censurables los escraches a la ministra Alicia Kirchner en Santa Cruz como los del grupo Barrios de Pie a la casa de Luciano Miguens. No tienen justificación cuando vivimos bajo un estado de derecho, por más que las autoridades lo desvirtúen casi a diario con su comportamiento. Los productores rurales que acosaron a Rossi (presumo, con arbitrariedad, que varios de ellos tal vez lo votaron) tendrán en octubre la oportunidad de expresar su repudio a través del sufragio. Así se actúa en democracia. Ergo, es repudiable el ensayo de justificación elaborado por el presidente de la Federación Agraria, Eduardo Buzzi, admirador confeso de Evo Morales.

Además los escraches, bueno sería recordarlo, reconocen su antecedente moderno en los que llevaban a cabo los nazis alemanes contra las viviendas de familias judías. Es decir, se inspiran en una de las peores lacras que azotaron a la humanidad.

ººº



2) Muy interesante (y polémico) el artículo de Daniel Montamat en La Nación de hoy, sobre la crisis económica internacional. Recomiendo su lectura, mientras reproduzco aquí algunos pasajes:

El sobreconsumo bulímico americano que fue funcional a la economía internacional era, a todas luces, insostenible en el largo plazo. En una cultura posmoderna que vive el presente como devenir, hubiera tocado al Estado ocuparse de los desequilibrios que ponían en jaque la supervivencia futura del sistema económico. Por el contrario, con su rol y sus políticas, los Estados exacerbaron el ciclo y los desequilibrios. Había que complacer las preferencias por el consumo adictivo.

El capitalismo no está jaqueado por la crisis financiera, sino por la dictadura del presente que imponen las preferencias posmodernas.
Así como en el presente las preferencias posmodernas son refractarias a la inversión del Estado en bienes públicos, en el largo plazo resisten todo esfuerzo generacional tendiente a sustentar la reproducción económica, social y ambiental del sistema.

domingo, febrero 01, 2009

Quinteto Suárez Paz

Hoy es domingo, y P & M vuelve a su costumbre de traer tango, y en particular música de Astor Piazzolla, a su página web.

El blog es -además de tanguero y piazzollista- furioso hincha del "Negro" Suárez Paz, un violinista que integró por varios años el Quinteto Tango Nuevo del marplatense. Tiempo atrás, dimos cuenta aquí de la admiración que Astor tenía por su talento.

En 1996 el Negro constituyó un quinteto excelente, con el que grabó al menos dos CDs muy recomendables. Lo integran Ricardo Lew, un guitarrista virtuoso de valiosísima trayectoria en el ambiente del jazz; el refinado pianista Nicolás Ledesma, músico desde el '92 de la orquesta de Leopoldo Federico; Horacio Romo, en mi humilde opinión uno de los mejores bandoneonistas de la generación joven; y el contrabajista Daniel Falasca, hermano de la malograda Rosana, quien toca desde hace más de veinte años en la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires.

En el video que les dejo aquí, el quinteto hace una excelente interpretación de "La muerte del ángel". Además de los superlativos desempeños individuales, y de alcanzar aquella "roña" que tanto reclamaba Piazzolla, el grupo logra algo que Natalio Gorín en su libro "A manera de memorias" señala como una consecuencia de la calidad de los arreglos del Maestro: sonar por momentos como si se tratara de una orquesta completa.

A ver qué les parece.


Mi hermano es hijo único


Esta es una película italiana que al momento de su presentación en los cines de la Argentina, fue bastante mimada por la crítica. La idea ha sido retratar a la sociedad italiana de los años sesenta y principios de los setenta (del siglo pasado), que estaba muy polarizada en términos políticos, enfocando a una familia obrera de Sabaudia, pequeña ciudad situada unos 100km. al sur de Roma que fue construida a principios de la década de 1930 por el gobierno de Mussolini.

Los conflictos entre Accio, un joven algo violento que simpatiza con el neofascismo del MSI, y su hermano mayor Manrico, militante del PC que se convierte en el líder combativo de los obreros de la única fábrica del pueblo, son planteados como una metáfora de las confrontaciones sociales de la época. La figura de Francesca, la novia de Manrico de la que Accio se enamora, aporta el componente romántico.

Uno siente que la película amaga sin concretar, porque no termina de delinear a los personajes ni de redondear la argumentación. Da la impresión que el director trata de mostrar que las diferencias, en apariencia muy profundas, pueden terminar siendo puntos de contacto, pero creo que no lo logra. La trama se desarrolla de una manera bastante desvahída e inconexa, desembocando en un desenlace que me pareció forzado.

El producto, en suma, es bastante flojo.

jueves, enero 29, 2009

Dulces nostalgias de verano


El verano es una linda estación en Ushuaia, por varios motivos. El clima se torna menos riguroso (aunque mantiene su inestabilidad), el monte circundante aporta su verdor y, desde los jardines y las plazas, plantas como lupinos, retamas y muchas otras regalan el colorido de sus flores.

Es la época en que arriban los cruceros turísticos, esas naves gigantescas desde las cuales descienden unos visitantes ávidos por conocer las peculiaridades del lugar en el que pasarán sólo unas pocas horas. También llegan muchos por vía aérea, así como por tierra: hay familias que vienen en sus casas rodantes o en camionetas 4x4, tipos con apariencia ruda en sus formidables motocicletas y hasta ciclistas sobre los que uno se pregunta cuántos sacrificios habrán hecho para devorar pedaleando las interminables y ventosas rutas patagónicas.

El centro de la ciudad se llena de paseantes y a los lugareños eso nos gusta, porque sentimos que contribuyen a nuestra evolución económica, aún cuando como este año -por la crisis- restrinjan muchísimo sus gastos. Aquí y allá, en los bares y restaurantes como en las tiendas y en las veredas, escuchamos lenguas extrañas y vemos fisonomías diferentes. Campea un cosmopolitismo despreocupado y vital.

Y también es el tiempo en que vuelven los adolescentes y jóvenes hijos de familias locales a pasar unas vacaciones en su lugar de origen. Están estudiando en Buenos Aires, Córdoba o Bahía Blanca, o trabajando en distintas partes del país y del mundo. Años atrás desplegaron sus alas y abandonaron sus nidos, a los que vuelven -en muchos casos, cada vez más esporádicamente- para recargar sus baterías con afecto familiar.

Los más jovencitos provocarán pronto el desencanto y el fastidio de sus padres, porque la irresistible atracción de las salidas nocturnas hasta cualquier hora, determinará que duerman luego casi todo el día. Sus familiares terminarán contentándose con compartir la última hora de la tarde y, con suerte, el momento de la cena, interrumpido por una sucesión interminable de llamados telefónicos y SMS.

Me gusta cuando los veo por la calle y reconozco, detrás de esas figuras cuasiadultas, al chiquilín o la muchachita que conocí tiempo atrás, dando mis clases de economía en el Colegio Nacional. Y me siento colmado de felicidad y -por qué no- de orgullo cuando uno de ellos me llama con un cálido"¡Profe, cómo le va!" y se acerca con una sonrisa fresca para abrazarme y charlar unas palabras conmigo. Me llena de gusto comprobar que han crecido, que tienen proyectos por los que se esfuerzan y para los que se preparan, y que son, ante todo, buenas personas.

Estos encuentros me recuerdan que el tiempo pasa muy rápido, pero también que no ha transcurrido en vano. Entre los afectos que conforman lo más valioso de mi patrimonio, estos chicos y chicas ocupan un lugar muy importante.

(Nota: en la foto, chicos de la segunda promoción del CNU, que cursaron entre 1995 y 1999. En este último año, tuvieron que sufrir mis peroratas sobre Adam Smith, Keynes y la escasez...)

El modelo Pastorutti


Si algo caracteriza al gobierno en materia económica es la evidente desconexión entre una serie de medidas -varias de ellas, contrapuestas entre sí- que son anunciadas por la presidente, en forma casi diaria, desde el atril donde suele tomar de sus golletes a un par de trajinados micrófonos. Así, los asuntos económicos siguen su marcha como solía hacerlo antiguamente el ganado arreado por los gauchos, con la ayuda del revoleo de sus ponchos.

Este modelo de decisión a los ponchazos, que remite al gesto que la cantante folklórica Soledad Pastorutti popularizó como homenaje a aquellos arrieros, no puede ser calificado de "política económica". No hay aquí un programa de medidas gubernamentales destinadas a influir sobre la marcha de la economía en su conjunto (que de eso trata toda política económica, cualquiera sea su signo), sino una serie de reacciones poco menos que espasmódicas a estímulos reales o hasta imaginarios, con el objetivo único de preservar la liquidez de la caja fiscal, algo que el credo kirchnerista ha identificado como instrumento disciplinador y reaseguro de su poder.

Esto explica que coexistan medidas que procuran expandir el consumo (como los tan promocionados planes para comprar vehículos, heladeras, termotanques y calefones) con otras que apuntan a contraerlo (como la reducción de subsidios). O las modificaciones impositivas que mejoran la posición de los segmentos de mejores ingresos, mientras se proclama la defensa de los pobres. También, que una decisión de la envergadura y la trascendencia que tiene la confiscación de los ahorros previsionales del sistema de capitalización no figurara entre los anuncios de la presidente ni de ningún funcionario del gobierno, hasta casi el mismo día de su puesta en práctica.

La inexistencia de una política económica, entendida como un programa más o menos elaborado con objetivos prefijados e instrumentos concatenados, es coherente con el desquiciado sistema de estadísticas oficiales. Esto es así porque uno de los fines principales de los diversos indicadores, es el de alimentar a la política económica con datos que permitan primero establecer un diagnóstico y luego observar sus resultados para, de ser necesario, corregir los desvíos. Pongo un sólo ejemplo sencillo: una de las variables más importantes que la política económica tiene como objetivo es la inflación, cuya medición en nuestro país es objeto de una grosera manipulación desde hace dos años. Ergo, cualquier conclusión que se pretendiera sacar del comportamiento de los precios estará viciada de nulidad desde su mismo origen.

Tras los anuncios presidenciales, aparecen los funcionarios -la ministra de la producción, el secretario de comercio, el titular de la AFIP, el secretario de agricultura y ganadería- a interpretar y reinterpretar a su gusto y paladar las medidas, mientras los agentes económicos intentan comprender lo que sucede, muchas veces sin lograrlo.

Y así vamos, a los ponchazos, bajo los designios del modelo Pastorutti.

miércoles, enero 28, 2009

Desapareciendo del mapa

Entre la búsqueda desesperada de una foto con Fidel y la discusión de una agenda bilateral por parte de Brasil y los EE. UU. existe la misma distancia que hay de Lula a Cristina.

Dice la letra de tango: "Si arratré por este mundo, la vergüenza de haber sido y el dolor de ya no ser..."

martes, enero 27, 2009

Clientelismo rural


Las malas relaciones del gobierno con el sector productivo rural reconocen un origen bastante distinto al de la puja ideológica, con que se lo ha querido caracterizar desde la corrección política. La feroz inquina del kirchnerismo con los ganaderos y agricultores proviene de la posición dura que estos mantuvieron, cuando el año pasado se pretendió incrementar la intervención estatal y presión tributaria a niveles intolerables.

La impericia y ceguera del gobierno en el manejo de este asunto, no sólo derivó en un consmo del capital político que había logrado construir (en las elecciones de 2007, Cristina Fernández compensó en las poblaciones más involucradas con esa actividad el bajo caudal obtenido en las grandes ciudades) sino también en la pérdida de una excelente oportunidad para aprovechar la coyuntura favorable y mejorar el desempeño competitivo del sector.

Ahora no sólo las condiciones económicas han cambiado, al compás de la crisis internacional, sino que se ha agregado una sequía de proporciones devastadoras, que está afectando de modo muy severo a los productores de amplias zonas del país.

El gobierno, mientras declara la emergencia agropecuaria junto con algunas medidas que han sido criticadas como insuficientes por los dirigentes rurales, comenzó sotto voce una acción encomendada al inefable Secretario de Comercio, Guillermo Moreno. La operación es sencilla: el funcionario ha tomado contacto con algunos chacareros desesperados por la carencia de alimentos para sostener sus planteles, ofreciéndoles el suministro de maiz para paliar la situación. Para ello, ha amenazado a los exportadores con trabarles sus ventas al exterior, si no proveen del grano a los beneficarios que él ha elegido, mediante procedimientos y criterios de selección que no han sido dados a conocer, como así tampoco la imputación presupuestaria de los fondos que el Estado aplicará a esto. Se trata, es indudable, de una maniobra divisionista, que intenta "quebrar" el frente ruralista.

Seguramente los especialistas (por ejemplo, el Abuelo cuando vuelva de sus vacaciones) opinarán con fundamento sobre los aspectos políticos y técnicos de las medidas que comento, pero entre tanto queda en evidencia la catadura moral de un gobierno que, aprovechando la emergencia, lleva a cabo una cruda política clientelista avalada por un despiadado apriete. Además, claro, del carácter "todoterreno" del funcionario, capaz de manipular estadísticas, intervenir en los mercados, demorar exportaciones y, según puede intuirse, de muchas cosas más.

En fin, dicen que una mancha más no le hace nada al tigre...

(Nota: la imagen es del diario Uno Santa Fe.)

viernes, enero 23, 2009

Gira mágica...


La reciente gira de la Presidente le posibilitó alcanzar algunos importantes objetivos. En Cuba, consiguió entrevistar a su admirado ícono revolucionario. No sólo eso: logró tomarse una foto con él, recibiendo una copia -tras cuarenta y ocho horas de sugestiva demora en estos tiempos de digtalización- en Caracas de manos del vicecanciller cubano, entre cuyas funciones parece estar la de encargado del delivery. Este episodio y varias reuniones con el hermano que está heredando el poder en la isla, le impidieron tomar contacto tanto con los disidentes (en cualquier otro país del mundo, salvo China continental y Corea del Norte, tales personas serían denominadas apenas "opositores") como con la ex jerarca del régimen caída en desgracia hace una década y media, Hilda Molina.

En Venezuela, participó de uno de los kilométricos shows televisivos de Hugo Chávez, con cancioncilla incluida, reforzando de tal modo la campaña en la que el bolivariano está empeñado para conseguir su reelección ilimitada. Hay que decir que aprovechó también para agradecer el apoyo financiero del gobierno chavista (caro, quizá no el mejor, pero apoyo al fin) y para hacer lobby en favor del grupo Techint, multinacional quejosa por no haber cobrado aún la indemnización derivada de la estatización de su empresa Sidor. Cristina lo hizo, y Chávez avisó que va a pagar.

Mientras esta nutrida agenda se desarrollaba con tanto éxito, los gobernantes de los restantes países latinoamericanos tenían la atención enfocada en cuestiones sin duda menores, como la asunción de Barack Obama. Allí estuvo, por ejemplo, el brasileño Lula.

No importa que el mundo siga viviendo equivocado. El gobierno argentino continuará dando cátedra, sustentado en unas estadísticas impecables que dan cuenta de su eficiencia y calidad.

Los que no piensan esto tienen ánimo destituyente.

viernes, enero 16, 2009

Viejos son los trapos


Con esa frase me contestaba mi mamá cuando, en mi primera adolescencia, me dirigía a ella diciéndole "Vieja".

"Viejo es el viento, y sigue soplando" respondía, siendo ya veterano, el boxeador panameño Roberto "Mano de piedra" Durán cuando algún periodista le hablaba de la necesidad del retiro.

Chesley Sullenberger, "Sully" para sus amigos, piloto del Airbus siniestrado ayer poco después de despegar de un aeropuerto neoyorquino, tiene 57 años. Si en algún momento de, digamos, la última década hubiera sufrido la desgracia de quedar sin empleo, muy posiblemente hubiera tenido el mismo destino de tantos cuarentones y cincuentones (ni hablar de los sexagenarios) a lo largo y ancho del planeta: quedar fuera del mercado de trabajo, por siempre jamás.

Por suerte (para él y el centenar y medio de personas a las que salvó la vida) eso no ocurrió. "Sully" dió una soberbia muestra de presencia de ánimo, idoneidad técnica, solvencia profesional, capacidad de decisión, etc. concretando la hazaña de posar la monumental aeronave sobre las heladas aguas del río Hudson.

Dudo mucho que un piloto joven hubiera tenido esas dotes, que en su mayor parte sólo se obtienen con la experiencia de los años. Está claro, por otra parte, que a su edad actual "Sully" transita por el mejor momento de su vida profesional.

La funesta cofradía de empresarios, especialistas en recursos humanos, jefes de personal, consultores y demás especímenes por el estilo, que suscribe la estúpida idea de que una persona a los cincuenta y pico de años es un inútil sólo merecedor del geriátrico, haría bien en tomar nota de este incontrastable dato de la realidad.

Nota: la foto de "Sully" la obtuve de La Nación.

jueves, enero 15, 2009

Navegando en el Hudson


Yo no sé cuál es el nombre del piloto, pero me imagino que esas 148 personas, de aquí en más y hasta que abandonen este valle de lágrimas, le rendirán la pleitesía que se merece.

Por de pronto yo, en el lugar de ellos, le tributaría una sesión de pesto & (abundante) malbec al menos una vez por año.

Mamma mía!!!

miércoles, enero 14, 2009

Indec, el bochorno


Hubo un tiempo en que los comunicados de prensa del Indec eran esperados con sumo interés por los distintos sectores de opinión. Y es que, en un país acostumbrado a la poca o nula efectividad de los servicios del Estado, el organismo llegó a forjar un notable prestigio institucional, basado en su desempeño profesional y en la calidad de sus productos.

En ese tiempo, los procedimientos del Indec se publicaban y estaban sujetos al escrutinio de organismos internacionales. Había un cronograma para la publicación de datos, como los que respetan las principales oficinas de estadística del mundo.

No era un mundo felíz. Sus resultados solían desatar controversias, pero -curiosamente- quienes más se quejaban eran las autoridades del mismo gobierno, desconformes con lo que los indicadores revelaban.

Todo eso ha cambiado de un modo dramático. A dos años de la irrupción de las huestes de Guillermo Moreno en el organismo, sus informes casi pasan inadvertidos, debido a que ya casi nadie los consulta. Esto es así porque, sencillamente, esas cifras no sirven para nada. El Indec ha perdido la confianza pública, que le costará muchísimo recuperar.

Hoy asistimos al colmo de los colmos: Hugo Moyano, máximo cacique sindical y aliado fundamental del gobierno, además de vicepresidente del partido oficial, se ha referido de manera casi bochornosa al asunto, al declarar que para las próximas negociaciones salariales se guiará "por el Indec de las amas de casa". Habló tras saberse que según el Instituto, los precios de los alimentos crecieron menos de 6% en 2008.

Lo único que falta es que el ministro de economía ridiculice al organismo, lo cual es muy poco probable sólo porque este funcionario no hace declaraciones de ninguna índole, pase lo que pase.

El país, como anestesiado, no parece reaccionar. Como lo expresa Jorge Oviedo en La Nación, si un gobierno es capaz de manipular así las estadísticas, ¿respetará el veredicto de las urnas?.

"Dan ganas de balearse en un rincón".

Nota: el de la imagen es un dibujo de Miguel Brea.

martes, enero 13, 2009

La fama es puro cuento

(click en la imagen para verla mejor)

A estas alturas es muy posible que los autoproclamados ambientalistas de Gualeguaychú estén reflexionando sobre lo efímero de la gloria, asunto sobre el cual ya se habían explayado los poetas del tango ("Y es que la gola se va / y la fama es puro cuento"). Sucede que en la retórica del kirchnerismo, su accionar contra la instalación de una planta fabril en la orilla oriental del río Uruguay pasó de ser "causa nacional" a objeto de represión policial, según se ha ocupado de señalar el gobernador entrerriano Sergio Urribarri, un hombre que no luce como propenso a la rebeldía respecto del poder central.

La cosa no deja de llamar la atención, cuando uno tiene frescas en la memoria las imágenes del bochornoso maltrato a que fue sometido el presidente uruguayo Tabaré Vázquez por parte de Cristina Fernández, durante su discurso en la ceremonia de asunción del mando ante la asamblea legislativa, algo más de un año atrás. Algunos hasta fantasearon con una ruptura de relaciones con el país vecino, tanta era la crispación de este lado del Río de la Plata. Ni siquiera la supuesta afinidad ideológica con un gobierno de centroizquierda como el del Frente Amplio morigeraba la virulencia del planteo.

Hoy la posición del oficialismo en su conjunto ha virado por completo. Primero fue el vocero semioficioso Luis D'Elía quien dejó por unos momentos de abogar en favor de Irán y Hamas para dedicar algunos de sus proverbiales exabruptos a los manifestantes. Y hasta Daniel Scioli, un maestro en el difícil arte de surfear la ola política para no irritar a Néstor, ha cruzado de vereda (o de orilla, digamos, para estar a tono con la ambientación del tema).

Es posible que tamaña modificación tenga su origen en el veto uruguayo a la postulación de Kirchner para la presidencia de la Unión de Naciones Sudamericanas. Y también puede que el gobierno haya recibido señales acerca de un más que esperable fallo negativo para las aspiraciones argentinas por parte de la Corte Internacional de La Haya.

En cualquier caso, lo burdo del viraje no dejará de sorprender a quienes llegaron a dictar el curso de las relaciones exteriores del país y hasta a privatizar los controles migratorios en la frontera.

Quizá puedan consolarse recordando la fábula del alacrán y la rana: actuar de esa manera, está en la naturaleza del kirchnerismo.

lunes, enero 12, 2009

El sari rojo


La India ha sido siempre para mi un misterio, una sociedad enigmática, compleja, capaz de provocar tanta fascinación como rechazo. En los últimos años, los datos de su formidable crecimiento económico redoblaron su atractivo, alimentaron mi curiosidad.

Después de leer "El sari rojo", un libro del escritor español Javier Moro, buena parte de esa expectativa ha sido satisfecha. Aunque es posible que me haya creado una nueva.

La obra cuenta la historia de la familia Nehru-Gandhi, que ha dejado su impronta en la historia política del gigantesco país desde las luchas por la independencia, en la primera mitad del siglo pasado, hasta el presente. Repaso la historia con rapidez:

  • Jawaharlal Nehru, mano derecha del Mahatma Gandhi, fue líder del partido del Congreso y jefe del primer gobierno indio, como primer ministro, en 1946.
  • Su única hija Indira (casada con un Gandhi que no tenía parentesco con el patriarca) ejerció el mismo cargo entre 1966 y 1977, y luego desde 1980 hasta su asesinato en 1984.
  • El hijo menor de Indira, Sanjay, considerado su seguro sucesor pese a su controvertida actuación política, murió a los 33 años, en 1980, al estrellarse con una avioneta que piloteaba.
  • El hijo mayor, Rajiv, se casó con la italiana Sonia Maino, a quien conoció cuando ambos estudiaban en Inglaterra. Aunque no participaba de la política (era piloto aerocomercial), asumió como primer ministro a la muerte de su madre, y renunció en 1989. Fue asesinado en 1991, cuando tenía 46 años, a pocos días de unas elecciones en las que se descontaba su triunfo.
Prima facie, el país parece ingobernable. Desde la extensión territorial y el tamaño de su población, unos 1.100 millones de personas, hasta el número de religiones así como de idiomas (hay 18 lenguas oficiales) y dialectos (más de 500), todo resulta desmesurado. La superpoblación urbana estremece: Bombay alberga 17 millones de almas, Calcuta a 13, la capital Nueva Delhi a 11, Madrás a 7, y así. Aunque los gobiernos democráticos abolieron el ancestral sistema de castas, las tensiones interreligiosas subsisten. De hecho, el proceso de la independencia del Reino Unido es también denominado como "la Partición", ya que el territorio fue repartido entre hindúes y musulmanes; estos se afincaron en Pakistán -al oeste- y lo que hoy es Bangladesh, al este. Pero, además, hay budistas, sijs, cristianos, parsis y varias religiones más.

El libro se adentra en la complejidad y vastedad de este cuadro, mostrando los avatares de una familia signada por su relación con el poder y la violencia política. Como uno de los protagonistas dice, sus miembros nunca fueron dueños de la familia, la compartieron con el país.

Hay también una semblanza del partido del Congreso, la mayor organización política del mundo por el número de afiliados. Un populismo de centroizquierda que a los ojos de un lector argentino quizá se parezca al peronismo, mientras que a un mexicano tal vez le recuerde al PRI. Su aparato omnipresente, el clientelismo mezclado con una corrupción estructural, la capacidad para reinventarse tras cada revés, su olfato para cortejar y conquistar al poder.

Cuarenta años de la historia reciente de la India son vistos a través de la mirada de Sonia, la bella jovencita italiana educada para ser una ama de casa de clase media piamontesa, que terminó sintiéndose tan india como el que más, y constituida en el referente máximo de la vida política de su patria de adopción. Y la historia continúa, ya que su hijo Rahul es hoy dirigente partidario.

Un libro bien escrito, que atrapa desde el primer momento con una trama en la que coexisten la tragedia y el romanticismo.

viernes, enero 02, 2009

Mirar para atrás, medio siglo después


“Para combatir mejor al enemigo, escuchamos su música, jugamos su deporte nacional y... usamos su moneda”. Luego de pronunciar esta frase, el guía nos dedicó un guiño cómplice y, sonriendo, abrió la puerta de la combi en la Plaza de la Revolución. Yo estaba con mi familia en La Habana, en marzo de 2004, y esa fue su respuesta a la consulta de otro turista, recién llegado como nosotros, acerca del uso del dólar en la Isla. Antes nos había hablado de la pasión isleña por el béisbol, el deporte creado por los estadounidenses.

Por entonces, la moneda norteamericana podía ser utilizada tanto por los turistas como por los pobladores, pero en noviembre de ese mismo año comenzó a regir una restricción, por la cual los verdes billetes ya no pueden ser aceptados por los comercios. Quienes los poseen y quieren comprar algo, tienen que canjearlos antes por “pesos convertibles” sufriendo una quita.

El salario medio equivale a unos 15 dólares, un muy buen sueldo llega a 19, y un televisor —por ejemplo— cuesta 200. La cartilla de racionamiento (lista de productos que se pueden adquirir a precios subsidiados por el gobierno) se limita sólo a algunos alimentos y en cantidades más bien modestas: entre otros artículos, mensualmente incluye para cada persona una ración de menos de 220 gramos de arroz, un pan diario y un cuarto kilo de pollo.

Una muy importante fuente de financiamiento de los presupuestos familiares es lo que los cubanos llaman “resolver”, lo cual traducido a lunfardo argentino sería algo así como “rebuscárselas”. Están los que resuelven de manera sencilla, porque sus actividades dependen del floreciente turismo: los mozos de cafés y restaurantes para quienes una propina de un dólar representa el diez por ciento de su sueldo mensual oficial, los músicos que actúan en todos los bares cobrando rigurosamente “a la gorra” (¿pasión por el arte o necesidad de resolver?) y los choferes y guías de los buses turísticos que piden por el altavoz a los pasajeros que al descender dejen su óbolo en una canastita.

A otros les resulta más complicado. Como a los que abordan al visitante por la calle, para venderle una moneda con la efigie del Che, un nuevo remedio para el colesterol o un cigarro hurtado de la fábrica Partagás. O el vendedor de una tienda oficial que despacha 900 gramos de pan, cobrando el precio por un kilo, procedimiento con el que contribuye a resolver tanto su problema como el del gerente del establecimiento, al tanto del asunto. Claro que esos 100 gramos de pan que van a “la bolsa negra”, como le llaman allí al mercado informal, arrastran una cadena de resoluciones que empezó con quien vendió la harina en el molino... Y si algún inspector husmea, no es problema: él también tiene que resolver.

También están los que piden por la calle un jabón, un bolígrafo o, directamente, algo para comer...

En suma, lo que existe allí es una economía informal de dimensiones monumentales, lo cual permite que algunos segmentos de la población sostengan un módico nivel de consumo, que de todos modos excede en forma holgada al que les resultaría accesible con los magros (por decirlo de un modo elegante) sueldos formales. Hay también algunas paradojas: mientras el exilio contribuye a financiar con sus transferencias al régimen que combate, el cerril bloqueo de los EE.UU. es (además de injusto) funcional al discurso nacionalista con que el gobierno martilla en forma permanente desde los medios de comunicación.

La estructural ineficiencia económica ha perdurado gracias a que se reemplazó al subsidio implícito en los precios políticos con que la ex URSS pagaba el azúcar y cobraba su petróleo, por la petrochequera bolivariana, las transferencias de la diáspora y los ingresos del turismo, paradójicamente a través de empresas capitalistas (en su mayoría, de accionistas españoles) con las que el Estado se ha asociado aportando terrenos y autorizaciones para operar. Quizá para aliviar alguna conciencia oficial atribulada, en el acceso a la ciudad de Varadero un gran cartel reza “Aquí se recauda para el pueblo”.

En la celebración del medio siglo de la revolución, Raúl Castro dió un discurso llamativamente corto (para los parámetros familiares) y sin los ribetes espectaculares que tenían los pronunciados por su hermano y antecesor. Un par de días antes, en unas declaraciones periodísticas, había reiterado que el igualitarismo salarial llegó a su fin, anunciando además recortes en los subsidios y la extensión de las edades mínimas exigidas para acceder al sistema jubilatorio.

Pero el patetismo del fracaso revolucionario está representado, mejor que por las medidas de ajuste económico, por aquello en lo que se convirtió el "hombre nuevo" que prometía forjar Guevara: un "buscavidas".

Si hoy Fidel accediera a mirar para atrás, como en la famosa foto que le tomó el periodista Enrique Meneses en la selva, quizá se sentiría avergonzado.

jueves, enero 01, 2009

Año nuevo con Astor

Nada mejor para P & M que empezar el año en la web con la compañía de Astor, a través de una de sus más hermosas composiciones, "Oblivion". Es una obra tal vez no muy conocida en nuestro país, pero que alcanzó gran reconocimiento en el ámbito internacional. Ya fallecido, en 1993, Piazzolla fue nominado al premio Grammy por esta pieza.

Hay muchísimas versiones del tema. Entre las que escuché, me gusta mucho la del Quinteto del maestro que cuenta con la voz de la italiana Milva cantando en francés. Pero hoy he querido dejar en el blog la interpretación del conjunto argentino "Cuartoelemento", grabada en vivo en Bariloche.

Se trata de la agrupación que dirige el flautista Rubén "Mono" Izarrualde, quien a lo largo de su rica trayectoria tocó en la casi mítica banda "Anacrusa" que dirigía José Luis Castiñeira de Dios, y en "Músicos Populares Argentinos", del Chango Farías Gómez. Aquí lo acompañan el guitarrista Néstor Gómez, el contrabajista Matías González y Horacio lópez en batería.

Salud.



martes, diciembre 30, 2008

Ocasión para hacer un brindis


Es difícil sentirse compenetrado del espíritu solidario y pacifista que se supone debería imperar a esta altura del año, en especial si uno -por esa maldita costumbre de leer los diarios- comprueba las barbaridades de todo tipo que se cometen en el mundo y en nuestro país.

Pero, haciendo un esfuerzo de abstracción y superando el desaliento, se puede admitir que la época es propicia para intentar un balance, emitir buenos augurios y expresar algunos deseos.

En esa línea, me parece que la revisión del debe y el haber no resulta favorable para nosotros, los argentinos, que una vez más llegamos hasta aquí con muchos gestos crispados, de esos que complacen a nuestra copresidente. Estamos enojados con lo externo, en una reiteración de la conducta digna de un adolescente que nos caracteriza como sociedad. Somos tan importantes y nuestras potencialidades resultan tan maravillosas, que las privaciones de amplios segmentos de la comunidad, la dilapidación serial de oportunidades y los retrocesos colectivos sólo pueden ser explicados por la campaña (exitosísima, esto al menos deberíamos aceptarlo) que el resto del mundo se empeña en sostener contra la Argentina.

Es el mensaje que baja desde el poder, sin duda, pero también es la concepción que emana de la gente, como gustan denominar políticos y periodistas al conjunto de la población. Gente que insiste en comportarse como si las leyes y las normas en general fueran de cumplimiento optativo o hubieran sido establecidas sólo para los demás. Gente que, ante las consecuencias de las transgresiones, sólo atina buscar en forma desesperada a culpables externos, lejos de la más mínima introspección.

Tal vez sea por eso que el mundo "apareció de repente" a los ojos de los gobernantes, despertándolos quizá de manera tardía de su ensoñación.

Tampoco el balance de los fueguinos se presenta demasiado alentador. Seguimos esperando todo de papá-Estado, y así fue que en 2007 elegimos para gobernarnos a un elenco que profesaba un militante optimismo estatista, casi tan intenso como su sospecha incriminatoria ex-ante hacia toda iniciativa privada. Un año más tarde, el resultado de llevar esa concepción teórica al ejercicio concreto del gobierno ha sido un crecimiento... de las penurias financieras del fisco, sin que la realidad impulsara a Fabiana Ríos a intentar siquiera alguna medida correctiva. Lejos de ello, la masa salarial continuó aumentando del mismo modo que el endeudamiento público, y esto, se supone que hasta niveles extremos. Después de todo, que el gobierno incurra en esa conducta no debería resultar demasiado escandaloso para muchos miembros de esta comunidad, acostumbrados a vivir de prestado... La pregunta, claro, es hasta cuándo el fisco y la gente podrán seguir actuando de esa manera.

Las cosas pueden mejorar, tanto en el plano nacional como en el provincial, y bien dicen que la esperanza es lo último que se pierde. Claro que para confiar, uno debería ver en las autoridades de ambos niveles una propensión a la autocrítica y al diálogo con los diversos sectores productivos, pero eso no es lo que se avizora. Para Cristina como para Fabiana, los que opinan distinto esconden aviesas intenciones, y los empresarios sólo cuentan a la hora de aportar recursos al fisco.

Releyendo lo escrito hasta aquí, debo admitir que se me acuse de pesimista. Sin recurrir al viejo ardid de declarar que soy, más que eso, realista, ensayo una probable justificación: soy hincha de San Lorenzo de Almagro, de modo que puede que mi ánimo aún se encuentre afectado por la pérdida del campeonato en el último partido. Confío en que los lectores sabrán comprenderme.

P
& M
, no obstante todo esto, brinda esperanzado por un nuevo año en el que podamos llevar a cabo nuestros proyectos, disponiendo para ello de buena salud, lo que junto con el cariño de nuestros seres queridos, constituye el único tesoro digno de ser defendido.

lunes, diciembre 22, 2008

Cristina y Medvédev



Los dislates del kirchnerismo en materia económica son comentados con acierto y fundamentos en la blogosfera especializada (ver links al pie), y -lo que es más interesante- desde distintos enfoques normativos.

Una conclusión parecería ser que, más allá de las divergencias político-ideológicas, un cada vez más amplio segmento de los economistas coincide en criticar las decisiones oficiales en la materia. Y lo mismo sucede con muchos politólogos y militantes, como ellos gustan denominarse. Uno de estos, a quien podría achacársele cierta morosidad en darse cuenta de ciertas cosas (algo curioso por tratarse de un intelectual de prolífica obra literaria) es Miguel Bonasso, pero su caso no es el único.

Objeción: con todo el respeto que me merecen tales analistas, me parece que ese debate no tiene entidad.

La verdad es que creo que discutir sobre la sustentabilidad técnica o, incluso, la lógica política de las medidas del gobierno es gastar pólvora en chimangos.

Me parece que no tiene sentido perorar sobre una sucesión de decisiones descerrajadas desde una confortable residencia en El Calafate cada fin de semana, como manotazos espasmódicos, muchas veces contradictorias entre sí, y orientadas ante todo a satisfacer dos premisas centrales: acrecentar el poder de la caja fiscal y perjudicar -o en lo posible, destruir- a los identificados como enemigos ("adversario" es un término demasiado blando para el oficialismo).

La profesión sabrá disculparme, pero me resisto a creer que la maratón de anuncios de las últimas semanas sea la consecuencia de aplicaciones más o menos sesudas del modelo IS-LM o cualquier otra herramienta por el estilo. Digo más: antes que devoto de Hicks y Hansen, veo a Kirchner como un seguidor de Vladimir Putin y su gélida estrategia asociativa entre ciertos negocios y el poder político.

A lo que no me atrevo es a esbozar un paralelo entre Cristina y Medvédev.

Links a algunos blogs sobre economía:

Abuelo Económico
Economista Serial Crónico
Exabruptos de M. Olivera
La Ciencia maldita
50 Amaneceres
Finanzas públicas

El día que estuvimos en peligro


Mi esposa y yo llegamos desde Buenos Aires a Ushuaia por primera vez, a fines de julio de 1978 (éramos tan jóvenes...) con muy poco equipaje pero sobrecargados de esperanzas e ilusiones. Estábamos concretando nuestro propósito de vivir fuera de la gran ciudad, aunque no teníamos idea de cómo iba a desarrollarse aquella aventura.

Eso, que se trataba de una aventura, era una de nuestras pocas certezas, junto con sendos empleos en la gobernación local (por entonces, Tierra del Fuego era un "territorio nacional" dependiente de la presidencia de la nación) y la amistad de Alberto y Leticia, que habían venido a vivir aquí un mes antes . Ushuaia era poco más que un aldea y por lo tanto, su sociedad resultaba bastante cerrada. Los nycs ("nacidos y criados"aquí) hacían sentir la "extranjería" a los recién llegados, que sólo con el paso del tiempo lograríamos ir insertándonos en el medio.

En eso estábamos unos meses más tarde. Tras conocer los rigores climáticos del invierno, nieve incluída, cosechamos algunas nuevas amistades y en los fines de semana de esa primavera empezábamos a descubrir las bellezas de los bosques y los ríos circundantes. Las cosas marchaban razonablemente bien, lo que morigeraba la nostalgia por los afectos dejados en el lejano lugar de origen.

Había sólo un asunto preocupante: Argentina y Chile mantenían un contencioso por la posesión de tres pequeñas islas cercanas que las negociaciones diplomáticas no conseguían resolver. Por supuesto, que ambos países estuvieran gobernados por dictaduras militares era un factor muy perturbador. No se trataba de una mera especulación: desde el mes de octubre, la llegada de sucesivos contingentes de tropas a la zona nos demostraba que el problema empeoraba. Los rumores decían que "del otro lado" ocurría lo mismo...

Se establecieron unos ejercicios preventivos para la población civil, entre ellos los denominados "oscurecimientos", ante la posibilidad de ataques aéreos. Esto no estaba exento de cierta gracia, porque en diciembre -en pleno solsticio del hemisferio sur- las horas de oscuridad son muy pocas; de hecho, la mayoría se tomaba las prácticas bastante en solfa. Supongo que era un mecanismo psicológico de autodefensa, porque en el fondo nadie creía que el procedimiento fuera eficaz.

Para diciembre, al paisaje plagado de tropas y pertrechos se sumaban las cada vez más preocupantes noticias de la prensa Los negociadores no avanzaban hacia un acuerdo, tampoco alcanzado en dos encuentros mantenidos entre los dictadores Pinochet y Videla. Con una mezcla de incredulidad e impotencia, sentíamos que un desenlace bélico era inminente.

Después nos enteraríamos de que, en efecto, la guerra estuvo a pocas horas de iniciarse. El 22 de diciembre, hace hoy treinta años, los militares de ambos bandos se trasladaban a sus posiciones de combate. Recuerdo que en el pequeño muelle local ya no estaban las embarcaciones de la Armada que solían estar apostadas allí. También pienso que, pese a esas evidencias, los civiles no habíamos tomado conciencia de la gravedad de la situación. Quizá los militares, tampoco...

Lo demás es sabido. El Papa designó ese día al cardenal Antonio Samoré para iniciar una mediación, y fue el urgente llamado telefónico anunciando esa decisión lo que hizo suspender a último momento los desplazamientos definitivos de los militares.

En este aniversario, se me ocurre un pequeño ejercicio contrafáctico.

El llamado del Vaticano llega tarde o es ignorado, y en las primeras horas del 23 de diciembre comienzan las acciones de guerra. Algunos bombarderos sobrevuelan Ushuaia, tratando de alcanzar los depósitos de combustible cercanos a la Base Naval, mientras son hostigados desde tierra con fuego de artillería y desde el aire por aviones cazas. Desde el canal de Beagle resuenan los intercambios de disparos efectuados por naves de ambos países.

Los combates continúan hasta el atardecer, cuando se anuncia una tregua por Nochebuena, acordada tras una desesperada intervención del Vaticano y del secretario general de las Naciones Unidas. También se sabe que se reabrieron las negociaciones diplomáticas.


En la tarde/noche ushuaiense el paisaje es desolador. Edificios y vehículos destruidos por doquier, entre columnas de humo y grandes cráteres abiertos por las bombas. Aquí y allá, pobladores que deambulan sin rumbo, ambulancias que trasladan heridos a los hospitales y camiones que se llevan los cuerpos de los muertos. No se conoce el número de víctimas y todavía no hay noticias sobre lo que ha sucedido en otras zonas del país.

Sin embargo, los que aún sobreviven saben qué es lo que ha comenzado: un período de profundo odio entre argentinos y chilenos, con recurrentes enfrentamientos armados y sus consecuentes pérdidas de vidas, que durará siglos.


Afortunadamente, nada de esto ocurrió, ya que la capacidad diplomática de aquel hombre de semblante afable (que en medio de la insensatez reinante vió "la lucecita de esperanza al final del túnel") logró que el disparate bélico se postergara por siempre.

Transcurridas tres décadas, la perspectiva obliga a reflexionar en lo absurdo de los reclamos de "soberanía" sobre esas tres islas, cuya posesión quedó finalmente en manos de Chile sin que ello afectara en modo alguno el honor ni los más hondos sentimientos de los argentinos. Soberanía, cuántas barbaridades se han hecho en tu nombre...

Estoy convencido de que argentinos y chilenos deberíamos recordar agradecidos a Antonio Samoré, por siempre.

domingo, diciembre 21, 2008

Comediantes y mártires


Juan José Sebreli es un intelectual de una gran erudición, pese a (o, tal vez, gracias a) que no ostenta un título académico. Fue existencialista sartreano de la primera hora, luego marxista y ahora -a sus 78 años- es un pensador libre, quizá inclasificable.

Su amplio campo de intereses, de la sociología a la filosofía y de la historia a la teoría política, otorga a su obra un atractivo especial, así como su tendencia a las posiciones provocadoras, dicho esto en el mejor sentido posible: sus ideas provocan la obligación de pensar. Le mueven a uno el piso, quiero decir, porque así como están basadas en su amplísimo bagaje cultural y en una valiosa bibliografía, se caracterizan por la originalidad y la falta de ataduras a cánones previos.

En "Comediantes y mártires - ensayo contra los mitos" se ocupa de cuatro personajes que, luego de que el libro fuera escrito, fueron designados por la presidente Cristina Fernández como íconos culturales argentinos para la Feria del Libro de Frankfurt: Gardel, Eva Perón, el Che Guevara y Maradona. La decisión desató tanta polémica que luego se agregaron a la lista Cortázar y Borges. Sebreli aporta una mirada aguda a esa discusión.

La cita de Brecht al comienzo es reveladora temprana del contenido: Pobres los pueblos que necesitan héroes! El autor analiza cómo se desarrolla un mito, esa especie de dios terreno que depende de los mandatos del sentimiento: al creyente en un mito, dice Sebreli, le está vedado analizarlo y explicarlo, debe limitarse a su fe y no tratar de razonarla, porque el mito es inefable, se lo siente o no.

Desfilan luego los cuatro personajes, bajo la lupa implacable sebreliana, que analiza coincidencias y contradicciones desde una perspectiva histórica lúcida y no complaciente. Señala cómo los cuatro, además de estar influidos por las circunstancias de sus respectivas épocas, se ocuparon de construir sus personajes, y observa que la condición mítica de los tres primeros fue fortalecida por las muertes tempranas, mientras que la de Maradona resulta amplificada por la tecnología en que se apoya la comunicación de masas en esta época.

El libro "se deja leer" desde el comienzo y no cae en el floreo intelectualoide (pese, repito, a la erudición del autor). Creo que es una obra muy recomendable.

jueves, diciembre 18, 2008

Balance del primer año


La administración provincial encabezada por Fabiana Ríos cumple su primer año de gobierno. Tal como podía preverse al inicio de su gestión, las cosas no le han resultado fáciles, en particular debido al gravísimo -tirando a caótico- estado de asfixia financiera y descontrol administrativo que encontró al hacerse cargo. Un paisaje muy parecido al que queda tras una devastación, como lo dijo ayer en su discurso la gobernadora.

P & M se ocupó algunas veces de estos asuntos, por ejemplo aquí, acá y acullá. La cuasi catastrófica situación heredada se agravó a lo largo del año, debido primero al enfriamiento de la economía nacional (con su impacto sobre la coparticipación tributaria a las provincias) y luego por las consecuencias locales de la crisis financiera internacional (fenómenos ambos muy palpables, por más que el kirchnerato pretendió negarlos).

El problema es que a estos factores que se podría calificar de exógenos, ya que no fueron provocados por acciones propias, se agregaron otros, a los que a contrario sensu llamaré aquí endógenos.

El principal ha sido la falta de un plan o, al menos, de una estrategia para afrontar el delicado cuadro descripto. Ni el efímero ministro de economía Sideris ni su sucesor Crocianelli dieron a conocer un programa para al menos empezar a sanear las finanzas locales, atacando algunos problemas que ya eran evidentes antes de que Ríos asumiera:

  • La estructura del gasto fiscal, concentrado en las erogaciones corrientes, motivo por el cual las erogaciones de capital (en particular, la obra pública) quedan sujetas a la voluntad del gobierno central.
  • La rigidez de ese gasto, determinada por la muy elevada masa salarial, así como por los mecanismos establecidos de coparticipación a municipios y el peso de los intereses de la deuda.
  • Consecuencia de lo anterior, el déficit fiscal crónico.
  • El elevado nivel de endeudamiento, lo que junto con el esquema deficitario dificulta las posibilidades de acudir a ese mecanismo de financiamiento en el futuro.
Por supuesto que no se acudió a la "receta neoliberal": ni emergencia económica, ni denuncia de convenios laborales, ni plan de austeridad. En lugar de ello, la masa salarial ha seguido creciendo, al compás de los reclamos sindicales, aún después de largos y desgastantes conflictos. Por otro lado, los pagos por coparticipación a los municipios sufrieron retrasos, al igual que los destinados a proveedores y contratistas.

De la fragilidad fiscal han derivado algunas consecuencias políticas llamativas. La renuncia del vicegobernador Basanetti tras apenas siete meses de ejercicio fue una de ellas. Más reciente ha sido la condena que el ARI nacional, alineado en la Coalición Cívica, ha hecho de la actitud acuerdista respecto del oficialismo por parte de los legisladores aristas fueguinos en el Congreso Nacional. De todos modos, esto último puede resultar comprensible, ya que es archisabido que en el ríspido universo K, manda la caja por sobre el proyecto, y que al entorno presidencial no le tiembla la mano para cerrar el grifo financiero a los gobiernos provinciales díscolos.

Otra derivación ha sido el recurso a mecanismos que cuando Ríos y sus principales espadas (el legislador Raimbault y el diputado Gorbacz, entre ellos) revistaban en la oposición, eran considerados poco menos que traiciones a la patria. No me refiero solamente al pago de sueldos mediante fondos de la Cuenta Unificada (que en su momento motivó una denuncia contra el entonces gobernador Cóccaro), sino en especial al proyecto para adjudicar a una empresa privada en forma directa, sin proceso licitatorio, la explotación de gas para la producción de metanol.

Esto no sólo representa una claudicación respecto de una premisa fundacional del elenco gobernante, como lo es su profesión de fe estatista (cosa que confieso no me preocupa), sino a algo bastante más grave, como lo es la postergación de la consigna de la transparencia presentada con orgullo como un ícono del fabianismo.

Así, con pocos logros para exhibir (a menos que uno considere como tales pagar los sueldos a duras penas e incrementar el endeudamiento), Ríos encara el 2009 planteando más dudas que certezas a la sociedad. No ayuda, por supuesto, el díficil momento que afronta el sector privado, por la caída de la demanda agregada y los desaciertos de la política económica nacional.

Quizá el permanente estado de beligerancia de los gremios estatales, ante un gobierno cuyo caudal electoral se nutrió principalmente de los votos de los empleados públicos, sea una preocupante síntesis del duro trance por el que atraviesa la provincia.

lunes, diciembre 15, 2008

Los cuadernos de Don Rigoberto


Después de bastante tiempo, volví a uno de los autores preferidos en mi juventud, Mario Vargas Llosa. La primera de sus novelas que leí (y que lo lanzó a la fama internacional), "La ciudad y los perros", me atrapó desde el comienzo con su atmósfera turbia y su tono denunciante. Enseguida devoré de modo sucesivo "La casa verde" y "Conversación en la Catedral", en las que su prosa -por la técnica, el manejo de tiempos y climas, y la riqueza argumental- alcanzó en mi humilde opinión, cumbres a las que no volvería a llegar.

Digo esto, pese a que también disfruté del humor y la agudeza que expuso tanto en "Pantaleón y las visitadoras" como en "La tía Julia y el escribidor".

Al grano: "Los cuadernos de Don Rigoberto" no es, desde ya, una graaaan novela, pero me pareció muy buena. En ella están ese juego intertemporal y esa mezcla difuminada de la realidad y la fantasía característicos del peruano, que capturan la atención del lector desde las primeras páginas. Hay además otras constantes del autor, como el humor a veces ácido y las actitudes entre ambiguas e inquietantes de sus personajes respecto del sexo y el statu-quo. Un Vargas Llosa puro y duro, después de todo.

Porque quien escribe esas largas cartas cuyos destinatarios nunca leerán (las diatribas contra el deportista y el lector de Playboy, los alegatos contra el patriota y el burócrata, la defensa de las fobias) no es Don Rigoberto -ese oscuro funcionario de una compañía de seguros que se refugia en la fantasía para encontrar un sentido a su vida- sino el propio narrador, con su encendido discurso individualista que, como a él mismo le gusta decir, no es conservador.

Sin ser, insisto, de lo más destacable de su producción, la leí con placer (que es, después de todo, lo que justifica a un buen libro).

En 1990 Vargas Llosa fue candidato a la presidencia de su país, pero tras liderar las encuestas durante varios meses, fue derrotado por otro outsider de la política, Alberto Fujimori. Vistos los acontecimientos posteriores, alguien podría pensar que Perú resultó perjudicado por aquel resultado. En cuanto a mi respecta, y desde mi condición de lector, me alegro de que las cosas hayan sido de esa manera. En parte porque no estoy tan seguro de que al novelista le hubiera ido bien en las pantanosas aguas políticas (hace pocos días, una diputada chavista propuso expulsarlo de Venezuela por sus opiniones negativas sobre el proyecto re-re-reelecionista del bolivariano) y también porque gracias a ello, podemos esperar nuevas muestras de su talento.

sábado, diciembre 06, 2008

"Habrá señales en el cielo y en la tierra..."



Parece que el titular de la Tesorería provincial está por renunciar. Cuando leí la noticia, me acordé de un ácido chiste radial del humorista Aldo Camarotta, apenas una corta frase a propósito de la volátil situación económica de 1989 que precedió a la (enésima aunque no última) crisis del país y derivó en la salida anticipada del gobierno de Alfonsín: "El problema en la Argentina es que los adivinos se están suicidando".

jueves, diciembre 04, 2008

El Palacio de San José

Dado que por razones profesionales tenía que viajar a la ciudad de Paraná, capital de la provincia de Entre Ríos, aprovechamos con mi señora para hacer algo de miniturismo. Así, nos trasladamos desde Buenos Aires en auto hasta Concepción del Uruguay (unos 300 km.) en el Este provincial, y de allí hicimos 23 km. más hacia el Oeste hasta llegar al Palacio de San José.

Se trata de una residencia construida durante diez años (desde 1848) por Justo José de Urquiza, uno de los "caudillos" del interior del país que tuvo un rol protagónico -político y militar- en la turbulenta época de las guerras civiles de mediados del Siglo XIX. Fue varias veces gobernador provincial, y primer presidente constitucional de la Nación, entre 1854 y 1860. En realidad, presidió la Confederación Argentina, la cual no incluía a la provincia de Buenos Aires, lo que reflejaba la magnitud de los conflictos de esos tiempos.

Pero no tema el lector, no voy a hacer aquí ejercicio ilegal de la historiografía, sino algo mucho más fácil y gratificante, como lo es transmitir las impresiones que me dejó esta visita al lugar donde Urquiza vivió con su numerosa familia y ejerció sus actividades políticas y empresarias, hasta que fue asesinado en abril de 1870, a sus 69 años.

Empiezo con un aspecto de la personalidad del caudillo que yo desconocía, como lo fue su perfil de pujante empresario. En efecto, parece que desde muy joven incursionó en los negocios (a los 21 años adquirió su primer campo) con notable éxito, por lo que puede afirmarse que cuando llegó a la política ya disponía de un patrimonio mucho más que considerable. Sus actividades no se limitaron a la producción agropecuaria (aunque llegó a ser propietario de un millón de hectáreas de campo), sino que se extendieron a una muy amplia gama de empresas agrícolas, industriales, financieras y de servicios. Fue accionista y director de bancos, navieras, ingenios azucareros y saladeros (en una época en que todavía no existía la industria frigorífica), entre muchos otros rubros. Exportó productos a Estados Unidos, Brasil, Uruguay, Perú y Cuba, así como a diversos países europeos.

Otra faceta interesante, derivada de su actuación política, fue una notoria preocupación por la educación pública. En efecto, además de crear varias escuelas primarias, fundó el actual Colegio Nacional de Concepción del Uruguay, en el cual estudiarían futuros presidentes como Roca y Frondizi.

Más allá de estos datos, las características del Palacio son sencillamente impresionantes. Sus principales roles fueron el de servir de sede a la dirección de un establecimiento rural de gran escala, así como el de alojar a Urquiza, su esposa y sus hijos, junto con una impresionante dotación de educadores, institutrices, personal doméstico y empleados de distintas jerarquías del establecimiento.

(Digresión: el de los hijos no fue un asunto menor, ya que el caudillo fue padre de veintitrés (sí, 23). Los primeros once los tuvo con distintas mujeres, y los siguientes doce con su única esposa, Dolores Costa. Pero los primeros fueron reconocidos por el General, quien se hizo cargo de todos ellos.)

El edificio, de una sola planta, está desarrollado en tres secciones. Al frente, y rodeando al Patio de Honor, están las salas de recepción, el salón de juegos, el escritorio de Urquiza, el comedor principal y las habitaciones para la familia y los huéspedes. Luego vienen los cuartos para el personal jerarquizado, otro comedor y la sección de la cocina y la despensa, en torno al Patio del Parral, así llamado por la hermosa parra que trepa sobre una magnífica estructura artesanal de hierro forjado. Después está el contrafrente, con las dependencias donde se alojaba el personal de servicio. En edificios separados, a un lado está la capilla y al otro, el área de panadería, almacén y cocheras.

La construcción está rodeada de hermosos jardines. En el frente, dos pajareras de hierro forjado albergaban especies traídas de distintos países del mundo. Detrás del edificio había una gran quinta con árboles frutales, y a unos doscientos metros, se construyó un lago artificial rodeado por muros de ladrillos.

Ahora, los detalles de fina terminación y buen gusto.

El Palacio fue la primera edificación del país que dispuso de un sistema de agua corriente (es decir, antes que la por entonces ya orgullosa Buenos Aires). En la foto siguiente se ven los restos de la noria que servía para extraer el agua de un río situado a dos kilómetros de distancia, y bombearla hasta el tanque elevado desde el cual circulaba por cañerías hasta la casa.



En el Patio del Parral hay un aljibe cuya parte superior está tallada en una pieza única de mármol importado de Italia.


Como derivación de la actividad de su dueño, el Palacio era un centro político nacional de gran importancia. Dirigentes de distinta extracción concurrían allí a sostener cónclaves con el General, así como diplomáticos y dignatarios extranjeros.

Uno de sus grandes rivales políticos, Domingo F. Sarmiento, lo hizo en febrero de 1870, mientras era Presidente. Se dice que Urquiza, tras recibirlo con honores que incluyeron la extensión de una alfombra roja en el frente, le asignó una habitación que disponía de una canilla de agua, para demostrarle cuán civilizados estaban los pobladores del interior. En esta foto se ve el grifo, en la pared de la izquierda junto a la cortina, y también el mueble que en su cajón inferior albergaba un pequeño bacín que el huésped podía usar para atender sus necesidades fisiológicas nocturnas...


El diseño de los cielorrasos no se repite en ninguna de las treinta y ocho habitaciones. Se destaca la sala de recepciones conocida como Salón de los Espejos, techado con cien piezas importadas de Francia.


El conjunto, caracterizado por una estricta simetría, rebosa refinamiento y lujo por los cuatro costados. En el patio del contrafrente, están los bustos que representan a Alejandro Magno, Julio César, Hernán Cortés y Napoleón: se ve que Urquiza admiraba a los conquistadores...



La capilla, construida por un arquitecto italiano, tiene una cúpula decorada por el plástico uruguayo Juan M. Blanes y una pila bautismal en mármol italiano, mientras que el altar y los púlpitos están tallados en cedro con aplicaciones de oro.


En el lago artificial había unos botes de remos, pero los visitantes podían navegar también en el "San Cipriano", un pequeño vapor que Urquiza mandó a construir especialmente.

La magnitud de la obra, la calidad de los materiales y de las ornamentaciones, sumados a la ubicación geográfica y a las limitaciones del transporte propias de la época, obligan a pensar en el formidable despliegue de recursos financieros, materiales y humanos que fue necesario para llevarla a cabo. Transportar piedras, hierros, maderas y hasta animales desde otras zonas del país, así como desde Europa y Africa, tiene que haber exigido una logística muy compleja.

Allí está ese monumento, como interesante testimonio de una época, mostrando la impronta de un personaje pleno de contrastes.

Trataré de conseguir alguna buena biografía de Urquiza, para saber más de él y su tiempo.

domingo, noviembre 30, 2008

Renuncia imposible

(Click en la imagen para ver algo desconocido por estos lares)

De algo estoy seguro: el Sr. Shivraj Patil nunca podría haber sido funcionario político en la Argentina.

¿Asumir la responsabilidad? ¿Qué es eso?...

Unas mentes brillantes


La esquizofrenia o doble discurso, llámelo como Ud. quiera, de este gobierno está alcanzando niveles paroxísticos. Veamos:

-Pago cash al FMI vs. Quita compulsiva a los bonos de los jubilados privados
-Compra por parte de la Anses de letras del tesoro a 9% en pesos vs. Venta de bonos a Venezuela al 15% en dólares
-Burla presidencial por el Efecto Jazz vs. Plan anticrisis
-Confiscación de ahorros jubilatorios vs. Plan de repatriación de capitales
-Traje a rayas para evasores vs. Moratoria para acusados de delitos tributarios
-Beneficios del desacople vs. Prórroga de la emergencia económica y del impuesto al cheque
-Eliminación del Ministerio de la Producción (2003) vs. Creación del Ministerio de la Producción (2008)
-Promoción de exportaciones vs. Gestión de Echegaray en la Oncca

Y la enumeración no es exhaustiva.

Me pregunto: ¿estos tipòs van a ganar las elecciones de 2009?

(La imagen pertenece a la película "Una mente brillante", del director Ron Howard. Fue protagonizada por Russell Crowe en el papel del premio Nobel John Nash)

sábado, noviembre 29, 2008

Fútbol, plata, violencia



Es sábado. En un rato más, mi querido San Lorenzo de Almagro jugará un partido decisivo (faltan tres fechas para terminar el torneo y estamos a dos puntos del puntero), contra Huracán, el clásico adversario zonal.

Los dos clubes fueron fundados hace 100 años, en unos arrabales pobres de la ciudad de Buenos Aires, luego denominados Almagro y Boedo (los barrios de San Lorenzo) y Parque de los Patricios (el de Huracán). En ellos habita hoy una clase media-media, digamos, que ha soportado con estoicismo nuestras crisis recurrentes, pero que muestra las huellas del castigo en el deterioro de las fachadas de muchas casas y locales comerciales que supieron de épocas mejores. Avatares históricos, que le dicen.

Aunque San Lorenzo ya no tiene su estadio en Boedo (lo perdió como consecuencia de malas administraciones, hace tiempo), el barrio sigue siendo azulgrana. O "cuervo", como se nos dice a los simpatizantes desde hace un tiempo. Una curiosidad: esta palabra era utilizada por los hinchas de Huracán en forma despectiva, aludiendo a la fundación del club por un cura salesiano, pero hoy nos identifica sin que nadie se moleste por ello.

La rivalidad ha perdurado a través del tiempo, pero en los últimos años ha alcanzado unos niveles de insólita barbarie. Parece ser que hace algo más de un mes, hubo un enfrentamiento entre "barras bravas" (eufemismo que alude a esos especímenes que bajo el disfraz de hinchas, dan rienda suelta a sus instintos criminales y trafican influencias y otras yerbas con la dirigencia de los clubes) que terminó con la muerte de un joven hincha de Huracán tras veinte días de agonía. Por tal motivo, toda la semana se estuvo hablando de la violencia o, dicho de otro modo, de la necesidad de que el espectáculo deportivo se pueda llevar a cabo sin hechos trágicos. No se trata de una novedad, por cierto, ni de una característica exclusiva del fútbol argentino, aunque entre nosotros viene creciendo con un vigor digno de mejores causas.

No pretendo hacer aquí un informe sociológico sobre las causas de este fenómeno, pero me pregunto sobre el grado de influencia que tendrán otros factores. Por ejemplo, estos:

-La organización del fútbol en este formato de "torneos cortos", funcional a los intereses de la televisión, en los que un equipo que pierde dos partidos seguidos puede quedar tempranamente sin posibilidades de alcanzar la punta. A raíz de ello, se ha instalado un clima de "matar o morir", una transformación del dramatismo más o menos natural (y atractivo) de toda competencia deportiva en una obra trágica, con protagonistas y espectadores desencajados.

Esta especie de inmediatez salvaje tuvo esta semana una manifestación notable. Miguel Russo, el DT de San Lorenzo, hace menos de seis meses que está en el cargo, desde que comenzó este torneo. El equipo logró muy pronto un buen rendimiento, alcanzando el primer puesto en la quinta fecha y se mantuvo en esa posición hasta el fin de semana pasado, cuando como consecuencia de una serie de empates y derrotas, quedó en un expectante segundo lugar. La campaña no sólo es buena, sino que quizá se vea coronada por el título. Sin embargo, después de la última derrota los plateístas lo insultaron con ferocidad, y ya circulan rumores sobre su alejamiento en caso de que el cuadro termine siendo... subcampeón. Rumores que posiblemente tengan origen en personas interesadas en "colocar" a algún otro técnico, y que consiguen que ese run-run sea transmitido por los medios.

-El fogoneo constante de la prensa. Cuando yo era pibe, las radios y los diarios se ocupaban en forma especial del fútbol entre el viernes y el lunes; de martes a jueves sólo se publicaban algunos comentarios generales. Hoy, varios cientos de periodistas, pseudoperiodistas y movileros, deben llenar interminables horas de televisión y de sitios de diarios en Internet con lo que se les pueda ocurrir. Desde la opinión lapidaria del presidente de un club a punto de irse al descenso sobre el pobre desempeño de sus players hasta la tristeza que denota el rostro de la madre del defensor central que se hizo un gol en contra en la fecha anterior.

Un ejemplo de esto último se dió la semana pasada, cuando en varios programas televisivos se ocuparon de los insultos que intercambiaron Bergessio y Barrientos, de San Lorenzo, durante el desarrollo de un partido. Cualquiera que haya jugado un poco al fútbol sabe que se trata de algo normal de este deporte. Quiero decir: si Barrientos intentó una gambeta fallida en vez de pasarle la pelota a su compañero, lo más probable es que Bergessio se lo reproche; y más, no lo hará diciéndole "Estimado compañero, le agradeceré que en la próxima oportunidad me habilite Ud. con presteza" sino algo parecido a "¿Qué hacés, salame? ¿Jugás para ellos? ¿No ves que estoy sólo?" Sin que ello perjudique al equipo ni signifique que ambos se transformen en enemigos irreconciliables. Pero machacar una y otra vez sobre ese desencuentro sirve para ocupar espacios televisivos y, de paso, echa nafta a la hoguera.

Todos estos ingredientes desagradables me hacen perder el entusiasmo por este juego tan lindo (más de una vez, cuando paso cerca de una plaza o de cualquier lugar donde unos pibes corren tras una pelota, no puedo evitar detenerme a mirar un rato). Bastante tengo con la contradiccion entre mi (supuesta) racionalidad y ese sentimiento tan irracional implícito en la pasión por el color de una camiseta, como para encima tener que lidiar con la sospecha (mejor dicho, la convicción) de que los intereses económicos y la violencia en torno al espectáculo van convirtiendo cada vez más al fútbol en un circo romano al que no vale la pena tomar en serio.

(La foto es del Rvdo. Padre Lorenzo Massa, sacerdote de la congregación salesiana que fundó el club -luego llamado con su nombre- en 1908).

jueves, noviembre 27, 2008

Fueguinos bien entretenidos



La actualidad política fueguina sigue resultando entretenida. Mientras proveedores que dicen tener acreencias vencidas e impagas con el gobierno por unos 15 millones de pesos protestan pasando la noche en el ministerio de economía, la gobernadora la emprende contra una "multisectorial privada", diciendo que ella desconoce la realidad de ese sector por no pertenecer al mismo. Enseguida, el ministro de gobierno se apresuró a aclarar las afirmaciones de su jefa, expresando que las autoridades esperan de los privados un paquete de alternativas válidas.

Es decir: casi un año después de haber asumido el poder, el gobierno de Fabiana Ríos no sólo parece no tener un programa propio -o al menos unos lineamientos estratégicos- para resolver la crisis, sino que avisa que está esperando que se lo acerque el sector privado. Hasta que eso llegue, se contenta con seguir incrementando la masa salarial, mientras destapa un agujero para tapar otro.

Como telón de fondo, la cuestión del acuerdo con una empresa de capitales chinos -sin licitación previa- para la instalación de una planta elaboradora de metanol sigue dando que hablar. Referentes del elenco gobernante (al menos un senador nacional, un legislador provincial y un combativo dirigente gremial) para quienes, poco tiempo atrás, comprometer reservas y adjudicar la explotación de hidrocarburos a empresas privadas (y ni hablar de hacerlo sin licitación) era poco menos que una traición a la patria, han salido ahora a defender este proyecto con notorio entusiasmo. Lo cual confirma, como mínimo, el irresistible encanto de los 300 millones de pesos que la empresa se comprometió a adelantar al fisco provincial de sus pagos por regalías .

Entre tanto, quizá como parte del Plan B que deslizó la gobernadora en caso que el acuerdo con los chinos no prospere, o quizá por mera casualidad, los diputados nacionales del SI (¿o son del ARI?) fueguino se vienen alineando con el kirchnerismo en las últimas votaciones en la Cámara. Lo hicieron primero con el proyecto de ley para confiscar los ahorros en el sistema de capitalización, y ahora con los que buscan prorrogar el impuesto al cheque (cuyo producido seguirá sin ser coparticipado a las provincias) y la emergencia económica (por séptima vez consecutiva, pese a que los argentinos disfrutamos de nuestro desacople con la economía mundial). ¿Acaso serán señales a la Presidente para que conceda un poco de oxígeno a las semiasfixiadas arcas provinciales?

Lo dicho: no hay motivos para aburrirse.

(La imagen reproduce la obra "La condición humana", del pintor belga Renée Magritte)