lunes, julio 20, 2009

Decir amigo

"...se me figura



que decir amigo






es decir ternura"


domingo, julio 19, 2009

Jugar lindo, jugar bien, ganar...


(Divagaciones a la hora de la siesta,
en un domingo sin fútbol)


Hubo un tiempo en que el fútbol de primera división se jugaba sólo los domingos. Tiempo en que, tras el apurado consumo de los ravioles "de la vieja", los futboleros íbamos a la cancha para sufrir (porque, en última instancia, el sufrimiento es un componente tan importante del espectáculo futbolístico como el placer) por los colores queridos. Los sábados se jugaban sólo los torneos de ascenso, y los viernes, sencillamente, no había partidos.

Hoy eso ha cambiado por completo, bajo los dictados de la televisión. Y no sólo hay fútbol de primera los viernes y sábados, sino que un martes, por ejemplo, uno se puede topar en la pantalla con las escenas de un partido entre dos equipos de alguna remota división del ascenso transmitidas en directo.

De cualquier manera, cuando un domingo no hay fútbol -como hoy- parece que "falta algo". Y entonces, puede pasar que el futbolero se entregue al ejercicio de las divagaciones, que es lo que sucede hoy conmigo. Aquí va, entonces, el producto de mis disquisiciones.

- Menottistas y bilardistas

El reciente triunfo de Estudiantes de La Plata en la Copa Libertadores, pocos días después de la definición del torneo Clausura con la consagración de Vélez Sarsfield (o con la frustración de Huracán, que tuvo más repercusión) reactualizó el debate entre los partidarios del "fútbol lindo" y los del "eficiente".

El asunto no es nuevo y, como suele ocurrir en nuestro país, la polémica alcanzó el rango de una gran antinomia, cercana a las más virulentas de nuestra tradición política (unitarios y federales, peronistas y antiperonistas). Buceando en la memoria, creo que los orígenes de la cuestión (o, al menos, de su versión moderna) pueden ubicarse unos treinta y cinco años atrás, cuando la selección argentina sumó una nueva frustración en el Mundial de Alemania.

Y debo retroceder un poco más, para recordar que cuando tras la segunda guerra se reanudaron estas competencias, nuestros representativos no participaron en las de 1950 y 1954 porque decíamos (y creíamos) que éramos los mejores y no necesitábamos demostrarlo. Tras esta argentinada, accedimos a entreverarnos con la plebe y fracasamos de manera estrepitosa y sucesiva (en 1970 ni siquiera nos clasificamos).

Tras la debacle del 74 fue designado DT César Menotti, que venía de dirigir al Huracán campeón del año anterior. un equipo que quedaría en la historia por la alta calidad de su juego.

El nuevo conductor se propuso amalgamar la buena técnica del jugador argentino con atributos hasta entonces casi menospreciados, como la velocidad de los desplazamientos y la disciplina táctica. Además, tomó la acertada decisión de salir a competir por el mundo, para que sus dirigidos conocieran las características del juego europeo y, como consecuencia de ello, le perdieran el miedo.

El resultado no pudo ser mejor, no sólo porque la selección ganó el campeonato de 1978 jugando muy bien, sino porque desde entonces los equipos blanquicelestes se instalaron en el nivel más alto de las competencias internacionales.

El ciclo de Menotti se cerró en España 1982, cuando tras la reaparición de la soberbia (los jugadores admitirían luego que antes de jugar pensaban que ya eran campeones) ni siquiera llegamos a semifinales. Y entonces se produjo la designación de Carlos Bilardo como DT, hecho que daría inicio al debate interminable: menottistas vs. bilardistas.

- Confieso que he vivido

Bilardo era algo así como la continuidad ideológica de Zubeldía, el DT que había llevado a Estudiantes a la conquista de tres Copa Libertadores y una Intercontinental sustentando sus posibilidades de éxito en un pragmatismo casi salvaje: defensa dura, al filo del reglamento; trabajo "psicológico" contra el adversario; aprovechamiento de jugadas con pelota parada (como el novedoso lanzamiento de tiros de esquina con "pierna cambiada"), etc.

Por aquellos años, yo era un tipo de convicciones muy (demasiado) firmes. Entonces, adherí sin miramientos al "ideario" menottista. La verdad del fútbol consistía, para la gauche menottiana, en practicar un lirismo que privilegiaba el juego agradable a la vista, anteponiendo esa premisa a cualquier otra; los que no tomaban en cuenta esto, eran tachados de meros resultadistas, adalides del antifútbol.

Del otro lado, los execrables bilardistas, que justificaban cualquier ventaja obtenida a partir de un desequilibrio emocional del contrario y no trepidaban en celebrar un gol conseguido -qué asco!- tras un centro con comba que había tomado a contrapierna a la defensa rival. A los bilardistas esto no sólo no les importaba, sino que los enorgullecía: los contrarios eran unos pobres líricos.

Después, las convicciones menottistas -al igual que otras- comenzaron a temblar, cuando el equipo dirigido por el semidespreciable Bilardo ganó el Mundial de 1986, y uno se descubrió a sí mismo celebrando como un desaforado -aún antes que la memorable victoria en la final contra Alemania- aquel gol trucho de Maradona contra los ingleses...

- Jogo bonito

Waldir Pereira fue un futbolista brasileño conocido por su apodo, Didí, que integró los seleccionados campeones mundiales de 1958 y 1962. Tiempo después, como técnico de River Plate, acuñó la expresión "jogo bonito" para referirse a la forma en que él quería que jugara su equipo. Si se miran los resultados no tuvo éxito, pero su gestión le dió aire a una generación de jugadores riverplatenses que poco más adelante le daría grandes satisfacciones a ese club, entre ellos el Beto Alonso y J. J. López.

Las fortalezas del jogo bonito coincidían con el "tiki-tiki" que hoy proclama Angel Cappa: toque, rotación, buen trato de pelota. Pero sus debilidades eran no menos importantes: fragilidad defensiva, dificultades para sostener su juego ante un rival aplicado a la marca.

Es posible que la síntesis más certera del asunto fuera la que aportó otro brasileño, Elba de Padua Lima, apodado "Tim", que en 1968 condujo al San Lorenzo de mis amores al título de campeón metropolitano, venciendo en la final al Estudiantes de Bilardo. Tim decía que "el fútbol es una frazada corta: si te tapás los pies, te destapás la cabeza", aludiendo a los desequilibrios que surgen entre las propuestas ofensiva y defensiva de un equipo. Es, como en tantos órdenes de la vida, cuestión de elegir y de buscar el equilibrio.

En ese sentido, tengo para mí que el equipo que más se aproximó a una armonía casi perfecta entre todas sus líneas fue la selección brasileña que ganó el Mundial de 1970, cuya foto ilustra este post. La facilidad y contundencia con que aquellos monstruos (Pelé, Rivellino, Jairzinho, Tostao, Clodoaldo) dieron cuenta de la siempre dura y díficil Italia (donde revistaban "nenes" como Facchetti, Gianni Rivera, Gigi Riva y Boninsegna) estableció, a mi modo de ver, un hito cumbreño en la historia del fútbol.

Quizá la Holanda de 1974, aquella del "fútbol total" que lideraba el gran Johann Cruyff, haya estado cerca de alcanzar un nivel parecido, pero declinó en la final, ante la fría eficiencia de la maquinaria alemana y la potencia goleadora de Gerd Muller.

Los lectores que hayan llegado hasta aquí tal vez coincidan conmigo en que, desde 1974/82 a esta parte, la calidad o el nivel del juego en los mundiales ha venido descendiendo sin prisa pero sin pausa.

- Jugar lindo, jugar bien, ganar

Y alcanzado este punto, hagámonos las preguntas pertinentes: ¿qué significa, después de todo, jugar "bien"? ¿Es sinónimo de "jugar lindo"? Jugar "bien", ¿implica olvidarse de ganar?

Repito que para mí, Brasil 1970 reunió las tres premisas: jugaba lindo, jugaba bien y ganaba. Y de aquí saco una conclusión derivada, de algún modo, de la teoría de conjuntos: "jugar lindo" puede formar parte de "jugar bien", pero no es el único componente de este concepto.

Porque jugar bien implica desplegar con acierto las diferentes líneas en el terreno, defender con orden y firmeza cuando el rival ataca (porque, aunque muchos lo olvidan, el rival también juega y quiere ganar), aplicar la táctica adecuada, explotar las debilidades del contrario.

Huracán de 1973 (al que algunos trasnochados comparan con la versión 2009 de Cappa) jugaba muy lindo, merced al talento de Brindisi y Babington, y -en especial- al genio de René Houseman. Pero cuando los adversarios querían atacarlo, primero tenían que superar el trajín de "Fatiga" Russo en la mitad de la cancha, y luego se topaban con la experiencia y firmeza del Coco Basile y el uruguayo Chabay. En suma, también era difícil hacerle goles.

Aquel Estudiantes de Zubeldía , además de haber hecho un culto de ciertos criterios defensivos muy discutibles, tenía jugadores de buen pie como Madero, el Bocha Flores, Echecopar y Verón padre. Es decir, no era una horda de rústicos ventajeros.

Y hay todavía un par de preguntas más.

¿A la gente sólo le gusta que su equipo juegue lindo? Por supuesto que no. No sólo los argentinos celebramos el gol de "la mano de Dios"; también los brasileños festejaron enloquecidos el tetracampeonato mundial de 1994, sin que el "paladar negro" de la torcida resultara afectado en lo más mínimo por el juego tan gris como conservador de aquel equipo.

¿Jugar lindo no sirve para ganar campeonatos? Lo hecho por el rutilante Barcelona que ganó "todo" en esta temporada europea es la respuesta más contundente a tal pregunta.

Después de todo, tratándose de fútbol, las certezas no existen. Sino, que le pregunten a los hinchas de Atlético Rafaela lo que pensaban a dos minutos del final de su último partido contra Gimnasia y Esgrima de La Plata.

Por lo menos, así lo veo yo...

sábado, julio 18, 2009

15 años


Se cumple hoy otro aniversario, el décimoquinto, del atentado a la AMIA en Buenos Aires, un hecho de abominable barbarie (aunque los bárbaros que invadieron el imperio romano un milenio y medio atrás al menos se jugaban el pellejo en las batallas) que nos ha marcado a los argentinos.

Más allá de la pena y la indignación por la atrocidad en sí, están la pena y la indignación por lo que sucedió después. Pena por las alusiones discriminatorias a un ataque "contra los judíos", como si las víctimas no fueran -simplemente- seres humanos (además de incluir a individuos que profesaban otras religiones o ninguna). Indignación por las dobleces, debilidades, complicidades y falta de competencia que en distintas combinaciones pusieron de manifiesto quienes debieron haber actuado para investigar, indentificar responsabilidades y castigar a los culpables.

Pena e indignación, en suma, porque este atentado no resuelto, así como el que destruyó a la embajada de Israel dos años antes, y al igual que demasiados hechos criminales que esperan redención en un limbo que parece eterno, constituyen pruebas flagrantes de nuestra decadente realidad institucional y política.

(La imagen es de La Nación)

jueves, julio 16, 2009

El gato sin cascabel


¿Cuáles serían las primeras medidas de un programa para empezar a sanear las más que deterioradas, casi destruídas finanzas públicas de Tierra del Fuego? A riesgo de ser acusado de poco original o, peor aún, de noventista neoliberal, apunto algunas:

-Declaración de la emergencia financiera en todo el ámbito de la administración provincial, incluyendo a organismos descentralizados y entes autárquicos.

-Reestructuración de la deuda pública, incluyendo la consolidación de la que tiene carácter flotante con proveedores y contratistas. Apertura de una instancia de negociación con los acreedores, apuntando a una quita de intereses y una reprogramación de plazos de pago.

-Replanteo del sistema de jubilaciones, extendiendo las edades mínimas requeridas. Eliminación del mecanismo denominado "de los 25 inviernos", que posibilita la jubilación de todo agente que registre ese período de aportes al sistema, sin límite de edad.

-Denuncia y revisión de todos los convenios colectivos de trabajo que involucren a empleados de la Provincia, incluyendo a los de organismos descentralizados y entes autárquicos.

-En el Presupuesto provincial, y en todos sus niveles, eliminación (no "congelamiento") de todos los cargos vacantes. La creación y cobertura de nuevos puestos sólo serán autorizadas por ley.

Las anteriores, aunque suenen duras, son sólo algunas disposiciones preliminares, que buscarían alcanzar un objetivo modesto: poner un freno al hasta ahora incontenible crecimiento de un déficit fiscal que ha alcanzado niveles fantásticos.

Para ir un poco más allá, debería discutirse también el mecanismo de coparticipación de ingresos provinciales a las municipalidades, dado que el actual -que es, por amplísimo margen, el que más beneficia a las administraciones del nivel municipal entre los de todas las provincias del país- acusa evidentes distorsiones entre los recursos percibidos y los servicios que uno y otro nivel deben brindar a la población.

Al mismo tiempo, habría que estudiar un programa de estímulos para que el sector privado comience a absorber empleados del sector público, aunque resulta claro que ello sólo podría comenzar a instrumentarse cuando finalice la actual fase recesiva del ciclo económico.

Todo esto, repito, sería apenas un primer paso. La profundidad y gravedad de la crisis ameritaría otra batería de medidas -no menos duras- destinadas a resolver los desequilibrios de una ecuación desquiciada.

Ahora bien, la pregunta inevitable es la siguiente: ¿está en condiciones el gobierno de Fabiana Ríos de llevar adelante un programa semejante? La respuesta obvia es que no, por dos motivos. El primero de orden ideológico, un aspecto que esta gestión ha privilegiado aún cuando los resultados obtenidos por tal postura han sido muy malos. Y el segundo es de índole política, ya que el solo anuncio de decisiones como las descriptas, provocarían el "incendio" de la Provincia.

Distinta hubiera sido la cosa si al comenzar su mandato en diciembre de 2007, Ríos -que no podía desconocer la gravedad del cuadro que iba a afrontar- hubiera dejado de lado sus pruritos ideológicos, privilegiando un programa que entonces podía al menos responder a las críticas con el indiscutible y aún fresco respaldo de los votos.

La siguiente pregunta podría ser: ¿está la oposición dispuesta a ponerle el cascabel al gato? Si se observa la prudencia con que, más allá de algunas declaraciones, los legisladores opositores se están manejando en esta materia, se diría que no quieren asumir tal costo. En ese sentido, es de esperar un lento esmeril, antes que un accionar que, parafraseando al Grupo Carta Abierta, pudiera ser calificado como "de ánimo destituyente".

Ponerle el cascabel al gato, esa será -tarde o temprano- la tarea.

domingo, julio 12, 2009

En la pendiente


Las recientes elecciones de medio turno arrojaron también una dura derrota para el oficialismo de Tierra del Fuego, cuyo candidato no logró renovar su banca en Diputados al alcanzar un muy escaso 9% de los sufragios.

Puede que el alineamiento de Leonardo Gorbacz con varias medidas kirchneristas le haya restado votos, por más que tratara de justificarse con un discurso "nac & pop". En todo caso, calculó mal los tiempos, porque mientras la primera era de la transversalidad ya había quedado atrás, Kirchner recién amagaría con fundar la segunda después del 28 de junio.

Pero una interpretación más plausible del resultado es la que lo relaciona con el pobre desempeño de la administración de Fabiana Ríos. A la pésima relación con los gremios estatales se sumó la inacción en materia de obra pública, los conflictos con las municipalidades por el retraso en el envío de fondos y el por lo menos poco claro caso de la venta de gas a una empresa china. Si agregamos a esto la preocupante realidad afrontada por el sector privado, como consecuencia de la crisis financiera (internacional y nacional), se concluye que el gobierno llegó a la elección cargando sobre sus espaldas con un peso demasiado grande.

La primera reacción del gobierno ante la derrota fue generar un cambio en el elenco ministerial. En parte, ello fue obligado por la anticipada renuncia del ministro de Economía Roberto Croccianelli, a quien quizá lo habían abandonado las fuerzas que hasta finales del mes pasado le permiteron, según sus propias palabras, cumplir con su modestísimo objetivo de "flotar". La materialización de esta última expresión configura un cuadro de rasgos patéticos: desde hace meses la política de gastos de la administración se limita al pago de los sueldos de sus empleados, con grandes dificultades, y a casi nada más. Se acumulan retrasos con los pocos proveedores que todavía aceptan venderle al gobierno, así como por los escasos contratos de obras en vigencia. Hay oficinas por las que se adeudan varios meses de alquiler, y otras en las que no se cuenta siquiera con el esencial servicio de gas para calefacción. En semejante contexto, la propuesta para la creación de un ministerio de la Producción se parece demasiado a un acto de voluntarismo.

Pero, además, transcurridas dos semanas de la renuncia del ministro, la vacante aún no ha sido cubierta, lo que evidencia la debilidad extrema de un gobierno que parece resignado a seguir deslizándose por la pendiente que lo lleva a la cesación de pagos, sin atinar a aplicar ningún mecanismo correctivo. Por cierto, de cumplirse los pronósticos sobre una caída en la recaudación impositiva para los próximos dos meses, la inclinación del plano descendente se acentuaría de forma dramática.

(La imagen es de un Patacón, la
cuasi moneda emitida por la Provincia de Buenos Aires en la crisis de 2001)

viernes, julio 10, 2009

Visita inesperada


Creo que "The visitor" (tal su título original) es una joyita del cine independiente estadounidense, por varias razones.

Un tramo de la anécdota me hace acordar a la de "La tregua", aquella excelente película de los años setenta dirigida por Sergio Renán: un hombre maduro que, tras enviudar, apenas soporta su soledad y la monotonía de un trabajo que desde hace tiempo no le interesa. Richard Jenkins compone en forma brillante a ese aburrido profesor de economía en una universidad de Connecticut, mediante una magnífica sucesión de miradas, pausas y gestos leves que trasuntan con admirable precisión la profunda tristeza y la falta de ilusiones que embargan al personaje.

Walter Vale, el profesor, se ve obligado a trasladarse por unos días a Nueva York para presentar un "paper" debido a que una colega no puede hacerlo. Se alojará en un departamento de su propiedad al que no va desde hace tiempo. Cuando entra, se topa con una pareja de inmigrantes ilegales, un joven sirio, Tarek, y su mujer senegalesa, a quienes un estafador les ha "alquilado" el lugar. Tras el obvio "shock" del inesperado encuentro, logran dialogar y Vale acepta que se queden allí por unos días.

La relación entre ellos va creciendo, hasta que el muchacho es detenido por la policía en el metro y su situación empieza a complicarse, ya que corre peligro de ser deportado. El profesor se involucra en el caso, y lo hace aún más cuando a los pocos días conoce a Mouna, la madre de Tarek que ha viajado para tratar de ayudar a su hijo.

La compleja problemática del inmigrante, acentuada tras la paranoia derivada del 11-S, es uno de los ejes del film, que aborda la cuestión sin siquiera rozar lo panfletario. El otro centro creo que es la fuerza de la comunicación entre personas que provienen de ámbitos muy distintos, con profundas diferencias culturales, en la medida en que consiguen escucharse. También está el tema del amor, que resultará para Walter una especie de tregua.

Cabe destacar que, así como es excelente la actuación de Jenkins, es muy bueno el desempeño del resto del elenco, en especial el de Hiam Abbass, una actriz nacida en Nazaret, en el papel de Mouna. En esto hay, por supuesto, un gran mérito del director, Tom McCarthy, que es también el autor del guión.

El desenlace no es complaciente, redondeando una obra muy recomendable.

jueves, julio 09, 2009

Día de la Independencia


Todos los 9 de julio de mi infancia, mi madre me despertaba bien temprano, dándome el tiempo suficiente para prepararme. Como yo iba al colegio en el turno tarde, no estaba acostumbrado a esos madrugones invernales para asistir a las fiestas patrias, que por lo tanto eran para mí unas pruebas muy duras.

Tengo indeleblemente asociadas esas celebraciones al clima muy frío, normal para la época del año pero potenciado en la Buenos Aires de fines de los cincuentas y comienzos de los sesentas debido a la pobre -cuando no nula- calefacción de los ambientes. Además, los actos se cumplían en el patio de la escuela, salvo cuando llovía y nos apretujábamos en el gimnasio cubierto. El discurso de un maestro nos recordaba la gesta de los patriotas de 1816. Al finalizar, retemplábamos el cuerpo con la "copa de leche" que pagaba la asociación cooperadora.

Altri tempi: los feriados no se corrían para favorecer al turismo, los maestros no eran "trabajadores de la educación", los padres participaban con interés de los actos y de las reuniones con los docentes.

No sé cómo ni cuándo ocurrió, pero lo cierto es que el sentido de la conmemoración se ha ido perdiendo hasta, creo, casi desaparecer. Los actos escolares no se hacen en la fecha precisa, sino un día antes, por lo que se pierden horas de clases.

No es extraño que así suceda. La mayoría de los argentinos ha enviado a los feriados patrios a la categoría inferior de día no laborable. Los que pueden se hacen una "escapada" turística, y los demás dejan simplemente que transcurra el tiempo. Casi nadie recuerda a aquellos hombres que estaban construyendo algo sin saber en qué iba a consistir, esperanzados en labrar un porvenir mejor.

Nosotros, como dice el poema borgeano, "somos el porvenir de esos varones, la justificación de aquellos muertos". Sin embargo, parece que ello no nos importa demasiado. Los fragores de la lucha cotidiana por la supervivencia y un individualismo exacerbado (la Patria, después de todo, es un concepto asociado al bien común) nos impiden detenernos a reflexionar sobre aquellos valores.

Este año el asueto por la Gripe A refuerza la lejanía con el ideario independentista. Pese a las advertencias de las autoridades, mucha gente ha resuelvo "aprovechar" el feriado puente de mañana para partir hacia los distintos lugares de turismo.

Pocos recuerdan los versos de Borges:

"La patria, amigos, es un acto perpetuo,
como el perpetuo mundo"

martes, julio 07, 2009

Cambiar por más de lo mismo


Las múltiples interpretaciones sobre las causas de la derrota electoral ("por poquito") del gobierno nacional se centran en los aspectos políticos del asunto, si bien es cierto que después de ciertas acciones del oficialismo uno piensa que necesitaría la ayuda de un psicólogo para entender mejor lo que pasa.

Dicho énfasis, aunque comprensible y justificado, deja en segundo plano a una de las motivaciones más importantes de ese resultado, como lo es el modelo productivo iniciado por Duhalde en 2002 y acentuado, con un sesgo tan caricaturesco como brutal, por la administración de los Kirchner.

En efecto, el resultado de esa política económica, que ha desaprovechado circunstancias internacionales favorables al extremo de torpedear el desarrollo del sector más dinámico y moderno de la producción, ha desembocado en un perjuicio para sus propios autores, encapsulados en un autismo del que no atinan a salir.

Pese al dibujo de las estadísticas y los absurdos controles de precios, los sectores con ingresos fijos sintieron en sus bolsillos que las cosas no funcionaban como el gobierno pretendía hacer creer. Sin duda que los segmentos medios de la población expresaron con su voto el rechazo a los rasgos autoritarios, las evidencias de corrupción, el desprecio por la división de poderes y demás estropicios político-institucionales perpetrados por el gobierno. Pero también es cierto que el aumento de la pobreza, la inocultable inflación y la parálisis en las inversiones y en la creación de empleo afectó a amplias capas de los trabajadores, buena parte de los cuales, a la hora de depositar sus votos, procuraron castigar a los responsables de tal estado de cosas.

El kirchnerismo parece estar dominado por una ensoñación que le impide percibir la realidad, mientras el think-tank de Carta Abierta y los amanuenses de Página 12 le doran la píldora con las alusiones a las malvadas "patronales agrarias".

La designación de Amado Boudou en lugar del inoperante Carlos Fernández y la permanencia de Guillermo Moreno en su cargo no permiten abrigar esperanzas de modificaciones. Olvidando el sarcástico dicho popular que dice "Si continuamos haciendo lo que venimos haciendo, seguiremos consiguiendo lo que venimos consiguiendo", la administración redobla la apuesta en el sentido negativo.

(La foto de Boudou pertenece a La Nación)

Asumir la derrota


No, no me voy a referir otra vez a los K, sino a los H: a los jugadores y, en particular, al Director técnico Angel Cappa de Huracán, equipo que acaba de perder el partido decisivo del torneo Clausura 2008/2009 ante Vélez Sarsfield.

Durante el campeonato, a favor del muy buen juego desarrollado por sus dirigidos, el periodismo especializado fue elevando la imagen de Cappa casi al nivel de un santo laico. La calidad de varias individualidades (en especial, Pastore, Bolatti y Deferico) logró plasmarse en un equipo que daba gusto ver, lo que sin duda acredita méritos para un técnico que propugnó siempre el cuidado de la pelota (merced al ahora famoso "tiki-tiki") y el despliegue de la habilidad en función ofensiva.

Huracán no fue una aplanadora (perdió 5 de los 19 partidos), pero peleó por la punta hasta el final y terminó con la delantera más goleadora.

Su rival en la cuasi final de este domingo se basó en atributos distintos: una defensa muy sólida (la menos vencida del torneo) y la capacidad para mantener siempre el orden, bajo la premisa -no menos clásica que la del oponente- de los equipos que se van armando "de atrás para adelante".

Llegaron a un final casi mano a mano (Huracán llevaba un punto de ventaja) en el que ambos debían revalidar lo hecho hasta entonces. A mi modo de ver, Vélez lo logró y Huracán no. El orden y la capacidad para presionar a los creadores rivales (gran tarea de Razzotti en la media cancha, bien acompañado por Zapata) prevaleció casi durante todo el encuentro, mientras que el "tiki-tiki" no funcionó. Desde ese punto de vista, el triunfo de Vélez me parece indiscutible.

Sin embargo, el resultado fue polémico por los errores del árbitro y sus asistentes. Hubo un gol anulado a Huracán por off-side en una jugada muy rápida, y en el gol de Vélez pareció que hubo foul contra el arquero. Un par de minutos antes de esta jugada, el juez y el linesman ignoraron un claro penal a favor de Vélez.

Esta circunstancia, y el reconocimiento que luego hizo el árbitro sobre sus fallas, habilitaron las quejas de Cappa y varios de sus jugadores (la excepción fue Bolatti, quien admitió que ellos no habían jugado bien), lo cual es algo muy comprensible y frecuente.

Lo sorprendente es que con el transcurso de los días, Cappa haya incrementado la intensidad de sus lamentos, llegando a decir que lo que ocurrió fue "una estafa a la ilusión". A su turno, el periodismo que lo había venido endiosando convalidó, con distintos grados de sutileza, su postura, concentrando los comentarios sobre esas jugadas polémicas antes que respecto del desarrollo global del partido, que nunca favoreció a Huracán. No pude leer ni escuchar una sola referencia a la decisión que Cappa tomó cuando faltaba media hora para terminar y el empate le servía, sacando a su único delantero de punta para meter un volante. Presumo que de no haberse tratado del santo laico, las voces de los especialistas hubieran caído implacabales sobre quien de ese modo pareció traicionar sus fervorosos postulados por el fútbol ofensivo.

En los tramos finales del pasado torneo Apertura, mi querido San Lorenzo de Almagro fue perjudicado por varios errores arbitrales. El DT Russo y los jugadores no se privaron de quejarse por ello, para mi gusto en exceso. Esta actitud mereció la dura y certera crítica periodística, que en el caso del ultraquejoso Cappa no termina de aparecer. Mismo problema, distinta vara. Así es el fútbol.

(La imagen pertenece a Clarín)

lunes, julio 06, 2009

Ecce animal


Espero que los (escasos) lectores de P & M me permitan una pequeña digresión, que bien podría ser definida como "out of topic".

Un tal "Bebe" Contepomi interviene, desde hace algún tiempo, en el noticiero "Telenoche" de Canal 13, ocupándose de difundir y comentar novedades sobre intérpretes de la música rock. Es así, el programa no tiene otros espacios reservados a especialistas en tango o folklore, tampoco para los dedicados a la música clásica ni para cualquier otro tipo de manifestación musical. Es lo que hay.

Aunque el rock no me interesa demasiado, el tipo suele llamar mi atención por su estilo, digamos, gritón y desprolijo, así como por la reiteración de ciertas muletillas. Para él, por ejemplo, todos los recitales de los artistas que presenta son "increíbles". Y todo expresado con una aceleración llamativa, con los ojos muy abiertos y en clave de "¡¡¡no saben lo que pasó!!!" aunque se trate de una nimiedad absoluta.

El asunto es que a este personaje que hasta hoy me parecía, por así decirlo, pintoresco, se le ha ocurrido dedicar un segmento del noticiero al reciente fallecimiento del músico Michael Jackson, cuyas exequias se van a realizar mañana.

Y lo hizo fiel a su estilo, refiriéndose al "tan esperado funeral" (se supone que al menos el pobre Michael no lo esperaba), del que participarán "en vivo 8.500 afortunados", calificación esta última con la que los familiares de Jackson allí presentes tal vez no coincidan.

Me estoy refiriendo a un periodista que forma parte del elenco estable del principal multimedios de nuestro (¿decadente?) país.

(La imagen es de La Nación)

martes, junio 30, 2009

Negar la realidad


Perder es un asunto complicado. "Hay que saber perder", te advierten mientras vos masticás la bronca. A cualquiera le pasa; algunos la toman con mayor dramatismo que otros, pero a nadie le resbala la derrota.

Nunca actué en política, aunque supongo que el sentimiento será parecido al que te invade cuando perdés un partido de fútbol, salvando las distancias.

Le pasó a Hermes Binner, el gobernador de Santa Fe, quien tras la derrota de su candidato a senador a manos del ex gobernador Reutemann fue consultado acerca de los motivos a los que atribuía ese resultado. "No lo puedo dilucidar", dijo y agregó, "es como un síndrome de Estocolmo" haciendo un paralelo de la relación entre el electorado de su provincia y Reutemann vis a vis la dependencia afectiva que la víctima de un secuestro suele terminar desarrollando con su secuestrador. Después pidió disculpas por esa falta de respeto a la voluntad popular, muy poco elegante en un socialista.

Le pasó a Néstor Kirchner cuando tuvo que salir a aceptar su debacle en la madrugada del lunes 30: el gesto transido de dolor era inocultable. Dijo lo esperable, aunque a uno le asaltaran justificadas dudas sobre su sinceridad, y se fue a lamer sus heridas.

Pero lo de la presidentae en la conferencia de prensa de ayer fue en verdad lamentable. Con ese tonito de despectiva superioridad que le brota por los poros a través de la gruesa capa de maquillaje, se propuso negar la realidad mediante el uso de una batería de argumentos a cual más endeble. Poco faltó para que dijera que "el modelo" había sido convalidado. Si hasta se permitió enfatizar el triunfo en "su lugar en el mundo"...

No es que sus palabras importen demasiado, porque desde hace tiempo los argentinos sabemos que se trata de una figura decorativa en términos de poder real, pero no dejan de preocupar porque reflejan el microclima del reducidísimo núcleo duro del gobierno (Néstor, el "Chino" Zanini).

Más tarde, su consorte aplicó otra vuelta de tuerca, cuando tras anunciar su renuncia a la presidencia del Partido Jusiticialista, ordenó públicamente a Daniel Scioli que no asumiera la banca que había ganado y se hiciera cargo del cargo que él estaba dejando vacante.

¿Dónde terminará este episodio? Creo que las cosas van a ponerse entretenidas en los próximos días.

(La foto es de Perfil.com)

lunes, junio 29, 2009

El día después


La lectura primaria de los resultados de la elección general de ayer me devuelve una imagen positiva. La votación ha determinado una durísima derrota para un personaje oscuro y limitado, cuyas únicas dotes comprobables se relacionan con la picardía (en el sentido más peyorativo del término: léase "picardía criolla") para tratar de disfrazar con un discurso nac&pop su proyecto de cuño putiniano, lo cual fue comentado meses atrás en P & M.

La tosca incompetencia de Kirchner queda expuesta en toda su magnitud si se tiene en cuenta que la derrota de la que fue único mariscal de campo, sobreviene tras una fase expansiva del ciclo económico que su gobierno se empeñó en desperdiciar, hasta ratificar el pronóstico de Jorge Asís y chocar la calesita. De nada le valió la maraña de artilugios, falsedades, chicanas y maniobras de diversa índole para evitar una caída estrepitosa, en la que arrastra no sólo a sus secuaces más conspicuos, sino también a un variopinto grupo de intelectuales, encuestadores y pseudoperiodistas. Sus dislates en materia económica se sumaron a los errores políticos, enlazados en pos de consolidar una hegemonía que iba en camino de replicar a la que implantó en su provincia de origen; curiosamente, o no tanto, en esta elección el kirchnerismo también ha perdido en Santa Cruz.

Atrás queda el simulacro de keynesianismo con que, como decía al principio, trató de maquillar la serie de operaciones cuasimafiosas instrumentadas para apropiarse (por vía directa o a través de personeros) de recursos, activos y empresas. En poco tiempo, es posible (deseable) que sus principales preocupaciones se refieran a presentes y futuras causas judiciales, para eludir las cuales todavía puede acudir a resortes que ha venido instalando con previsión digna de mejores objetivos.

Pero también es posible una segunda mirada de la elección, que no resulta tan refrescante: es la que se posa sobre el paisaje gris de la oposición política, casi tan carente de propuestas como el oficialismo. Tanto el llamado peronismo disidente (¿será cierto que lo es?) en sus distintas vertientes como la alianza de radicales y ex-aristas fueron incapaces de sustraerse al influjo de una campaña basada en personalismos, agresiones y golpes de efecto. Que un programa humorístico (por llamarlo de alguna manera) de televisión haya sustituido a la tribuna política es toda una demostración del ruinoso estado en que se encuentra lo que los politólogos llaman "opinión pública". De hecho, es probable que la masiva repercusión de "Gran Cuñado" le haya servido al hasta hace unos meses semidesconocido Francisco de Narváez como trampolín para el éxito.

No hubo nada parecido a planteos que, excediendo el mero plano retórico, se ocuparan de la calidad institucional, las patéticas carencias de la educación y la salud públicas, o la indefensión ante el crecimiento del delito en todos los niveles (desde el arrebato callejero a un jubilado hasta la producción de cocaína, con ejecuciones a manos de sicarios incluidas).

Por otro lado, reaparecieron los reclamos por un estatismo que no puede terminar de un modo demasiado diferente a como terminó en los ochentas. Cuando escucho a Solanas (no es el único) vinculando a las empresas del Estado con un difuso "patrimonio nacional" que habría que defender, me pregunto dónde vivió este hombre en los últimos treinta o cuarenta años, y me contesto que difícilmente en la Argentina, donde esas empresas -petroleras, de electricidad, de transporte, telefónicas y de otros rubros "estratégicos"- eran verdaderos monumentos a la ineficiencia y el desprecio a sus clientes, al par que devoradoras insaciables de fondos públicos y generadoras de jugosos negociados para abogadillos y amigos del poder.

Este discurso, digamos, neoestatista es recibido con beneplácito por una población que dice descreer de todos los políticos y, pese a ello, está dispuesta a confiarles la asignación de los recursos productivos de la economía suponiendo con ingenuidad que, esta vez sí, la cosa va a funcionar.

Pero, más allá de estas elucubraciones, confieso que ver el rostro demudado que el candidato derrotado tenía en la madrugada de ayer cuando admitió la derrota ha sido para mí como una bocanada de aire puro, que espero volver a sentir más tarde cuando vea la conferencia de prensa que ha anunciado la Presidente.

La imagen es de Clarín.

sábado, junio 20, 2009

Belgrano


Hoy es el Día de la Bandera, ya que se conmemora otro aniversario del fallecimiento de su creador Manuel Belgrano (1770-1820), una de las escasas figuras políticas argentinas que merecen -largamente- el calificativo de prócer.

En realidad, tendría que haber escrito "se conmemoraría", porque en nuestro país las efemérides se trasladan, cual mueble que hay que acomodar según la conveniencia, a cualquier otro día, empalmándolas a un fin de semana con objetivos de promoción turística. Así, el feriado se cumplió el pasado lunes 15 y casi nadie recordó de qué se trataba: entre las "escapaditas" paseanderas y los chisporroteos de la campaña electoral, incluidos los avatares del "Gran Cuñado", pocos nos detuvimos a pensar en su siginificado.

La figura de Belgrano siempre me ha suscitado gran admiración. No sólo por la "corrección política" de haber nacido en un hogar rico para morir en la más absoluta pobreza, sino por la abnegación y determinación con que asumió las responsabilidades ante las que lo puso el turbulento acontecer político de su época.

Su actuación como Secretario del Consulado de Buenos Aires, un organismo creado por la corona española que agrupaba a los comerciantes beneficiarios del sistema monopólico de entonces, fue notable. Las Memorias del Consulado redactadas por Belgrano fueron, en ese contexto, revolucionarias, al promover lo que hoy llamaríamos el desarrollo agrícola sustentable, promocionar la industria y el libre comercio e impulsar la educación como palanca central en la búsqueda de una mejora en las condiciones de vida de la población. Algunas de esas ideas las pudo poner en práctica luego, durante su actuación como funcionario de los primeros gobiernos autónomos.

P & M simplemente recuerda aquí a este gran hombre, que además fue el primer economista argentino.

Link: Grandes economistas - Manuel Belgrano

jueves, junio 18, 2009

De izquierdas y derechas


En materia de ideologías aplicadas a la política, tiendo a compartir la concepción del precandidato presidencial uruguayo, José Mugica, en una reciente nota publicada por Perfil.com: "Para tomar las decisiones que de verdad tienen consecuencias sobre la vida de la gente, dice allí el ex tupamaro convertido en político, la ideología no te sirve casi para nada. Lo que te sirve es poner a tomar las decisiones a gente inteligente y de buena fe".

No obstante, cuando escucho a los intelectuales de izquierda que apoyan al kirchnerismo, la mayoría de ellos reunidos en el grupo Carta Abierta, me pregunto de qué están hablando. ¿En serio pensarán que los miembros del actual gobierno basan su accionar en aspectos ideológicos?

¿Puede creerse que para esta gente cultivada, actualizada e informada, no existan -digamos- las valijas venezolanas, el caso Skanska, la compra-venta de tierras fiscales a precios irrisorios en el feudo de El Calafate, las aventuras de De Vido o Jaime, los avances sobre la propiedad de empresas privadas en favor de "empresarios amigos", el accionar violento y provocador del "dirigente social" Luis D'Elía, etc., etc., etc.? Yo no creo en esa supuesta inocencia, y a esta altura, tampoco me preocupa encontrar una explicación a tal actitud.

domingo, junio 14, 2009

Muchas gracias (por nada)


Hilda Molina ha ocupado las primeras planas de los diarios este fin de semana, desde el momento en que el gobierno cubano decidió autorizarla a viajar a la Argentina por un plazo de tres meses, prorrogable a once.

Pongamos las cosas en perspectiva: se trata, apenas, del viaje de una persona que en el país donde reside no tiene causas judiciales pendientes ni ha sido acusada de ningún delito. Alguien que desde hace varios años quería visitar a su único hijo y conocer a sus nietos, todos residentes aquí, al igual que su anciana madre a la que pretende acompañar en el tramo final de su vida.

Imagínese el lector en una situación parecida: necesita viajar a otro país por cuestiones familiares y dispone de los recursos necesarios, pero no puede hacerlo porque carece de "autorización". No es Ud. un delincuente ni adeuda condena alguna, pero el gobierno no le permite moverse.

Lo farsesco del asunto no termina ahí. La familia de Molina ha sido recibida por la Presidente Crstina Fernández, para tomarse la consabida fotografía, porque sin duda el espisodio es valorado por el oficialismo -en el marco de la campaña electoral en curso- como algo que le suma puntos.

Hilda Molina fue, a partir de sus méritos científicos, una funcionaria de alta jerarquía en la estructura del régimen cubano, hasta que -como tantos otros- cayó en desgracia. Desde entonces no se le había permitido viajar, hasta ahora, porque "su cerebro pertenece al pueblo cubano" (sic). Afortunadamente para ella, las autoridades isleñas le han permitido trasladarse sin retenerle ese objeto del patrimonio nacional y revolucionario.

(La imagen pertenece a Perfil.com)

jueves, junio 11, 2009

Mejoramos y perdimos


Terminó el primer tiempo del partido contra Ecuador y, mientras preparaba unos mates en la cocina de mi casa, me dije que lo mejor que podíamos esperar era que no se cumpliera uno de esos axiomas en los que todo futbolero cree con fe inamovible. Ese que dice "Los goles errados en el arco contrario, los lamentarás en el propio".

Pensaba, claro, en las tres oportunidades dilapidadas en esos primeros cuarenta y cinco minutos. En el segundo tiempo el asunto volvió a mi mente cuando Gago falló de modo increíble otra definición. Ya era demasiado. El apotegma no podía menos que verificarse, y así fue.

Para colmo, la tortilla se dio vuelta en los últimos veinte minutos de juego, justo el tramo del partido que los expertos habían identificado -con fundamentos estadísticos, es cierto- como aquél en que los efectos de la altura de Quito comenzarían a sentirse en los pulmones y las piernas de los visitantes. Verdad relativa, como todas las relacionadas con este juego, ya que Argentina estuvo muy cerca de producir una goleada ante un rival que hasta el momento del primer gol, no le había provocado demasiada zozobra a Andújar.

Esta vez el DT volvió al planteo 4-4-2 y desplegó con acierto la táctica de mantener al equipo "corto", lo cual funcionó bastante bien. La última línea y la del medio sincronizaron siempre los movimientos (el debutante Otamendi, tras alguna duda inicial, se mostró muy sólido), mientras que Messi y Tévez se encontraban con frecuencia para sacar contragolpes. Enseguida tuvo una Carlitos, tapada por el arquero, y al rato se lo perdió la Pulga por milímetros. Por la media hora, otro buen avance terminó en un penal marrado por Tévez. Ecuador recién se había arrimado al arco a los 21 minutos, con un tiro desde el borde del área de Montero, a quien luego Zanetti anuló por el resto del juego.

En el segundo tiempo el desarrollo fue parecido, pero poco a poco nos fuimos metiendo atrás y resignando la posibilidad del contraataque. Los delanteros y los volantes tenían menos nafta en los tanques, y quizá los cambios deberían haberse hecho un poco antes. Pese a ello, el rival amenazaba sin concretar, hasta que un blooper de Zanetti le posibilitó a Ayoví conectar ese zapatazo fenomenal. Después ya no hubo energías ni tiempo para revertir la situación.

El fútbol es tan atractivo, entre muchos motivos, por su imprevisibilidad. Argentina mejoró bastante tras su inmerecido triunfo ante Colombia, y sin embargo esta vez perdió sin merecerlo.

Los rendimientos individuales fueron en general buenos. Heinze, tal vez espoleado por las duras críticas de P & M, generó dos avances argentinos que por poco no terminaron en gol. Gago y Battaglia quitaron, taparon y distribuyeron con criterio. El único que queda en deuda, para mi, es Messi, que no termina de redondear con la celeste y blanca una actuación como la que se espera de él.

Ahora vienen partidos muy difíciles, contra Brasil y Paraguay. Habrá que ver entonces si el equipo consigue concretar sobre el terreno lo que sus individualidades prometen. Ese objetivo hoy parece difícil de alcanzar.

Un párrafo aparte para Tévez, un tipo que siempre me ha caído muy bien, demostrando más de una vez ser una persona criteriosa e inteligente. Abordado por los periodistas, no subió al carro de la excusa fácil ni al de la justificación quejosa. "Cierro una etapa mala en la Selección en la que me expulsaron dos veces y para completarla erré un penal decisivo. No me lo perdono", declaró. El de la autocrítica es siempre un sendero confiable, que ojalá sepan transitar también los demás miembros del equipo.

Y dijo algo más: que jugar con la camiseta argentina mete presión. No es un dato menor. Lo que diferencia a los grandes jugadores de la media es, precisamente, que su rendimiento crece en los momentos difíciles. La figura de Maradona, a mi modo de ver, nunca (pero nunca, incluyendo el gol a los ingleses en 1986) alcanzó un nivel tan gigantesco como el que mostró en aquel partido ante Brasil durante el Mundial de 1990. Con un tobillo destrozado (para que pudiera jugar, hubo que colocarle una férula protectora) y ante un rival de un nivel fenomenal que nos estaba dando un baile memorable, Maradona fue capaz de armar una jugada increíble, rodeado por tres rivales, tras la cual lo dejó a Caniggia solo para definir. Me gustaría comprobar que Messi es capaz de ponerse el equipo al hombro de esa forma, en una parada muy barava como la que se viene contra los verdeamarelhos.

(La imagen pertenece a Clarín)

domingo, junio 07, 2009

Un triunfo preocupante


Creo que el modesto triunfo de la selección ante Colombia es, visto desde cierta perspectiva, más preocupante que la goleada sufrida en abril ante Bolivia.

Lo explico. Lo de aquel memorable 01-A puede atribuirse, en una medida importante, a una subestimación de las dificultades que la cuestión de la altura sobre el nivel del mar planteaba. Y hasta podía interpretarse en un sentido positivo, como un baño de humildad (semejante a una ducha helada, claro) que iba a contrarrestar el exitismo exagerado que rodeaba al equipo tras la incorporación de Maradona y su aureola.

En cambio, el bajo rendimiento de ayer, jugando de local y ante un rival de esos que se consideran "accesibles", es un marcado paso atrás, por más que el triunfo -sumado a la derrota de Uruguay- nos haya posicionado con más nitidez en el grupo de los que se están clasificando en forma directa para el Mundial.

La formación del equipo ya daba pie para la duda, tanto por el dibujo 3-3-1-3 como por sus ejecutores. En efecto, una defensa con línea de tres tiene que estar muy sincronizada con los tres volantes, que deben estar muy atentos a la faceta defensiva para no verse sorprendidos por el desprendimiento de los mediocampistas rivales. Recuerdo ahora dos ejemplos de esto: el equipo dirigido por Bilardo en México y la selección de Bielsa. El esquema a mi, en particular, no me gusta, pero esos dos equipos lo aplicaban bien, con volantes que cubrían el sector medio -en particular, por los costados- y no solían dejar desprotegida a la línea del fondo. Anoche, en cambio, uno podía dudar a priori de la capacidad de Gago y Jonás Gutiérrez para desdoblarse en la función defensiva.

Las sospechas se confirmaron enseguida, con un par de apurones sufridos por el firme Andújar a raíz de ataques colombianos desplegados por los laterales (lo que incluyó un penal no cobrado de Jonás a Zúñiga). Y aquí un comentario sobre el rival del que mucho se habló en los comentarios previos, recordando aquella otra goleada histórica que nos propinaron en las eliminatorias para el Mundial '94. Diré que no sólo está a años-luz de aquel equipazo que llevaba de la mano Valderrama (y que terminó fracasando en EE.UU., víctima de la soberbia), sino que es un conjunto apenas discreto, como lo confirma su posición en la tabla. Sin embargo, ayer tuvo una virtud: salió sin miedos, planteando el juego de igual a igual.

A partir de sus problemas defensivos, la selección empezó a sufrir el partido, porque no conseguía la pelota para que las tres estrellas de adelante hicieran valer sus condiciones. Recién a los 21 minutos logró armar una jugada de ataque hilvanada, en una de las pocas ocasiones en que Verón incursionó en zona defensiva rival. Al terminar el primer tiempo, estaba claro que Colombia no estaba ganando sólo por su incapacidad para definir (hasta aquí logró apenas 6 goles en 13 partidos).

En la segunda etapa, con la experiencia de Zanetti en la zona derecha y un cambio general de actitud, el equipo mejoró un poco, pero en ningún momento consiguió imponer superioridad al rival y desplegar un buen juego. El gol llegó en un corner, y de allí al final no hubo mucho más que forcejeos y buenas intenciones no concretadas. El talento de Messi apenas asomó en un tiro libre que pegó en el travesaño.

No hubo tareas individuales destacables, salvo en los casos de Andújar y Mascherano, más algún chispazo de Tévez. Además de los problemas ya apuntados, fueron flojos los desempeños de Díaz, Demichelis y Heinze. El caso de este último confieso que para mi es un misterio. Cuando lo veo tan desmañado, peleándose con ese objeto para él extraño que es la pelota o fallando despejes sencillos por llegar a destiempo o estar mal parado, no me explico cómo es que ha logrado jugar en equipos europeos de primera línea y en la selección.

Vamos mal. P & M no puede ser optimista, de lo cual ya ha dejado constancia aquí. El DT parece estar más interesado en quejarse interminablemente porque no le dejan incorporar a Ruggeri como colaborador, opinar sobre la salida de Ischia de Boca, polemizar con Sergio Batista o, en cualquier momento, discutir de teología con el Papa, antes que en encontrar la manera de aprovechar los superlativos valores del inmejorable material que tiene a disposición para armar el equipo, que hoy es poco más que "once corazones".


(La foto es de Perfil.com)

jueves, junio 04, 2009

La Reina del Sur


Arturo Pérez-Reverte publicó en 2002 esta novela atrapante, para cuya redacción -supone uno- le debe haber venido de perillas su pasado como corresponsal de guerra, tanto por los conocimientos sobre cuestiones, vamos a decirlo así, de armamento y logística como por los contactos que -según él mismo declara en un postfacio- le brindaron muy valiosa información.

La trama cuenta la transformación de la cuasi inocente noviecita de un narcotraficante de cuarta o quinta línea en el estado de Sinaloa, México, en nada menos que la reina del tráfico de drogas del Mediterráneo occidental, con base en Andalucía y conexiones con traficantes marroquíes y españoles, con mafiosos rusos e italianos, y con policías, aduaneros, gobernantes y funcionarios de diversas administraciones (DEA estadounidense incluida).

La novela sitúa el nacimiento de Teresa Mendoza en una mísera barriada de Culiacán, la capital sinaloense, "una tierra donde morir con violencia era morir de muerte natural" según la cruda definición del autor. Un lugar cuyos habitantes se han resignado a que el crimen forme parte de la vida cotidiana, con todas sus consecuencias (algo parecido a lo que ocurre en vastos sectores del conurbano bonaerese, quizá con diferencias de intensidad, por ahora).

Pero el libro no es sólo un relato sobre los acontecimientos que llevan a aquella tímida morra a convertirse en lo que se convirtió, muy bien escrito, con secuencias de acción y suspenso que mantienen en vilo al lector, un manejo magistral de la técnica del flash-back y un ritmo sostenido en forma admirable. Hay también una mirada profunda sobre la condición humana de esos personajes envueltos en una atmósfera de violencia que respiran con asombrosa naturalidad y un fatalismo casi sabio. Algunos de ellos develarán su costado vulnerable, relacionado con los afectos: en ese medio, tenerlos configura una desventaja competitiva. Quizá eso sea lo que posibilita a la protagonista destacarse, junto a su capacidad para dominar el miedo, antes que la incapacidad de experimentarlo.

Teresa, por cierto, no tiene puntos vulnerables porque las circunstancias la han llevado a una soledad absoluta, después de haber amado (o al menos, de haber creído que podía amar) y de verse más de una vez frustrada por la muerte. Su avance en el submundo narco es tan arrollador como sólido, basado en su fría capacidad de cálculo y su firmeza en momentos decisivos. Nada de lo que ocurre en su reino le es ajeno, nada parece perturbarla.

Sin embargo, algo impensable ocurre y, ante un ofrecimiento, Teresa decide arriesgarlo todo y volver a su lugar de origen, para saldar una cuenta que el paso del tiempo no ha borrado.

En Sinaloa, la música popular por antonomasia es la de los narcocorridos, con estrellas como Los Tigres del Norte o El As de la Sierra, quien aparece en la portada de uno de sus discos con una 45 en la mano. El narcocorrido constituye una versión moderna del tradicional corrido mexicano que evoca en sus letras a los personajes relevantes del narcotráfico. De algún modo, y como lo observa el mismo Pérez-Reverte, "La Reina del Sur" es un narcocorrido que no dura tres minutos sino más de 500 interesantísimas páginas.

lunes, junio 01, 2009

Llega el manual


Uno de los problemas más graves de Tierra del Fuego está constituido por los asentamientos irregulares de inmigrantes -provenientes de otros puntos de la Argentina y también de países limítrofes- que llegan en busca de oportunidades laborales. No deja de ser algo paradojal, si se considera que durante más de un siglo lo que caracterizó a la región fue su bajísima densidad poblacional.

La situación es producto de fenómenos complejos y, por lo tanto, de muy difícil resolución. Políticas oficiales erráticas, cuando no la falta absoluta de ellas, han contribuido a agravar el cuadro, en especial en los últimos años. En Ushuaia hay varios núcleos en sectores cuya ubicación y topografía representan amenazas para la integridad y la salud de los propios ocupantes, así como para el medio ambiente. Los aspectos legales vinculados con la usurpación de tierras fiscales son otro componente significativo del asunto. La solapada -y a veces, no tanto- acción de punteros políticos con fines clientelistas tampoco falta.

Sin embargo, hay que ser optimistas. En breve, esas personas contarán con un valioso asesoramiento, ya que la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la principal universidad del país está por publicar un "Manual de urbanización para asentamientos precarios", para cuya confección ha contado con un subsidio del Ministerio de Educación de la Nación.

Esperemos que a los funcionarios del Ministerio de Justicia, siguiendo el ejemplo de sus pares, no se les ocurra estimular a la Facultad de Derecho a redactar un "Manual de incumplimiento para deudores" o algo por el estilo.

Estamos al horno...