
Su discurso respecto del funcionamiento de los mercados y del papel del Estado sonó también como música a los oídos de la heterodoxia vernácula, que casi lo levantó en andas cuando visitó el país tiempo después de nuestra última gran crisis.
Por eso es interesante tener en cuenta sus declaraciones publicadas por "Clarín", el domingo 27 de mayo. No tanto por la reiteración de sus opiniones conocidas ("las políticas económicas argentinas aprovecharon las oportundidades" generadas por los aumentos de precios de las commodities) ni por sus argumentos de base ("el fundamentalismo de mercado no funciona"). Tampoco por sus comentarios sobre Venezuela, país al que considera socio interesante del Mercosur "incluso si Ud. no está de acuerdo con la retórica de Chávez", y respecto de cuyos programas de redistribución del ingreso considera que "todavía no han sido evaluados como para saber cuán efectivos son".
En cambio, conviene poner el foco sobre otros comentarios deslizados en la entrevista, tales como:
- "La experiencia indica que es muy difícil suprimir la inflación con control de precios. El intento de suprimirla de esa manera puede distorsionar la economía".
- "Hay que tener en cuenta que los superávits comerciales y fiscales, en un futuro no tan lejano, podrían transformarse en déficits. Entonces, hay que cuidar el gasto, porque tendrán menos ingresos por las exportaciones".
Agrego finalmente otra frase suya con sustancia: "En este mundo, Ud. tiene que correr para permanecer en el lugar".
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