jueves, diciembre 31, 2009

Brindis


Que mi familia y mis amigos disfruten de buena salud y puedan llevar adelante sus proyectos, por pequeños o grandiosos que sean. Que yo siga recibiendo el cariño, el afecto, el apoyo, la ayuda, todo eso que ellos me brindan, y que es el combustible que necesito para vivir, lo que me motiva y me sostiene cada día.

Que mi país comience a torcer el rumbo hacia la decadencia que hoy parece condenado a seguir. Que empiecen a reaparecer valores olvidados: solidaridad y respeto por el prójimo, cultura del trabajo, persistencia en el esfuerzo. Que las instituciones recuperen una calidad que debería constituir la base de nuestro desempeño social. Que la política haga méritos para dejar de ser considerada una actividad vil. Que la justicia vuelva a ser el respaldo de última instancia de los ciudadanos honestos. Que gane terreno la paz social.

Que el mundo sea un poco menos hostil, bastante menos frívolo, muchísimo menos violento. Que los fanatismos y la intolerancia retrocedan a expensas del diálogo y el tendido de puentes de entendimiento.

Y ya que estoy: que mi San Lorenzo de Almagro gane un campeonato, y que la selección argentina de fútbol haga un digno papel en el Mundial de Sudáfrica. ¡Ah!: y que los lectores de P & M lo sigan visitando y haciendo comentarios.

¿Será mucho pedir?

¡Salud!

miércoles, diciembre 30, 2009

Ushuaia y el matrimonio gay


Tierra del Fuego ha ocupado las primeras planas de los medios nacionales de comunicación, a raíz del matrimonio civil entre dos personas homosexuales, que se llevó a cabo en un registro de Ushuaia tras una autorización decretada por la gobernadora Fabiana Ríos.

A nadie puede escapar que se trata de un tema muy polémico, con numerosas aristas de diferentes índoles, entre ellas las jurídicas y las filosóficas. Lo bastante complejo, además, como para que sea abordado con liviandad y, mucho menos, pretender agotarlo desde el comentario de un blog. Hecha esta salvedad, me quiero referir aquí a algunas opiniones que se han publicado en estos días.

Una de ellas es la del obispo de la diócesis católica que abarca a la provincia, monseñor Juan Carlos Romanin, quien en su crítica ha incluido algunos argumentos llamativos. Dijo el eclesiástico que hay que pensar en las generaciones venideras, señalando que "los niños crecerán pensando que esta conducta homosexual es natural".

Según el diccionario, "natural" tiene varias acepciones. Entre las que parecen apropiadas para este episodio, están:

  • Regular y que comúnmente sucede, y, por eso, fácilmente creíble. En este caso, no cabría duda acerca de que se trata de algo natural, puesto que la unión entre homosexuales es algo que suele suceder, nos guste o no.
  • Que se produce por solas las fuerzas de la naturaleza, como contrapuesto a sobrenatural y milagroso. Que se sepa, nada haría sospechar aquí de la intervención de fuerzas sobrenaturales.
  • Genio, índole, temperamento, complexión o inclinación propia de cada uno. Pareciera que Alex Freyre y José María Di Bello responden, al actuar de tal modo, a inclinaciones propias de cada uno de ellos, a sus respectivos temperamentos e índoles.
De modo que difícilmente uno podría aceptar el argumento de "antinatural" lanzado contra la conducta homosexual de los protagonistas. Por el contrario, no se comprende qué tendría de escandaloso que se la considere como algo natural.

Sin embargo, más adelante el obispo advierte que apoyar los matrimonios gay "resulta un acto inmoral grave". Aunque tomó la precaución de avisar que su mensaje era para los católicos, los que no profesan esa religión también pueden sentirse involucrados, del mismo modo que si Monseñor hubiera dicho: "Recuerdo a los católicos que el fumar es pernicioso para la salud".

Entonces, mirando el tema desde ese enfoque, cabe preguntarse bajo qué prisma puede considerarse inmoral que esas dos personas pretendan vivir juntas y acceder además a ciertos derechos. Estarán aquellos a los que el asunto les desagrade, habrá otros que lo apoyen y existirán también los indiferentes. Algunos, por supuesto, lo considerarán discutible en el campo del derecho civil o en el religioso. Pero restringiendo el análisis al aspecto, digamos, ético, habría que admitir que se trata de dos individuos adultos que han elegido libremente vivir juntos. Algo bien distinto, por citar otro caso, a relaciones como las que involucraron a Edgardo Storni cuando era arzobispo de Santa Fé con un seminarista menor de edad, y que determinaron su condena por parte de la Justicia.

Otros comentarios se refieren al supuesto atentado a la institución familiar que estas uniones representarían, como si consagrarlas impidiera o desalentara a los heterosexuales a casarse entre sí o a procrear, algo que suena cuando menos disparatado. En el mismo sentido, se advierte sobre el daño que sufrirían los chicos eventualmente adoptados por parejas homosexuales, una cuestión que sin duda abre otro debate muy intenso; pero, en principio, uno no puede dejar de pensar en las numerosas situaciones en las que padres heterosexuales han maltratado física y psicológicamente (abusos sexuales incluidos) a sus hijos.
Josef Fritzl, "el monstruo de Amstetten", que violó durante nada menos que 24 años a su hija Elizabeth, con la que engendró siete niños, es un heterosexual que tuvo otros siete hijos con su pareja, una mujer llamada Rosemarie. Sin embargo, ante semejante barbaridad a nadie se le ocurrió condenar los matrimonios entre personas de distinto sexo.

Por último, otro aspecto, aunque no de fondo, es el que se relaciona con la rapidísima concreción -como si se hubiera adoptado una vía sumaria- del matrimonio en un registro civil de Ushuaia. Sabido es que este organismo, como tantos otros de la administración local, no es un dechado de virtudes en materia de velocidad para el diligenciamiento de los trámites que allí deben efectuarse, por lo que el singular ímpetu administrativo dispensado a Freyre y Di Bello contrasta de modo grosero con la morosa normalidad a que deben atenerse los ciudadanos comunes. Como lo señala hoy un editorial de El Diario del Fin del Mundo, se trata de un privilegio que la gobernadora ha dispensado a estas personas, demostrando que cuando quieren, los políticos logran movilizar el aparato estatal que en otras circunstancias ellos mismo denuestan por burocrático y pesado.

El asunto no ha terminado aquí, de modo que se puede pronosticar un debate intenso y apasionado.

(La imagen pertenece a La Nación)

lunes, diciembre 28, 2009

La polémica por la coparticipación a los municipios


Respecto de la situación del estado fueguino, decíamos tiempo atrás: "... lo que resulta evidente es el agotamiento de una visión "estadocéntrica" que considera que el sector público existe sólo para tener empleados muy bien pagos y con condiciones de trabajo privilegiadas respecto de quienes laboran en el ámbito privado. La expresión económica de ese modelo es a todas luces infinanciable. Cualquier decisión correctiva que se tome tendrá consecuencias dolorosas."

La semana pasada, la gobernadora Ríos impulsó una modificación al Presupuesto 2010, por la que se elevaría el valor de las partidas de erogaciones para salud y seguridad en un monto equivalente al 10% de la coparticipación de recursos calculada para los municipios, cuya simultánea reducción mantendría la cuantía prevista de gastos totales. La noticia, como era de esperar, puso inmediatamente en pie de guerra a los intendentes.

Además de la notable capacidad del gobierno para aumentar el número de sus oponentes políticos, hay varias cuestiones que esta situación pone en evidencia.

Por un lado, el grado de desconocimiento e improvisación con que el elenco gobernante llegó a la función hace ya dos años, algo de lo que P & M ya se ha ocupado más de una vez. El tema de la distribución de los recursos fiscales tenía que ser, por razones obvias, uno de los puntos centrales de cualquier programa de gobierno, y no haberlo planteado desde el comienzo ratifica que no había siquiera un esbozo de plan.

Por el otro, la mezcla de voluntarismo y demagogia que llevó al gobierno a eliminar tiempo atrás (con el consecuente batir sobre el parche del tambor progresista) el arancelamiento de los hospitales públicos, acentuando el desfinanciamiento que hoy pretende cubrir en alguna proporción con la medida comentada.

Vale la pena hacer un poco de historia. Cuando a partir de 1983 el país volvió a la normalidad institucional, las elecciones en Tierra del Fuego -que mantenía su status de "territorio nacional"- determinaban sólo la composición de la Legislatura, por una parte, y de los poderes ejecutivo y legislativo en el nivel municipal. La designación del gobernador seguiría siendo facultad del Presidente de la Nación hasta 1991, cuando la jurisdicción se convirtió en la más joven provincia argentina y el cargo fue sometido por primera vez a la voluntad popular.

Así fue que cuando llegó el momento de tratar en la Legislatura la propuesta de distribución de los principales recursos fiscales (regalías por combustibles, coparticipación de impuestos nacionales y tributos locales) entre las administraciones del territorio nacional y de los dos municipios, el resultado fue una ley que reflejó la relación de fuerzas existente entonces entre las diferentes fracciones políticas. En efecto, el justicialismo detentaba no sólo la mayoría en la Legislatura, sino también las intendencias de Ushuaia y Río Grande, por lo cual el régimen sancionado resultó relativamente beneficioso para el nivel comunal, en desmedro del fisco territorial cuya administración estaba a cargo de un gobernador radical (designado por el presidente Alfonsín).

De modo que en principio hay que recordar que el asunto tiene una antigüedad de casi un cuarto de siglo y que corresponde a una "fotografía" que ya presenta un marcado tono sepia. También es cierto que su resolución no será sencilla, como lo ejemplifica la larga controversia que por el mismo tema mantienen la Nación y las provincias. La complejidad del cuadro patentiza la necesidad de un profundo debate, que abarque a la totalidad de las relaciones del Estado con la comunidad y sus instituciones, el cual no parece avizorarse entre la humareda de la pirotecnia verbal que en estos días intercambian los protagonistas de una y otra parte. Pero que, tarde o temprano, tendrá que producirse.

domingo, diciembre 27, 2009

Salgán-De Lío para despedir el año

Horacio Salgán y Ubaldo de Lío constituyeron su dúo tanguero en 1957. Salgán, un pianista de sólida formación académica que ya era un destacado compositor y arreglador, y que dirigía su propia orquesta desde 1944, había incursionado además por diferentes géneros, desde el clásico hasta el jazz y el folklore. Aunque nunca se lo propuso, está considerado un gran renovador del tango, del cual es hoy un mito viviente.

De Lío, que también había pasado por el jazz con su guitarra, trabajaba desde hacía dos años en un grupo que hacía música afrocubana, el cual realizaba algunas presentaciones en el local "Jamaica", un lugar mítico por donde también pasó Astor Piazzolla con su quinteto.

Allí se conocieron con Salgán, que tocaba en dúo con el bandoneonista Ciriaco Ortiz. Casi como un juego, el pianista y el guitarrista se juntaban cuando el local ya había cerrado, iniciando una relación que perduraría por medio siglo. Ese fue, además, el germen del Quinteto Real, cuya formación inicial incluía al bandoneonista Pedro Laurenz, el violinista Enrique M. Francini y el contrabajista Rafael Ferro.

Salgán, que ya cuenta con 93 años, se ha retirado, aunque el dúo continúa vigente, con el joven De Lío (nacido en 1929) y César Salgán, hijo del fundador.

Hay un CD del dúo grabado en vivo en el hotel Sheraton de Buenos Aires, titulado "Tango for export". Contiene temas como "A fuego lento", la gran composición de Salgán, piezas de la guardia vieja, como "Hotel Victoria" y "Palomita blanca", y "Taquito militar" de Mores. Im-per-di-ble.

P & M despide musicalmente el año con un video de Salgán-De Lío interpretando "La cumparsita", el tango más difundido de todos los tiempos.


martes, diciembre 22, 2009

Hay que volver a pensar al Estado fueguino


Casi a diario, el Estado fueguino muestra los síntomas de su gravísima crisis. La agotadora sucesión de conflictos con los distintos sindicatos de empleados gubernamentales es el emergente más notorio de esa situación, aunque no el único. Los ciudadanos nos estamos acostumbrando a que cualquier servicio a cargo del sector público provincial demore mucho más que lo razonable, sea deficiente o, directamente, no se preste.

Los padres que envían a sus hijos a las escuelas estatales soportan la pérdida de días de clase que los paros docentes han generado. Por supuesto, aunque los huelguistas declaran que los paros se hacen en defensa de la escuela pública, lo que logran es dañarla: hace tiempo que viene aumentando la matrícula en las escuelas privadas. A estas últimas concurren, claro, los chicos de hogares que pueden pagar, mientras que los establecimientos estatales van quedando reservados a quienes no tienen más remedio que aceptar su creciente pauperización.

Algo similar ocurre en el campo de la salud, donde el deterioro de los hospitales -también, acosados por los conflictos salariales- se suma a la crisis financiera de la obra social de los empleados públicos, lo que determina retrasos en los pagos a proveedores y prestadores. Esto último se vincula con el sistema de jubilación de los estatales, administrado por el mismo instituto, que también tiene dificultades para pagar sus haberes a los beneficiarios.

Los proveedores y contratistas que todavía asumen el riesgo de interactuar con la administración, penan por los pasillos de las distintas oficinas entre las que circulan los expedientes, en muchos casos sin saber si alguna vez llegarán a la ansiada instancia de la "liquidación y pago". Hace demasiado tiempo que han entregado los suministros o ejecutado las obras y, en consecuencia, han afrontado los gastos (en salarios, materiales e insumos) derivados de los contratos, por lo que tendrán que asumir como quebrantos los intereses y demás costos provocados por las demoras de la contraparte en pagar lo previsto.

Los trabajadores estatales protestan porque perciben sus haberes en forma escalonada y exigen incrementos casi sin solución de continuidad. De productividad, ni hablemos. Un censo realizado en 2008 por encargo del Gobierno en el ámbito del Poder Ejecutivo y sus organismos descentralizados (excluyendo la Legislatura y la Justicia) determinó que el 56% de los empleados de la plantilla tiene de 3 a 5 años de antigüedad, lo que implica dos cosas: la primera es que los miembros de ese segmento ingresaron con el tristemente célebre "megapase" de Colazo-Cóccaro y la segunda, consecuencia de la anterior, es que no se les ha exigido requisito alguno de idoneidad o capacitación. Es más: el 65% de los censados respondió que posee la calificación necesaria para su trabajo, de lo que se deduce que no estarían demasiado dispuestos a tratar de mejorar. Y un dato adicional: sólo el 9% posee educación universitaria completa, lo cual ha de ponderarse teniendo en cuenta que el relevamiento abarcó al personal del sector salud.

Una posibilidad es que, de seguir esto así, en algún momento se produzca un colapso de consecuencias dolorosas y hoy difíciles de dimensionar. Pero hay una alternativa: que el deterioro general se vaya acentuando en forma lenta y paulatina, encaminando a una sociedad anestesiada en una pendiente descendente a cuyos costados irán quedando jirones de lo que alguna vez constituyó el entramado de servicios de educación, salud, seguridad, justicia, etc. a cargo del Estado.

Los presupuestos estatales acumulan déficits astronómicos año tras año, con una liviandad asombrosa por parte tanto de las autoridades del Ejecutivo como de los legisladores. Pareciera que el gigantesco y creciente endeudamiento derivado ("Si tienes un dólar de déficit, tu deuda está aumentando", G. Mankiw) es sólo una suerte de entelequia administrativa, una partida más en la planilla de las cuentas públicas, y no un problema grave cuya resolución deberá llegar tarde o temprano y no será gratuita.

Es indudable que los fueguinos deberemos volver a pensar al Estado para actuar en consecuencia, y que eso ocurrirá sólo cuando la comunidad asuma que por esta vía el destino es incierto. El tiempo que transcurra hasta que llegue ese momento determinará la cuantía del daño que sufrirá la sociedad en su conjunto.

lunes, diciembre 21, 2009

Atrapados en el hielo


Las narraciones sobre grandes (o pequeños) viajes me han interesado siempre, quizá porque viajar es una de las cosas que más disfruto. Por ese motivo elegí "Atrapados en el hielo", el libro de la periodista estadounidense Caroline Alexander que relata la grandiosa aventura de Sir Ernest Shackleton y su grupo, quizá el último de los grandes viajes exploratorios por la región de los hielos antárticos desarrollados entre fines del Siglo XIX y principios del siguiente.

Shackleton, nacido en Irlanda, había participado de dos incursiones por la zona: la primera en 1901-1902, bajo el mando de Robert F. Scott, y la segunda, dirigida por él mismo, entre 1907 y 1909. Por distintas circunstancias, ninguna de ellas alcanzó el objetivo de llegar al Polo Sur, hazaña que lograría el noruego Roald Amundsen en 1911.

Por esta razón, Shackleton cambió el propósito original del viaje que había organizado con el algo pomposo título de "Expedición Imperial Trans-Antártica", y que partió de Londres el 1º de agosto de 1914. Como la conquista del Polo Sur ya se había concretado, su objetivo pasó a ser el de atravesar por primera vez por tierra el continente antártico. La expedición estuvo compuesta por una tripulación principal, que comandada por Shackleton navegaría desde Buenos Aires hacia el mar de Weddel en el buque "Endurance" para desembarcar en la zona de la bahía Vahsel, al sur de la península Antártica, y así comenzar la travesía hacia el mar de Ross, pasando por el Polo. Al mismo tiempo, un grupo de apoyo a bordo del "Aurora", partiendo de la isla de Hobart, cerca de Australia, atravesaría el mar de Ross para establecer una serie de depósitos de suministros a ser utilizados por los miembros del equipo central a medida que fueran avanzando.



Mapa de la travesía (prevista y real) de Shackleton y sus hombres

Pero los planes se vieron alterados cuando el "Endurance" fue atrapado en el invierno de 1915 por la masa de hielo, antes de llegar a Vahsel, y empezó a derivar hacia el noreste. En octubre la presión del hielo le produjo daños que obligó a la tripulación de 28 hombres a abandonarlo, hasta que finalmente se hundió el 21 de noviembre. Allí comenzó la epopeya de aquellos aventureros, primero acampando varios meses en distintos emplazamientos sobre la placa helada, y luego encarando (a partir del 9 de abril de 1916) una esforzada navegación en tres pequeños botes salvavidas rescatados del "Endurance", hasta alcanzar la inhóspita isla Elefante, una de las Shetland. Comprendiendo que no podían permanecer mucho tiempo en un lugar que no era visitado siquiera por los balleneros que operaban en la zona, y ponderando además la paupérrima condición física de la mayoría de su personal, Shackleton optó por partir a buscar auxilio, embarcando junto a cinco compañeros en uno de los botes, rumbo a las islas Georgias del Sud, situadas a más de 1.300 kilómetros al noreste. Con el arribo a la isla San Pedro no terminó la saga, ya que los miembros de la avanzada aún debieron atravesarla a pie, hasta llegar al puerto ballenero de Grytviken.

El relato, cuyas fuentes principales fueron los diarios escritos por los expedicionarios, es sencillamente conmovedor, por más que el estilo de la autora -periodista de la revista National Geographic- prescinda del enfoque novelístico. Aún así, uno no puede menos que estremecerse ante el desfile de las penurias físicas y los sufrimientos anímicos de los protagonistas, que van en aumento en la medida en que transcurren los días y las esperanzas de salvación parecen agotarse.

El aspecto central de la obra, a mi modo de ver, es la capacidad de Shackleton para ejercer el liderazgo combinando sus dotes de planificador con una fina percepción de los perfiles psicológicos de sus subordinados. "El jefe", como lo llamaban éstos, mantuvo siempre una firme presencia de ánimo que trasmitió al resto, y también la necesaria ecuanimidad para tomar la decisiones más acertadas, incluso sin dejarse influir por la subjetividad de sus propias opiniones. Allí estuvo la clave para que la epopeya llegara al final -el 30 de agosto de 1916- sin que se perdiera una sola vida.

Esto último no puede menos que resultar sorprendente, si se tiene en cuenta el formidable rigor del clima, con temperaturas extremas muy por debajo de cero, más vendavales furiosísimos y repetidos que se alternaban con duras nevadas y granizadas. A ello se agregaba una ausencia absoluta de comunicación con el resto del mundo.

Dormir (o sólo intentarlo) en tiendas precarias sobre un piso helado o bajo la semipermeable lona de un bote mientras arreciaba la luvia, envueltos en bolsas empapadas; comer día tras días guisos de carne de foca o de pingüino, debilitándose por la falta de hidratos de carbono; escuchar los ruidos de los bloques de hielo al quebrarse en las cercanías, temiendo que la siguiente rotura aplastara al "Endurance" o hiciera desaparecer el campamento bajo los propios pies; soportar varios días de navegación en los pequeños esquifes sin agua potable, mientras el viento calaba los huesos y el salitre horadaba la piel. La lista de padecimientos es apabullante, y la manera en que esos hombres lograron sobreponerse, administrando los escasos recursos materiales y anímicos de que disponían, es admirable.

Un elemento importante que contribuye al atractivo de la obra, incluso en su formato "pocket" que es al que yo accedí, lo conforman las excelentes fotografías del australiano Frank Hurley, uno de los miembros de la tripulación.

Un libro interesante del principio al fin, y una historia que hace reflexionar.



Los perros contemplan el momento final del "Endurance"

(Las imágenes son de Wikipedia)

martes, diciembre 15, 2009

Síntomas de decadencia

De tales palos...


...tales astillas

(Las imágenes son de El opinador compulsivo)

lunes, diciembre 14, 2009

Quo vadis?


Como en uno de esos horribles partidos de fútbol en que los espectadores miran a cada rato el reloj para saber cuánto falta, los jugadores de la política argentina se prestan la pelota en una sucesión de pases mal dirigidos.

D'Elía quiere denostar a Macri pero sus devaluadas agresiones sólo logran oxigenar al atribulado tycoon. Lo mismo le pasa a Aníbal Fernández.

Macri pretende relanzar su gobierno y designa ministro a un librepensador que, veinticuatro horas antes de asumir, publica una nota tan impolítica que no hace más que echar nafta a la hoguera de la crispación.

Scioli intenta cobijarse bajo el ala cada vez menos protectora de Kirchner, sólo para conseguir que su propio hermano y secretario general de la gobernación abandone el gabinete.

Los alineamientos no terminan de acomodarse. ¿Dónde están los dos grandes espacios en los que un pensador que merece mi respeto como Fernando Iglesias, por ejemplo, espera que se desarrolle la oposición al nacionalismo-clientelismo-populismo reinante (escrita, esta última palabra, con premeditación y alevosía)? ¿Dónde habita esa derecha laica y progresista, ese liberalismo heredero de las tradiciones antimonárquicas inglesa y norteamericana y, como tal, defensor de las libertades individuales confrontando con el omnímodo poder estatal? ¿Dónde aparece esa izquierda democrática, esa socialdemocracia moderna, que no abjura de la racionalidad económica ni es enemiga de las empresas, al tiempo que levanta un programa de políticas sociales?

Es difícil avizorarlos. De un lado, los disidentes peronistas de hoy fueron propia tropa del oficialismo ayer nomás, y su divergencia tiene raíces en un apresurado pragmatismo (nadie apuesta a perdedor). Del otro, la suave crítica del pseudoprogresismo queda restringida al discurso, pero en la práctica sus miembros recaen una y otra vez en una transversalidad tardía que se parece al colaboracionismo.

En el medio, un magma indefinido, que no termina de solidificarse y se debate en la especulación sobre conveniencias y alianzas efímeras. Es la masa en la que los dirigentes del radicalismo, la coalición y otras formaciones menores se entrecruzan dardos y esparcen codazos en procura de alambrar territorios indefinidos.

Se trata, en suma, de un conjunto de tiempistas que calcula mal los tiempos. De ideólogos carentes de ideas. De pragmáticos que fallan en la gestión.

El tiempo, mientras tanto, pasa para no volver. La economía creció por cinco o seis años a tasas chinas, pero la sociedad siente, sabe que la situación ha empeorado. Incluso algunos indicadores oficiales llegan a admitir esto, aunque de modo oblicuo.

El tiempo pasa. No pretendo mirar a Brasil, que más allá del exito marketinero de Lula (como lo ha señalado Lucas Llach) y su posicionamiento internacional, mantiene varias asignaturas pendientes. En cambio, miro a Uruguay, que encara una ambiciosa estrategia de largo plazo a despecho de su supuesta condición de paisito. Un paisito con sus instituciones democráticas (órganos estatales, partidos políticos) funcionando a pleno, capaz de gigantescos avances en materia de educación y de sostener políticas de estado en materia económica, algo que nuestro matrimonio presidencial es incapaz de comprender.

Y miro también a Chile, con un pueblo que mientras se apresta a despedir a su presidenta socialdemócrata con una imagen positiva del 80%, no duda en ungir como ganador de las elecciones a un empresario liberal, para colmo millonario. Un pueblo para el que la cultura del trabajo representa un valor esencial.

¿Quo vadis, Argentina? El tiempo pasa.

domingo, diciembre 13, 2009

La estrella de Buenos Aires

Hoy, en su habitual incursión dominguera por el mundo del tango, P & M homenajea a una cancionista (como se las llamaba antes) que es una de las leyendas vivientes del género: Virginia Luque.

"La estrella de Buenos Aires", tal era el slogan con que se la presentaba en los años sesenta, formó parte del magnífico álbum "Café de los Maestros", publicado en 2005, una producción del multipremiado Gustavo Santaolalla con artistas argentinos y uruguayos mayores de 70 años.

El propio Santaolalla relató en una entrevista su vivencia sobre la grabación que Virginia hizo de "La canción de Buenos Aires", un tango de Manuel Romero y Azucena Maizani:

"Virginia vino durante la grabación de ‘La canción de Buenos Aires’, y puso una voz de referencia. Es un tema que está lleno de lo que en términos musicales se llama calderón, que significa que está todo en el aire, no tiene una rítmica fija, hay espacios totalmente abiertos. La orquesta para, entra la voz (canta: “Buenos Aires, cuando lejos te vi”), y en cada una de esas paradas, la orquesta la va siguiendo a ella para volver a entrar. Yo pensé: ‘Cuando venga a poner la voz definitiva, no la va a poder grabar nunca, ¿cómo sabe cuándo tiene que entrar?’. Al otro día viene a poner la voz definitiva, y yo le digo: ‘Mire, Virginia, no se preocupe que hoy en día con la tecnología que tenemos, el Pro Tools y todo eso, si se llega a equivocar, la voz se puede correr y mover’. Ella me miró con una cara como diciendo no me ofendas, y dijo: ‘Lo voy a hacer en una toma’. Y es la toma que hay en el disco. O sea, entró y la clavó. Cuando terminó de cantar, estaba llorando."

Esto ocurrió en 2004. Cuatro años y medio más tarde, el 11 de diciembre de 2008, ella interpretó esa pieza en una presentación teatral, cuyo video dejo aquí. La calidad técnica de la grabación es deficiente (aunque el archivo está en buenas condiciones), pero tiene un valor especial: Virginia, que en ese momento había cumplido ¡81 años! y venía de estar internada por problemas de salud, demuestra cómo su carismática personalidad y su calidad artística resisten impecablemente el paso del tiempo. Por eso, conmueve escucharla cantar ese tramo de la letra que dice: "Y le pido a mi destino el favor/de que al fin de mi vida/oiga el llorar del bandoneón/entonando tu nostálgica canción".


miércoles, diciembre 09, 2009

Periodismo con filtro


Fernando Pomar, su esposa y sus dos hijas pequeñas permanecieron "desaparecidos" durante 24 días. Se habían perdido en algún lugar del trayecto de 250 kilómetros entre las localidades bonaerenses de José Mármol, donde residían, y Pergamino, hacia donde partieron en su automóvil Fiat Duna el 14 de noviembre.
Casi un mes más tarde sus cadáveres aparecieron junto al auto volcado, cerca de un recodo de la ruta 31. Todo indica que se trató de un trágico accidente, ocurrido la noche de su desaparición. Los primeros datos hacen pensar que la investigación de la Policía de la provincia fue sencillamente desastrosa, patentizando la espantosa incapacidad profesional de la institución, pero no es a eso a lo que me quiero referir aquí.
Me interesa, en cambio, enfocar la mirada sobre el desempeño del periodismo en este triste episodio. A medida que iban pasando los días sin que la búsqueda arrojara resultados, la hipótesis del accidente fue cediendo espacio en los medios a otras versiones, a cual más tenebrosa. Se aludió a supuestas internas familiares, a problemas de pareja y a cuestiones financieras, esto a propósito de la condición de desocupado que afectaba a Pomar desde abril pasado. Hasta se llegó a dejar trascender un supuesto contacto del hombre con narcotraficantes.
El periodismo casi en pleno se apresuró a reproducir y ampliar esas suposiciones. Los diarios y los noticieros de radio y televisión no se preocuparon por chequearlas, quizá porque no había tiempo: tenían entre los dientes el bocado de una historia vendedora, y no pensaban soltarlo.
Así fue que se practicó sin miramientos el consabido deporte de culpabilizar a las víctimas, y no se titubeó al momento de arrojar un balde de excrementos sobre su honra.
Hoy, cuando la verdad contrasta de manera tan grosera con esas versiones, los mismos periodistas que ayer las desparramaban se esfuerzan por quitarse el sayo, cargando las tintas sobre el por lo menos indefendible desempeño policial. Ahora, recién ahora, nos repiten una y otra vez, casi sin poder contener su indignación, lo que antes omitieron: que esa información que nos daban no provenía de sus investigaciones sino que era filtrada por la propia policía, con el ánimo de encubrir su inacción. Por supuesto, llegan tarde. Lo dicho, dicho está.
Escribe en su blog la periodista Angela Paloma Martín: El periodismo de investigación es una actividad periodística cuya función principal es investigar a partir de un indicio. Nada tiene que ver con el periodismo de filtración. Las fronteras entre ambos tipos de periodismo están bien delimitadas. Agrega más adelante: Como punto de partida, las filtraciones son muy importantes en el periodismo de investigación. Sin embargo, sin contrastarlas éstas son meros rumores. Lo que hace prestigioso a un medio o a un periodista, no son las filtraciones sino información privilegiada, infromativa y contrastada. Y termina diciendo: La publicación de documentos filtrados no es periodismo. Aunque lleguen informes a la redacción, no se puede publicar así como así. La información siempre debe ser estudiada. El periodista no puede caer en el error de publicar aquello que una fuente oculta desea que se publique por intereses personales. Los televisivos comunicadores Jorge Klipphan, Mauro Szeta y Jorge Pizarro, por nombrar sólo a tres entre muchos, harían bien en tomar nota de esto.

Links recomendados:

-Una ácida visión del suceso, o quizá una explicación desde al absurdo, puede leerse en el blog Todos gronchos.

-El artículo completo de Ángela Paloma Martín está en el blog Donde no existe el silencio.

domingo, diciembre 06, 2009

Marrakech, la ciudad roja

Cuando llegamos con mi esposa a Marrakech, provenientes de Barcelona, nuestro estado de ánimo no era el mejor: el vuelo de la Royal Maroc había partido con varias horas de retraso, aterrizando a las 3 de la mañana. Sin embargo, en poco tiempo el humor nos cambió por completo, apenas comenzamos a recorrer la ciudad.
La curiosidad por una cultura que presumíamos muy diferente se vio satisfecha muy pronto, cuando deambulamos por las calles del casco viejo o “medina”, rodeada por una muralla construida en el Siglo X.

(Cliquear en las imágenes para verlas mejor)




Pero además, recorriendo el Guerliz –el barrio comercial del sector moderno, donde estaba nuestro hotel- nos sorprendió el encontrar una numerosa clase media dedicada al turismo, el comercio y los servicios (principales actividades de la ciudad), que se mueve con un parque automotor moderno y nutrido, cultiva una intensa vida social en los numerosos restaurantes y cafés, y va a consumir a los locales de firmas como Zara o McDonald’s. En esa zona, no obstante su pujanza, los edificios de departamentos nunca superan los cinco o seis pisos de altura y mantienen una identidad local muy marcada: no vimos ningún gigantesco cubo vidriado, de esos que se suelen levantar en nombre del modernismo. Las paredes, tanto allí como en la medina, presentan una coloración característica, que ha hecho que Marrakech sea llamada “la ciudad roja”.



El otro apelativo con que se la conoce es “la perla del sur”, por su ubicación en el sector meridional de Marruecos, a unos 200 kilómetros del desierto de Sahara. Fue la antigua capital berebere, por lo que integra el grupo de las “ciudades imperiales” junto con las otras tres capitales históricas del país: la actual, Rabat, Fez y Meknés.
En el sector moderno caminamos por las amplias veredas de la Avenida Mohammed V, la principal, y por anchos bulevares con canteros rebosantes de plantas y flores muy bien cuidados. El tránsito es intenso y el comportamiento de los conductores se asemeja al de los argentinos, aunque menos salvaje, quizá por la fuerte presencia policial que trata de imponer orden. Los taxis, varios de los cuales están bastante destartalados, son numerosos y el costo de un viaje es relativamente barato. Cuando uno de ellos pasa cerca de un fácilmente identificable turista, es muy común que el chofer toque bocina o le haga señas ofreciéndose a llevarlo.



La medina tiene dos sectores imperdibles. Uno es el soq o barrio del mercado, un laberinto de calles estrechas donde el paseante, esquivando motos, bicicletas y hasta carros tirados por burros, se pierde en medio de una multitud de locales y puestos (se calcula que son más de diez mil, pequeños, medianos y grandes) en los que se vende de todo: artesanías en cuero, platería, tapicería, lámparas, bijouterie, telas, ropa, y también hierbas medicinales, perfumes, especias. El primer día contratamos un guía que hablaba español, quien nos condujo por esa maraña de callejones para hacernos conocer la Medersa Ben-Youssef, una antigua escuela coránica, y el espléndido museo de arte, y luego nos arrimó a tres o cuatro negocios con los que obviamente debía tener arreglos previos. En un momento nos pidió que lo aguardáramos durante unos minutos, mientras iba a una mezquita (las hay por todos lados) a cumplir con uno de los cinco rezos diarios que prescribe su religión.



En los negocios del soq tuvimos oportunidad de practicar el imprescindible regateo de precios, una costumbre que parece estar impresa en los genes árabes. Una vez que uno ha elegido un artículo, el vendedor le preguntará cuánto pagaría por él; como uno no tiene la menor idea, el otro dirá un precio y allí empezará la negociación. El comprador argumentará con un lastimero “eso para nosotros es carísimo”, a lo que el comerciante responderá que en Marruecos también tienen crisis como en España. Al aclarar que uno no es español sino argentino, la respuesta vendrá con una sonrisa “¡Ah, argentinos, Messi!”. Con el clima así distendido, seguirá un ida y vuelta que irá aproximando las posiciones, la transacción se concretará y uno se alejará con la sospecha tan incómoda como inverificable de haber pagado más de lo que el comerciante en realidad pretendía…
El magnífico Palacio al-Bahia, construido a fines del siglo XIX por un Gran Visir también merece ser visitado. Como en la escuela coránica y el museo de arte, las techos y las paredes están decoradas con madera de cedro labrada, estuco de yeso y azulejos, y los pisos son de mármol de Carrara.



El otro gran atractivo del casco viejo es la plaza Jamaa-el-fna, cerca de la Koutoubya, la majestuosa mezquita principal de la ciudad cuyo alminar tiene 69 metros de altura. En la plaza se reúnen cientos (¿miles?) de buscavidas, desde encantadores de serpientes y adiestradores de monos hasta aguateros que tratan de atraer al paseante para cobrarle por una foto con ellos. Por todos lados hay puestos en los que se puede comprar frutas frescas y secas, hortalizas, jugos, kebab y pinchos con pequeñas albóndigas. Pero nosotros preferimos comer couscous o tajin (un guiso de carne de cordero o pollo con verduras, muy aromatizado) acompañado con una gaseosa (en ningún lugar vendían bebidas alcohólicas) y tomar luego un té a la menta, en alguno de los barcitos que están alrededor de la plaza, junto a turistas que parecen venir de todas partes del mundo. No hay feriados ni fines de semana ni horarios, allí la febril actividad no se detiene nunca.



Llama la atención ver a las mujeres vestidas de diversas formas. Están las que se cubren totalmente, dejando ver sólo los ojos (incluso usando guantes, con 30 grados de temperatura), pero son las menos. La mayoría luce sólo la cabeza cubierta y una túnica que puede llegar al piso o hasta la mitad de la pierna, en cuyo caso debajo llevan pantalones. Pero también están las que visten blusas o remeras y jeans, y no son pocas; por lo general, se trata de jóvenes, aunque vimos algunas “chicas” de nuestra edad que no se cubren tanto. Los hombres, en especial los jóvenes, visten al modo occidental, pero también se los puede ver ataviados con largas túnicas. Da la impresión de que coexisten sin problemas las costumbres tradicionales con las modernas, aunque lo corto de nuestra estadía no nos permitió percibir si eso representa un conflicto. Supimos que Mohammed VI, el actual y joven rey que ascendió al trono en 1999, ha venido impulsando una moderada modernización de las costumbres y la integración del país con el mundo, además de retomar el proyecto de conformar una monarquía constitucional, algo que en el largo reinado de su padre Hassan II -señalado como un déspota- había sido abandonado.
No hay inconvenientes para comunicarse, ya que casi “todo el mundo” habla o al menos maneja algunas palabras en español o francés, idioma este último que además de representar un rastro de la época colonial que terminó en 1956, es con el que se imparte la enseñanza universitaria. La gente es amable, la ciudad -pese a tener más de medio millón de habitantes- es tranquila y parece ser segura; como dije, se ve bastante policía en las calles.
Fue nuestra primera visita a África y a un país musulmán, y nos fuimos con ganas de volver.

viernes, diciembre 04, 2009

Una derrota del nacionalpopulismo


La derrota que el kirchnerismo experimentó anoche en la Cámara de Diputados es hija de la que había sufrido en las elecciones del 28 de junio. Por eso, el entramado de leyes que el gobierno se apresuró a instrumentar desde aquel momento, aprovechando agónicamente la composición del Congreso que le era favorable, se parece a los forcejeos disfrazados de negociaciones que precedieron a la sesión de ayer.

El nacionalismo populista de los K se resistió hasta último momento a perder un segmento de la concentración de poder en cuya construcción tanto empeño puso desde que el hoy copresidente asumió en 2003. Desnudó así su esencia antirrepublicana, ya que si la república es la contracara de la monarquía, ello deviene precisamente de la distribución del poder que la caracteriza. Los Kirchner han procurado, desde que empezaron a jugar en las "grandes ligas" de la política argentina, concentrar en sus manos -y en las de sus pocos y selectos amigos- la mayor cantidad de poder posible. Anoche, ese capital empezó a escurrirse entre sus dedos.

Pero esto solamente es el comienzo. Es tan seguro que no han ignorado las numerosas señales de decadencia política (como la quizá tardía pero llamativamente explícita alarma de la Unión Industrial Argentina por el creciente intervencionismo estatal) como que no se entregarán sin dar batalla, para usar la terminología militarista que tanto les gusta a sus partidarios.

La oposición haría bien en no dormirse en los laureles de esta victoria, y prepararse para lo que viene.

(La imagen es de Clarín)

jueves, diciembre 03, 2009

Paro por un premio



Hace poco, trabajadores de la aerolínea LAN hicieron un paro que afectó, por supuesto, el servicio a los pasajeros. Las quejas eran dos: que la empresa estaba ganando mucho dinero, y que el costo de los pasajes estaba fuera del alcance de los más humildes.

Días después, hubo otra interrupción de los vuelos, derivada de un conflicto entre dos facciones de un sindicato de pilotos.

Antes de estos episodios, el gravísimo conflicto (aún irresuelto) en la alimentaria Kraft comenzó porque la comisión gremial interna pretendía que las medidas preventivas por la "gripe A1N1" dirigidas a los trabajadores pertenecientes a los grupos de riesgo, se extendieran a todo el personal.

La propensión al disparate parece ser contagiosa. Ayer, empleados de una cadena de supermercados impidieron a los clientes el acceso a los locales de Ushuaia, protestando por "la remarcación de precios que afecta a todos los trabajadores de la provincia". A esta consigna le agregaban otra: "por un premio de dos mil pesos a cada uno, para pasar unas buenas fiestas".

Convengamos que se trata de una doctrina al menos original: un premio ya no sería una recompensa, galardón o remuneración que se da por algún mérito o servicio, como pretende la Real Academia Española, sino un renglón más del salario, quizá sujeto a aportes.

El asunto admite que imaginemos una vuelta más de tuerca: que la empresa acceda a otorgar el premio, financiándolo... con aumento de precios.

martes, diciembre 01, 2009

Cuidado con las valijas


La kirchnerización que desde hace tiempo se advierte en el discurso del oficialismo fueguino parece acentuarse. Empezó con algunas declaraciones de sus legisladores nacionales y siguió con apoyos concretos en el Congreso (confiscación de los ahorros privados en las AFJPs, estatización de la ruinosa y cuasiquebrada Aerolíneas Argentinas), no comentando asuntos más bien penosos (v.g., el caso Skanska y otros) y tendiendo un piadoso manto de olvido sobre la causa penal que Fabiana Ríos le había iniciado a Kirchner cuando era diputada.

La situación no era demasiado incómoda, puede presumirse, para un grupo que podía justificar esas actitudes con la retórica nac & pop que sus miembros cultivan con un entusiasmo semiadolescente. Por otra parte, y desde una posición pragmática, es preciso reconocer que tratándose de un país fiscalmente unitario como es la Argentina, quizá la administración fueguina se vió de alguna manera obligada a hacer tales guiños al gobierno central para obtener los recursos que le posibilitaran capear la turbulenta tormenta que se abate cada mes sobre el tesoro provincial. De hecho, hace poco nos enteramos de que Tierra del Fuego accedió a un programa de reestructuración financiera del gobierno nacional.

Ahora, la prensa fueguina informa que se va a abrir un proceso licitatorio para explotar un área petrolera (sin cumplir con la promesa de efectuar una consulta popular al respecto), del cual está interesada en participar la venezolana PDVSA. A tal efecto, un importante funcionario fueguino se va a entrevistar en Buenos Aires con autoridades de la empresa estatal caribeña.

Se trata, por decir lo menos, de un terreno fangoso, por lo que bien harían los políticos locales en ver con mucho cuidado por dónde pisan. No sea cosa que alguno de ellos deba cumplir en algún momento el deslucido papel de desmentidor oficial que a nivel nacional suele desempeñar, con suerte esquiva, el inefable Aníbal F.

O que, acaso tardíamente, deban recordar aquella letra de una canción del Nano Serrat incluida en su disco "En tránsito": cuídate mucho, Juanito, de las malas compañías...

domingo, noviembre 29, 2009

Cuarenta años de la Balada

La "Balada para un loco" (de cuyo estreno se cumplieron recientemente cuarenta años) es, después de "Adiós Nonino", la creación más popular de Astor Piazzolla. Asimismo, las dos versiones más famosas -hoy, verdaderos clásicos- han sido las cantadas por Amelita Baltar y Roberto Goyeneche.

En aquel Festival Iberoamericano de la Canción y la Danza de Buenos Aires de 1969 donde fue presentada y en el que alcanzó el segundo lugar, tuvo plena manifestación la polémica con los tangueros tradicionalistas que rechazaban de plano la obra de A.P. El jurado de la sección de Tango del festival declaró ganador a "Hasta el último tren", cantado por Jorge Sobral. El autor de la pieza que salió tercera presentó una apelación, negando la condición de tango a la Balada.

Quince años más tarde, esa obra era uno de los puntos más altos en las giras que el Quintento hacía por Europa, cantada por la italiana Milva. Piazzolla comenzaba por entonces a disfrutar de un gran reconocimiento internacional, algo que en su propio país aún le resultaba difícil.

María Ilva Biocatti, "la rossa" (por su roja cabellera) o "la pantera de Gorio" (por contraposición al apodo de su contemporánea Mina, "la tigresa de Cremona") estaba en la década del ochenta en la cumbre de su popularidad. Desde los sesentas se había posicionado como una de las cuatro grandes divas de la canción italiana, junto con la citada Mina, Iva Zanicchi y Ornella Vanoni.

Aunaba a su calidad vocal un gran histrionismo y un repertorio en el que incluía desde textos de Brecht hasta composiciones de Theodorakis. Sus presentaciones con el Quinteto, en especial las que hicieron en el teatro Bouffes du Nord de París, tuvieron un éxito formidable.

P & M está volviendo de a poco al cyberespacio, después de una ausencia algo prolongada. Hoy, presenta a Milva con el Quinteto (Piazzolla, López Ruiz, Console, Ziegler, Suárez Paz) cantando la Balada, descalza -como acostumbraba a hacerlo- y deslizando ese acento italiano ("la cornisas") que hoy, paradójica y también insólitamente, algunos "tradicionalistas piazzollianos" (si cabe el término) le critican.

(Para saber más ver "Astor Piazzolla: su vida y su música" por María Susana Azzi y Simon Collier).


viernes, noviembre 27, 2009

San Martín en el desierto


La noticia no apareció entre las destacadas. Un concurso organizado por la Asociación Cultural Sanmartiniana de Ushuaia, denominado "Conociendo al padre de la patria", debió ser declarado desierto. La convocatoria estaba dirigida a estudiantes del nivel medio, con el propósito de fomentar el conocimiento sobre la actividad del prócer, pero no se presentó ni un solo trabajo...

Las declaraciones de uno de los organizadores dejan trascender cierta decepción por la poco entusiasta difusión que el concurso habría merecido por parte de los docentes. Yo creo que hay que ser comprensivos. Es muy posible que muchos profesores no hayan tenido tiempo para estimular a sus alumnos, ocupados como han estado en sacar cuentas respecto de sus magros salarios y en manifestar en las calles sus reclamos. Después de todo, ello implica una conducta coherente con la ya clásica consigna de los adherentes al sindicato local: "los docentes enseñamos a luchar".

En todo caso, será algo para discutir más adelante, ya que a esta altura del año los educadores fueguinos están concentrados en otro objetivo: organizar sus vacaciones, porque ninguna crisis debe impedir un merecido descanso reparador.

"E la nave va..."

miércoles, octubre 07, 2009

Tomar el mal ejemplo


El conflicto que ha paralizado las actividades del Colegio Nacional de Buenos Aires admite distintas lecturas.

El problema surgió cuando el Colegio sancionó a un grupo de 12 estudiantes que, tras concurrir con autorización a la conmemoración de la llamada "noche de los lápices" (un episodio ocurrido en La Plata en 1976, en que miembros del ejército y la policía bonaerense secuestraron a un grupo de alumnos secundarios, varios de los cuales aún están desaparecidos), regresaron al establecimiento después del horario fijado. La reacción de un grupo de sus compañeros fue la de "tomar" el Colegio.

Una primer mirada, entonces, puede considerar que los chicos han copiado los numerosísimos ejemplos que vienen dando los adultos, desde las huestes de Luis D´Elía o los camioneros moyanistas, pasando por vecinos enojados como los de Gualeguaychú o Lezama hasta llegar a los ruralistas de De Angeli y los sindicalistas de Kraft. Cortar calles y rutas o tomar edificios públicos es casi un rasgo de nuestra nacionalidad, de manera que no puede extrañarnos que los adolescentes reproduzcan con naturalidad esas conductas.

La otra lectura deriva de la actitud de varios padres de esos jóvenes okupas, avalando la lucha de sus hijos. Si una de las funciones de la escuela, además de la básica de brindar una batería de conocimientos, es enseñar los primeros rudimentos de la vida en sociedad, la luz verde a este comportamiento no implica otra mensaje para los chicos que el siguiente: las normas (en este caso, el horario para el regreso) son optativas, por lo que puedo no cumplirlas y, además, no debo hacerme cargo de las consecuencias de ello. Otra vez, una característica argentina...

Mientras tanto, la educación pública sigue hundiéndose un poco más cada día en un pantano asfixiante. Lo que fue una herramienta para el crecimiento económico y una fuente de oportunidades para la movilidad social, es hoy una institución en decadencia que amenaza con convertirse en un reaseguro del retraso. Los funcionarios, así como muchos docentes y dirigentes gremiales, poco o nada hacen para revertir esta tendencia, porque están muy ocupados en dirimir otras cuestiones.

Siendo como soy, con mis falencias y errores, un producto integral del sistema educativo público, no puedo menos que contemplar con dolor el espectáculo presente. Y que algo parecido esté ocurriendo en otros países, según señala Pérez-Reverte aquí, por supuesto que no me sirve de consuelo.

domingo, octubre 04, 2009

In memoriam

Pájaros perdidos en Tokyo

Se sabe que el tango es apreciado en muchas partes del mundo, cosmopolitismo que comparte con otras expresiones musicales, como el jazz y el rock.

Uno de los países en los que se da con mayor fuerza este fenómeno es Japón, cuyo mercado se abrió para los músicos tangueros (y también para los folkloristas) en los sesentas. Importante referente del intercambio que por entonces se generó fue la cantante Ranko Fujisawa, a la que alguno recordará por sus numerosas presentaciones en la Argentina.

En este domingo P & M deja a sus seguidores (???) un video de Anna Saeki, una cantante japonesa que el año pasado hizo una gira por nuestro país. Interpreta "Los pájaros perdidos", el hermoso tema de Astor Piazzolla, con una mezcla de sentimiento y buen gusto muy interesante. Quien busque un poco en la red, encontrará otras buenas interpretaciones de esta ex Miss Saporo que también incursiona en el folklore, y que se ha presentado varias veces en Europa. Una embajadora japonesa de la música argentina: raro, ¿no?



jueves, octubre 01, 2009

Roman, que no es Riquelme


Los personajes populares suelen considerar que no los alcanzan las normas que rigen al común de los mortales. Diego Maradona es un ícono de esta "clase", pero no es el único.

La genialidad que estos individuos manifiestan, o que la sociedad les reconoce, en el ejercicio de determinadas actividades, presuntamente los pondría a cubierto de las penalidades previstas para los casos de conductas punibles. De nuevo, la pretensión maradoniana (tantas veces cumplida) es un ejemplo de esto.

En estos días ha resurgido el caso de Roman Polanski, el director de cine franco-polaco, reclamado por la justicia estadounidense.

¿De qué se trata? No es poca cosa. El gran cineasta Polanski, francés hijo de un matrimonio de polacos que sufrió los rigores del nazismo, está acusado de haber violado en 1977 a una niña (esto último, subrayado y en "negrita") a la que antes había suministrado drogas.

Polanski venía de una historia personal compleja, no sólo por su pasado como víctima del nazismo, sino por las consecuencias del episodio que en 1969 culminó con la muerte de su esposa embarazada, la actriz Sharon Tate, a manos del feroz Charles Manson.

Hoy, cuando el sistema judicial estadounidense pretende ajustar cuentas con él, Polanski (de 77 años) ha recibido el apoyo militante de varias personalidades del ámbito artístico muy renombradas, como Woody Allen, Wim Wenders y Terry Gillian, nada menos.

La pregunta es: ¿hasta dónde puede llegar la "corrección política"? El tipo drogó y violó a una criatura de... ¡13 años!

Hacete cargo, Roman.

¿Quién dijo qué cosa?



Para La Nación, el FMI sigue cuestionando las estadísticas oficiales. Según ese diario, en un informe sobre el panorama económico mundial, el organismo puntualizó que "analistas privados opinan que el índice de la inflación de los precios al consumo ha sido considerablemente más elevado" que el comunicado oficialmente por el Gobierno de Cristina Kirchner.

Impávida, la directora del Indec, Ana Edwin, afirma todo lo contrario en Crítica Digital. Según ella, el FMI "nos felicitó por todo". Agregó, en un alarde de humildad, que en el Instituto "todos tenemos excelentísimos antecedentes académicos", sin dejar de apuntar que "hay intenciones de desestabilizar a este Gobierno".

Mientras los informes del Indec apuntan que baja la pobreza (al tiempo que aumenta el desempleo!!!) y se incrementa el salario real, el acontecer en las calles los contradice de manera flagrante. La sociedad se hunde todos los días un poco más en un fangal de crispación y fastidio, con cortes de calles y rutas, huelgas salvajes y episodios de violencia de distintos tipos. El gobierno, por su parte, está alineado detrás de la enconada disputa de Kirchner con el Grupo Clarín: todo lo demás, no importa.

sábado, septiembre 26, 2009

Piromanía

El video musical que este fin de semana entrega P & M a sus escasos pero fieles seguidores, y que me ha arrimado mi entrañable amigo Zeta, no pertenece al género tanguero que suele abordarse aquí, pero lo lleva en la sangre. Me explico:

  • La cantante es Ligia Piro, hija nada menos que de Susana "la Tana" Rinaldi (una de las voces tangueras más personales) y del bandoneonista, director y compositor Osvaldo Piro.
  • El baterista es Daniel "Pipi" Piazzolla, nieto de Astor y creador del grupo de jazz "Escalandrum".
  • El guitarrista es Ricardo Lew, que en su extensa y rica trayectoria ha abarcado el jazz, el tango y el folklore. Tocó, entre otros, con el Gato Barbieri, Domingo Cura y Mercedes Sosa, e integró el sexteto de Dante Amicarelli, "La banda elástica" de Ernesto Acher, y el Quinteto Suárez Paz.
  • El contrabajo está a cargo del virtuoso uruguayo Daniel Maza, quien ha sido acompañante por veinte años de Luis Salinas. También ha tocado con Celia Cruz, el Mono Isaurralde, Rubén Rada y "Los auténticos decadentes".
Con semejantes antecedentes, el resultado no podía ser menos que excelente.

Ligia tiene una voz y una manera de cantar que trasuntan una personalidad a la vez fuerte y delicada, una verdadera maravilla.

Dura más de diez minutos. Sugiero tener paciencia para dejar que el archivo se descargue por completo y así poder paladearlo con plenitud.

(Gracias Zeta).



Links para informarse más:

Sitio oficial de Ligia Piro

Sitio de Daniel Maza

Sitio de Ricardo Lew

Sitio (en inglés) de Escalandrum

Sitio de Susana Rinaldi

Página de Osvaldo Piro en TodoTango

jueves, septiembre 24, 2009

El dilema de la inmigraciòn (2da. parte)


El caudaloso flujo migratorio que, a partir del último cuarto del Siglo XIX, posibilitó a la Argentina disponer del capital humano necesario para impulsar una etapa de gran expansión económica que se extendería por cincuenta años, no fue un fenómeno espontáneo. En efecto, los gobiernos de la llamada “Generación del Progreso”, no obstante haber pasado a la historia etiquetados como cultores del libre mercado, no sólo estimularon -mediante medidas que hoy llamaríamos “políticas activas”- las inversiones en infraestructura y la incorporación de nuevas tecnologías (que eso eran, por aquellos años, el alambrado, el tanque australiano, el tractor y el silo), sino también el ingreso de población.

Desde el alojamiento temporario gratuito en Buenos Aires hasta el reclutamiento para trabajar en los planes de obras públicas y las desgravaciones para las colonias agrícolas de Santa Fe, por dar sólo algunos ejemplos, muchas y muy concretas fueron las señales muy atractivas para los millones de europeos que querían escapar de una tremenda crisis agrícola en sus lugares de origen. Ellos también valoraban la calidad institucional del país, cuya organización constitucional y jurídica de principios amplios era complementada por un sistema financiero y un régimen fiscal e impositivo modernos.

En el extremo austral, y para la misma época, las cosas no se dieron exactamente de la misma manera. La zona norte de la isla se fue poblando en forma muy lenta, ya que tanto la actividad de las estancias como la del frigorífico, basadas en la ganadería ovina, tenían una fuerte estacionalidad. Su desarrollo inicial, partiendo del programa de arrendamiento y venta de tierras fiscales del gobierno de Pellegrini, fue producto de la iniciativa privada. No hubo allí programas de obras ni tendido de líneas férreas a cargo del Estado; no se construyeron puertos, ni se concedieron empréstitos o avales con cargo al fisco, como ocurrió en la región pampeana. Al sur de la cordillera, en cambio, el gobierno encaró, mediante la instalación del presidio, un plan de colonización penal que consiguió el objetivo de aumentar la población, en una magnitud que si bien fue importante en términos relativos, alcanzó guarismos absolutos muy bajos. En 1914 la población total censada apenas superó las 2.500 personas.

Desde entonces y por casi cuarenta años la isla sufrió las consecuencias de un estancamiento demográfico y económico, que sólo empezó a cambiar con el auge petrolero iniciado en el gobierno de Frondizi. Debieron transcurrir casi dos décadas más para que, mediante la herramienta de un régimen impositivo promocional, Tierra del Fuego comenzara a incrementar fuertemente su población, al tiempo que se transformaba su atrasada estructura productiva.

A partir de ese momento pasaron otros treinta años y cambiaron muchas cosas. La inmigración, antes objetivo principal de una política oficial, se fue convirtiendo en un serio dilema, no sólo para las autoridades sino para el conjunto de la sociedad. Una sociedad, por cierto, conformada por inmigrantes y sus descendientes.

Y es que la inercia del fenómeno migratorio (combinada con el crecimiento vegetativo potenciado por una estructura demográfica “joven”) amenaza con convertir en estructurales a los indicadores negativos que hoy registran variables como la demanda de fuerza de trabajo y el stock de unidades habitacionales y de tierras aptas para la construcción de viviendas. La prestación de los servicios estatales, por su parte, también sufre los efectos de esta presión, y en muchos casos aparecen síntomas alarmantes que se asemejan a los que prologan un colapso.

Ahora, bien: ¿cuáles son las causas para que el flujo migratorio no se detenga? Por un lado, observando su composición, se puede concluir que muchas de ellas se explican por la grave situación económica vigente en un importante conjunto de provincias argentinas, así como, también, por las dificultades existentes en países limítrofes. En cualquiera de esos casos, se trata de problemas cuyas soluciones escapan al alcance de los gobernantes fueguinos.

“Fronteras adentro” de la isla, en tanto, es posible que la expansión de las actividades vinculadas con el turismo (a partir de 2002) y también de la industria (desde el año siguiente) hayan alentado expectativas optimistas que hoy, cuando esos rubros sufren la retracción provocada por la crisis financiera global, no encuentran respaldo en la realidad.

Además, podemos presumir que en el imaginario de muchos inmigrantes -recientes o potenciales- persiste la fe en una suerte de El Dorado austral, personificado en un Estado espléndido que puede ofrecer múltiples e inagotables puestos de trabajo sin oponer casi requisito alguno de ingreso ni exigencias de desempeño. Un Estado capaz de pagar a sus empleados unos sueldos formidables; de aumentárselos aunque su productividad se estanque o disminuya; y de garantizar una estabilidad laboral a prueba de fallos. Un Estado que puede sostener un régimen jubilatorio excepcional que hasta resarce los padecimientos invernales; un empleador tan magnánimo como para posibilitar en algunos casos que los hijos hereden el cargo de los que se jubilan o abandonan este valle de lágrimas, y en otros de solventar los gastos de traslado aéreo del grupo familiar cuando se van de vacaciones.

Un Estado al que, por si todo esto fuera poco, le sobra capacidad para brindar educación, salud y seguridad de alta calidad, así como para atender sin inconvenientes la creciente demanda de servicios básicos como la provisión de electricidad y agua potable. Un Estado preparado asimismo para asistir con eficacia y prontitud a los carenciados, mientras proporciona viviendas baratas y otorga créditos blandos a todos quienes los pidan. Un Estado, en suma, capaz de llevar a la práctica con suma eficiencia unos loables principios fraternos por todos compartidos, sin prestar atención a las limitaciones económicas que sólo se atreven a plantear los insolidarios, o los canallas.

Aunque, pensándolo bien, quizá ese pagano Dios-Estado omnipotente no exista sólo en la imaginación de los inmigrantes.

Link: El dilema de la inmigración (1ra. parte)

Imagen: retrato de Carlos Pellegrini.

jueves, septiembre 17, 2009

Ley de medios


Entiendo muy poco, casi nada, de medios de comunicación, de manera que no puedo dar una opinión fundada sobre la polémica ley que el kirchnerismo está impulsando -aparentemente, con altas posibilidades de éxito- en el Congreso.

Sólo transcribo aquí algunas cosas que se me ocurren al respecto, en mi condición de ciudadano común.

  • Es una guerra que, a esta altura, nos tiene hartos a muchos argentinos, la que están protagonizando el gobierno y el Grupo Clarín. Es comprensible la posición de cada parte, en defensa de sus intereses. Sin embargo, hay una diferencia. Los intereses por los que puja Clarín son los relacionados con su actividad empresarial: se trata de una empresa que actúa para defender su posicionamiento particular. Comprensible, más allá de que uno comparta o no su actitud. Los intereses que el gobierno pone en juego, en cambio, no son lo que deberían ser: no se trata del bien común, sino apenas de una venganza personal del ex presidente y su mujer, combinada con elementos que le posibilitarían al gobierno pulsar con mayor firmeza ciertos resortes del poder y, de paso, allegarle nuevos negocios a empresarios amigos.
  • Difícil es creer en la profesión de fe democrática de un gobierno que, por ejemplo, ha modelado el Consejo de la Magistratura para que le sirva como disciplinador de jueces presuntamente adversos. Del mismo modo, ahora se dispone a avanzar en el control de contenidos con la definción del rol de la autoridad de aplicación de la ley. No es poca cosa.
  • Clarín abusa de su posición dominante para operar en su favor. Satura las pantallas de Canal 13 y de la señal de videocable TN, así como las tapas de su diario y los programas de Radio Mitre, con una superabundancia de noticias teñidas de un sesgo muy crítico hacia el gobierno. Y no se limita a discutir el proyecto de ley, sino que enfatiza la cobertura de toda y cada situación en la que el gobierno aparece comprometido (cuestión a la cual, por cierto, el gobierno contribuye casi a diario). El kirchnerato hace algo parecido, a través de su Canal 7 (la "televisión pública" que en realidad no es tal, ya que el elenco gobernante la considera un bien propio), la señal Encuentros y un staff de comunicadores aliados.
  • El estilo de Clarín y del gobierno es parecido al de Hugo Moyano y sus adláteres del sindicato de camioneros (junto con sus aliados taxistas, tranviarios, etc.) cuando abusa de su posición dominante paralizando rutas, calles o actividades productivas, en defensa de intereses que no siempre (¿casi nunca?) son los de sus representados. La presión extrema, el "apriete", la consigna flamígera o la amenaza lisa y llana en reemplazo del argumento, son moneda corriente en nuestra decadente Argentina.
  • No me causa pena ver cómo se quejan, por ejemplo, Marcelo Bonelli y Gustavo Sylvestre por esta avanzada gubernamental. Tras varios años de operar complacientemente para el gobierno, ahora están probando dosis de su propia medicina. Los muchachos del blog ¿Quien lo paga? lo apuntaron con acierto acá.
  • Claudio Lozano lo hizo de nuevo. Tiempo atrás, según lo señalamos aquí, apoyó a los K en la confiscación de los ahorros previsionales, para quejarse luego con amargura por los desmanejos gubernamentales de los fondos de la Anses. Ahora, votó el proyecto del oficialismo. Mañana no nos vengas con que te desilusionaron, Claudito, ya sos grande.
  • El patetismo de cierta izquierda, tiene el cruel rostro de las penurias fiscales. Los socialistas del gobernador santafesino Binner, como los progresistas diputados fueguinos, se alinearon con los K. Curiosa coincidencia, las finanzas de sus provincias acusan una fragilidad que tal vez sólo la generosidad del gobierno central podría reparar. Eso sí, el discurso antimonopólico les sirve de escudo y, quizá, para aliviar conciencias.
  • ¿Tendrán lugar en los medios normados por la ley en ciernes, noticias como las de la valija venezolana, el caso Skanska, los avatares de los empresarios K, los negocios inmobiliarios en El Calafate, etc.?

domingo, septiembre 13, 2009

Cine en cines

Un viaje a Buenos Aires me posibilitó despuntar el vicio del cine visto en cines, algo que para los residentes en Ushuaia (donde hay sólo una sala) suele ser difícil, por lo que debemos recurrir al DVD. Aquí van mis impresiones.

  • El secreto de sus ojos


A esta altura de su trayectoria ("El mismo amor, la misma lluvia", "El hijo de la novia", "Luna de Avellaneda" son sus principales obras) José Luis Campanella es casi una garantía de cine bien hecho, rico en contenido y, además, entretenido, una amalgama no muy frecuente. Me corrijo: no sólo en cine aflora su gran calidad artística, ya que también está presente en la magnífica serie televisiva "Vientos de agua".

"El secreto de sus ojos" es un thriller que se puede abordar desde varios ángulos. La indagación de una intriga policial, que tiene como telón de fondo una historia de amor postergado entre los protagonistas del film, es relatada con admirable precisión, sin baches ni desbordes. El recurso al flashback (el crimen y la investigación original ocurren en 1974, y una nueva investigación comienza veinte años más tarde) es utilizado con maestría, e incluye una impecable reconstrucción de época. Hay alardes de producción llamativos tratándose de cine argentino, como la secuencia en el estadio de Huracán en que Darín y Francella buscan al criminal entre el público asistente a un partido de fútbol.

Los vínculos entre los dos personajes centrales, actuados por Ricardo Darín y Soledad Villamil, no constituyen la única apelación a la cuestión del amor, ya que está también el perenne sentimiento que siente por su mujer (una joven actriz llamada Carla Vázquez) víctima del asesinato, el viudo protagonizado por Pablo Rago. Todas las actuaciones, incluyendo las de Guillermo Francella y la del actor español Javier Godino, así como las del resto del elenco, son muy convincentes.

Cumpliendo la ley del thriller, la trama da un par de giros sorpresivos en sus últimos tramos. El trasfondo de la grave situación política del país (el apogeo del lopezrreguismo durante la presidencia de María Estela Martínez de Perón) aparece sin caer en el panfleto. El final es, en cierto modo, "feliz", pero no hay por qué cuestionar esto: como dice la letra de Serrat, "de vez en cuando la vida toma contigo un café".

  • Anita

Desde que concí su maravillosa "Elsa & Fred" me convertí en admirador del director Marcos Carnevale. Hay que destacar mi fidelidad, ya que hasta ahora era la única película de su autoría que había visto.

"Anita" lo vuelve a acreditar ante mis ojos como un artista de fina sensibilidad. Así como en la obra anterior había logrado que viéramos a la querible octogenaria China Zorrilla como una diva brillante en la Fontana de Trevi, aquí nos entrega sentimiento puro y una actuación sorprendente de Alejandra Manzo en el personaje protagónico, una chica con sindrome de Dawn.

La anécdota gira en torno a las penurias de Anita luego del brutal atentado contra la sede de la AMIA en Buenos Aires, ocurrido en 1994, en el cual fallece su madre (Norma Aleandro). Incapaz de comprender lo que sucede, ella deambula totalmente desprotegida, conectándose con un fotógrafo que se derrumba entre el alcohol y el drama de una pareja destruida (Luis Luque), quien termina abadonándola ante su imposibilidad de contenerla. Tras otros duros avatares, encontrará a una enfermera que vive en un barrio muy humilde (Leonor Manso), que se transformará en su protectora.

Es una película conmovedora, que logra denunciar sin acudir a golpes bajos, y con muy buenas actuaciones.

  • Cocó antes de Chanel



La moda, según los entendidos, tuvo un antes y un después de Cocó Chanel, una diseñadora francesa. Pero parece que hubo también un "antes de Chanel", el período de su vida que transcurrió a partir de una niñez en la que sufrió, junto con su hermana, el abandono de sus padres, hasta que comenzó a hacerse conocer en el mundo de la alta costura.

Aunque la trama se desarrolla con fluidez, las actuaciones son sólidas (está muy bien Audrey Tautou) y hay una buena fotografía, el producto considerado en su conjunto no terminó de convencerme. En líneas generales, no me parece que la directora Anne Fontaine haya logrado reflejar el espíritu innovador del personaje central, si es que ese fue su propósito. Algo falló, en mi humilde opinión.

jueves, septiembre 10, 2009

Podemos estar peor


La selección se hundió anoche un poco más en el pantano. Tras diez o quince minutos en que intentó controlar la pelota para atacar, fue cayendo poco a poco en un desorden generalizado, empezando por la defensa. Asustaba ver la lentitud de Sebastián Domínguez y su falta de acople con el rústico Heinze, quien además se empeñaba en dirigir sus rechazos de cabeza hacia los jugadores rivales. Extrañaba comprobar la desorientación de Mascherano, dubitativo como nunca antes, quizá arrastrado por el tembladeral que sentía a sus espaldas.

Pero del medio hacia adelante, nada era mejor. La ubicación de Verón, abierto por la derecha, no se entendía, no sólo porque no tiene el "recorrido" necesario para ese puesto, sino porque desde esa posición no lograba generar un circuito de fútbol elaborado, que se supone era lo que se esperaba de él. Por el otro lado, Dátolo aportaba al menos atrevimiento y ganas, ingrediente este último que entre sus compañeros no aparecía. Sin embargo, sus centros no encontraban una referencia en el área, por la sencilla razón de que el equipo no contaba con un delantero de esas características.

Sólo el arquero Romero transmitía seguridad y decisión, lo cual no deja de ser un paradoja, tratándose de un muy joven debutante en un equipo plagado de estrellas. Además, los palos lo salvaron en dos oportunidades, hasta que no pudo impedir el gol luego de una muy buena combinación de los delanteros paraguayos, bajo las atentas miradas de Domínguez, Heinze y Zanetti.

Parecía estar todo dado para una goleada en contra. Para colmo, a poco de empezar el segundo tiempo Verón se hizo echar en una jugada intrascendente. Sin embargo, el desastre no ocurrió, porque Paraguay padeció lo que Jorge Valdano denomina "miedo escénico". Tenía todo servido para florearse, y terminó comprometido y aferrado al golcito de ventaja contra un rival disminuído y sin ideas. Faltando treinta segundos, el empate se le escapó a Schiavi por unos centímetros.

Esto es lo desesperante: tal como ocurrió en el partido con Brasil, el rival no mostró demasiadas virtudes. Apenas un gran fervor y mucha decisión para aprovechar las innumerables ventajas dadas por Argentina. Su defensa también mostraba flaquezas, pero los nuestros nunca estuvieron siquiera cerca de aprovecharlas. Una vez más, Messi deambuló como perdido, sin encontrar socios ni espacios.

Tengo la sensación de que las culpas son compartidas. Maradona, cuyas carencias como conductor de un grupo son evidentes, no ha encontrado el equipo, como se suele decir, y parece desconcertado. Los continuos cambios de jugadores son un síntoma de esa confusión. Pero los jugadores, en su enorme mayoría con gran experiencia en ligas muy competitivas, tampoco logran sacudirse la mediocridad que los domina. Como resultado de todo esto, el equipo no tiene una línea de juego y flota en la intrascendencia.

Me siento tentado a establecer un paralelo entre la realidad de nuestra selección y la decadencia que muestra el país en todos los órdenes, pero trato de evitar el ejercicio de una especie de filosofía de café. Lo único que se me ocurre es recordar otra vez aquella frase de Geno Díaz: "Muchachos, no digamos que no podemos estar peor, porque podemos..."

(La foto es de La Nación)

martes, septiembre 08, 2009

El dilema de la inmigración


"Da igual en qué parte del mundo vivamos: todos somos africanos". Al abrir con esta contundente frase el primer capítulo de su libro "Historia del hombre", el británico Cyril Aydon nos recuerda la importancia que las migraciones han tenido para la evolución de la especie humana, desde el éxodo iniciado por algunos habitantes del África oriental, hace más de 60.000 años, hasta la actualidad.

Los sociólogos y los demógrafos han estudiado las diversas motivaciones que impulsan a cambiar de lugar de residencia, tanto a individuos como a grupos de personas. Algunas causas se relacionan con las condiciones en el ámbito de origen y otras con las del destino. En términos generales, la escasez de recursos, la superpoblación y una baja calidad institucional constituyen expulsores de población, mientras que la existencia de mejores condiciones económicas y de buenos estándares de servicios sociales son elementos que la atraen.

Las corrientes migratorias, tanto las que fluyen dentro de un mismo país como las internacionales, reflejan y expresan de un modo u otro las situaciones económicas relativas. Para no ir demasiado atrás en el tiempo, recordemos por ejemplo que la crisis agrícola verificada en la Europa de fines del Siglo XIX determinó que entre ese momento y 1930, migraran unos cuarenta millones de personas a América del Norte, y que otros quince millones marcharan a América del Sur. La pujante Argentina de entonces, mal que le pese a cierto "progresismo" anacrónico, atrajo a unas multitudes compuestas por españoles e italianos, en su gran mayoría, pero también por franceses, alemanes, ingleses, rusos, etc.

El hecho migratorio tiene por lo general una cierta tonalidad épica, incluso cuando se trata de personalidades destacadas que lo llevan a cabo desde posiciones favorables. Ello deriva de lo difícil que suele resultar la adaptación de los inmigrantes al nuevo ámbito, un proceso en el que además de la cuestión económica, inciden con mucha fuerza tanto las consideraciones de naturaleza social como las culturales y hasta las religiosas.

Es obvio que para quienes han emigrado bajo condiciones precarias las dificultades para integrarse son mayores, con un agravante: en caso de no lograr adaptarse, les resultará imposible volver al origen, por razones económicas. Pero en ocasiones, aún cuando el inmigrante haya conseguido integrarse, las desavenencias pueden surgir en las generaciones siguientes, incluso bajo formas muy violentas. Algunos de los terroristas que produjeron los graves atentados de Londres en julio de 2005, eran jóvenes descendientes de pakistaníes prósperos que se habían asentado en Inglaterra un cuarto de siglo atrás.

El cambio tecnológico también ha ejercido influencia, con resultados diversos. La invención en 1944 de la recolectora mecánica de algodón provocó la migración a lo largo de las tres décadas siguientes de unos cinco millones de personas de color, desde las zonas rurales del sur estadounidense hacia ciudades como Nueva York, Boston, Chicago, Detroit y otras. Esa gente completó de tal modo una infausta parábola: mientras sus ancestros habían sido llevados desde África para trabajar en los campos algodoneros en estado de esclavitud, ellos tuvieron que emprender un nuevo éxodo, en la mayoría de los casos para enfrentar contextos muy adversos en suburbios pauperizados.

El presente nos muestra otras paradojas. Muchos descendientes argentinos de aquellos inmigrantes españoles e italianos, encuentran grandes y crecientes obstáculos para establecerse en las patrias de sus abuelos. Es cierto que las condiciones son diferentes: mientras nuestro país hace cien años necesitaba y, por lo tanto, estimulaba la inmigración, la Unión Europea -agobiada por los problemas económicos, en particular en materia de empleo- tiende a rechazarla, temiendo un desborde.

En Tierra del Fuego, como todos sabemos, hubo una inmigración de proporciones notables, que arrancó en los años ochenta del Siglo pasado, a consecuencia de un sistema de promoción económica cuya instauración apuntaba a resolver los históricos problemas de la escasez poblacional y el retraso relativo. El factor de atracción constituido por el auge derivado del régimen de la ley 19.640, fue potenciado por el pobre desempeño de la economía nacional en esa época.

La oleada de inmigrantes fue percibida por muchos residentes fueguinos como una verdadera invasión, por lo que el proceso de adaptación sin duda resultó arduo para ambas partes. Lo cierto es que aquel flujo disparó una profunda transformación regional, tanto en el aspecto económico como en el plano social.

Sin embargo, la situación ha venido dando un giro copernicano en los últimos años, hasta mostrar ciertas semejanzas –salvando las distancias- con lo que ocurre contemporáneamente en Europa. Por diversas causas, las condiciones para el asentamiento de nuevos inmigrantes ya no son favorables sino todo lo contrario, y las evidencias de ello están a la vista. Aunque no hay datos oficiales al respecto, es muy posible que muchos inmigrantes recientes que no han logrado insertarse en el medio, padezcan además la imposibilidad material de regresar a sus lugares de origen.

Para peor, mientras en el resto del país la crisis refuerza los elementos expulsores, la isla sigue ejerciendo en el imaginario colectivo de los potenciales inmigrantes un atractivo que no condice con la deprimida situación en el ámbito local, tanto del nivel de actividad como de la demanda laboral. De tal modo, lo que en términos de desarrollo económico y social fue una oportunidad se ha convertido en una fuente de conflictos y en uno de los dilemas más complejos que los gobernantes fueguinos deben afrontar.

(La imagen, que muestra a unos migrantes subsaharianos, fue tomada por el fotógrafo francés Roberto Neumiler)