viernes, agosto 07, 2009

Una visión agotada


Es algo aceptado en Tierra del Fuego que el elenco de Fabiana Ríos no esperaba ganar las elecciones de 2007 que le permitieron llegar al gobierno. Lo grave es que, tras seis meses de transición y a un año y medio de haber asumido, siga sin dar señales de tener un programa económico, cuando la situación en esta materia empeora a ojos vistas y día a día.

Tras la olvidable y efímera gestión (es una manera de decir, ya que renunció a los pocos meses de asumir sin haber propuesto ninguna medida) de Eugenio Sideris, la cartera pasó a manos de Roberto Croccianelli, cuya actuación quedará en la memoria colectiva por haber arrimado el cuestionado contrato con una empresa china para la explotación de hidrocarburos y por manifestar, sin ambages, que el gobierno sólo pretendía "flotar".

Luego de la abrumadora derrota de su candidato en las recientes elecciones legislativas, Ríos aceptó la renuncia de Croccianelli y, tras quince días de interregno, designó a Rubén Bahntje. A diferencia de sus antecesores, Bahntje es dirigente del partido de la gobernadora y se había desempeñado como director del banco oficial.

Sus primeras declaraciones, referidas a una propuesta para sancionar una nueva ley tarifaria, resultaron algo petardistas, y recayeron en el remanido discurso antiempresario. A continuación, el nuevo ministro no tuvo más remedio que viajar de urgencia a Buenos Aires para pedir oxígeno financiero. Da la impresión de que no tuvo demasiado éxito en la tramitación, o que el agujero fiscal tiene la profundidad de la fosa de las Marianas, porque la administración pagará los sueldos de este mes en forma escalonada y sin cronograma cierto. De paso, ello ha puesto nuevamente en pie de guerra a los siempre beligerantes gremios estatales.

Ahora, Bahntje dice que el gobierno está abierto a que le digan "cómo salir de esto". Diremos aquí que, por cierto, "esto" es un monstruo que nació en la catastrófica administración de Colazo y creció con la errática gestión de su sucesor y ex aliado Cóccaro, pero que la anomia del gobierno de Ríos sólo atinó a continuar alimentando. "Salir de esto" era algo que la administración debió haberse planteado la misma noche en que supo que había ganado las elecciones. En este momento, la apelación del ministro se parece, antes que a una postura dialoguista, a un intento desesperado de poner la pelota fuera de su campo.

Las soluciones no están a la vista. En cambio, lo que resulta evidente es el agotamiento de una visión "estadocéntrica" que considera que el sector público existe sólo para tener empleados muy bien pagos y con condiciones de trabajo privilegiadas respecto de quienes laboran en el ámbito privado. La expresión económica de ese modelo es a todas luces infinanciable. Cualquier decisión correctiva que se tome tendrá consecuencias dolorosas.

2 comentarios:

Luiggi dijo...

Evectivamente la visión, de un grupo de improvisados opositores llegados al poder sin pensarlo, está agotada, pero quedarnos con ello no profundizaría el fundamento. Los 18000 agentes públicos representan alrededor de 43000 habitantes de la provincia, dicho de esa manera encontraríamos que la actividad económica de la isla tiene un altísimo componente de la distribución dineraria que el estado propone a partir de sostener a esa cantidad de empleados, es decir que el comercio en todos sus modelos tiene, para su vida cotidiana, una gran parte de sus ingresos provenientes de éste sector. Es decir, aún tomando medidas dolorosas y escasamente políticas, de que manera no se producirán deterioros en la actividad comercial de la isla. Creo que de nada valen ahora los aluviones de comentarios de la clase política, con ex gobernadores, candidatos y ministros, que tuvieron su turno para el saqueo y lo produjeron, sin ningún miramiento, como para que ahora vengan a enarbolarse como adalides pristinos de la democracia fueguina. Los enormes recursos recibidos durante 5 años, tanto por el Estado provincial como por los municipios, no sirvieron para fortalecer la economía fueguina, nada fué previsionado para atender situaciones como la actual, por lo tanto se deberá tener mucha precaución y coherencia al momento de la toma de decisiones, caso contrario estaremos más cerca de la intervensión que de otra cosa. Al menos así lo veo Yo, como diría el pre claro Nimo.

Miguel A. Mastroscello dijo...

Estoy de acuerdo con tu apreciación, Luiggi, que complementa lo que digo en el post. Cuando me refería a las consecuencias dolorosas de cualquier corrección del rumbo, estaba pensando justamente en la importancia que el empleo público y -por lo tanto- los ingresos de esos empleados tienen para el comercio y los servicios.

Todos estamos en un mismo barco al que los sucesivos e improvisados capitanes y capitanas se empeñan en timonear en dirección al témpano (hoy la tengo con las metáforas marineras, parece)