jueves, septiembre 17, 2009

Ley de medios


Entiendo muy poco, casi nada, de medios de comunicación, de manera que no puedo dar una opinión fundada sobre la polémica ley que el kirchnerismo está impulsando -aparentemente, con altas posibilidades de éxito- en el Congreso.

Sólo transcribo aquí algunas cosas que se me ocurren al respecto, en mi condición de ciudadano común.

  • Es una guerra que, a esta altura, nos tiene hartos a muchos argentinos, la que están protagonizando el gobierno y el Grupo Clarín. Es comprensible la posición de cada parte, en defensa de sus intereses. Sin embargo, hay una diferencia. Los intereses por los que puja Clarín son los relacionados con su actividad empresarial: se trata de una empresa que actúa para defender su posicionamiento particular. Comprensible, más allá de que uno comparta o no su actitud. Los intereses que el gobierno pone en juego, en cambio, no son lo que deberían ser: no se trata del bien común, sino apenas de una venganza personal del ex presidente y su mujer, combinada con elementos que le posibilitarían al gobierno pulsar con mayor firmeza ciertos resortes del poder y, de paso, allegarle nuevos negocios a empresarios amigos.
  • Difícil es creer en la profesión de fe democrática de un gobierno que, por ejemplo, ha modelado el Consejo de la Magistratura para que le sirva como disciplinador de jueces presuntamente adversos. Del mismo modo, ahora se dispone a avanzar en el control de contenidos con la definción del rol de la autoridad de aplicación de la ley. No es poca cosa.
  • Clarín abusa de su posición dominante para operar en su favor. Satura las pantallas de Canal 13 y de la señal de videocable TN, así como las tapas de su diario y los programas de Radio Mitre, con una superabundancia de noticias teñidas de un sesgo muy crítico hacia el gobierno. Y no se limita a discutir el proyecto de ley, sino que enfatiza la cobertura de toda y cada situación en la que el gobierno aparece comprometido (cuestión a la cual, por cierto, el gobierno contribuye casi a diario). El kirchnerato hace algo parecido, a través de su Canal 7 (la "televisión pública" que en realidad no es tal, ya que el elenco gobernante la considera un bien propio), la señal Encuentros y un staff de comunicadores aliados.
  • El estilo de Clarín y del gobierno es parecido al de Hugo Moyano y sus adláteres del sindicato de camioneros (junto con sus aliados taxistas, tranviarios, etc.) cuando abusa de su posición dominante paralizando rutas, calles o actividades productivas, en defensa de intereses que no siempre (¿casi nunca?) son los de sus representados. La presión extrema, el "apriete", la consigna flamígera o la amenaza lisa y llana en reemplazo del argumento, son moneda corriente en nuestra decadente Argentina.
  • No me causa pena ver cómo se quejan, por ejemplo, Marcelo Bonelli y Gustavo Sylvestre por esta avanzada gubernamental. Tras varios años de operar complacientemente para el gobierno, ahora están probando dosis de su propia medicina. Los muchachos del blog ¿Quien lo paga? lo apuntaron con acierto acá.
  • Claudio Lozano lo hizo de nuevo. Tiempo atrás, según lo señalamos aquí, apoyó a los K en la confiscación de los ahorros previsionales, para quejarse luego con amargura por los desmanejos gubernamentales de los fondos de la Anses. Ahora, votó el proyecto del oficialismo. Mañana no nos vengas con que te desilusionaron, Claudito, ya sos grande.
  • El patetismo de cierta izquierda, tiene el cruel rostro de las penurias fiscales. Los socialistas del gobernador santafesino Binner, como los progresistas diputados fueguinos, se alinearon con los K. Curiosa coincidencia, las finanzas de sus provincias acusan una fragilidad que tal vez sólo la generosidad del gobierno central podría reparar. Eso sí, el discurso antimonopólico les sirve de escudo y, quizá, para aliviar conciencias.
  • ¿Tendrán lugar en los medios normados por la ley en ciernes, noticias como las de la valija venezolana, el caso Skanska, los avatares de los empresarios K, los negocios inmobiliarios en El Calafate, etc.?

4 comentarios:

Luiggi dijo...

Razones pueden haber varias, una sería que los medios rigen sus acciones en función de una ley del proceso otra la lucha contra los monopolios. Ahora bién, hace casi 26 años que estamos en democracia, recién ahora se preocupan porque la ley de medios era de la dictadura. Otro si digo, como mencionan los abogados, para que exista monopolio debería haber un sólo dueño de los medios, y nuestro país no se caracteriza específicamente por ello dado que la oferta al público es de tan variada característica y calidad que solamente el usuario se encorcetaria a una sola opinión y el que no quiera oir que no oiga, como hago yo con el canal oficial y el canal encuentros o con la radio AM de las Madres. Acaso no existe monopolio del juego que es manejado por los secuaces del poder, acaso no existe monopolio con la obra pública que es dirigida exclusivamente por un sólo individuo, acaso no se han monopolizado los recursos de la seguridad social dejando un tendal de propietarios de sus fondos de capitalización con promesas de una vejez protegida por el Estado. Y podemos seguir monopolizando.
En definitiva el poder ciudadano es el que toma la última decisión, no los diputados, no los senadores, no el Estado, es la libertad de elección de lo que uno quiere leer, saber, comparar, confrontar y en definita opinar. No somos, eso creo, exactamente iguales que el pueblo chavista, va a ser muy dificil de sostener una ley de medios como la que se pretende imponer, más allá que tengan los votos de los urgidos por los desmanejos de sus cajas.

Miguel A. Mastroscello dijo...

Muy buenas apreciaciones, Luiggi, daría para un nuevo post. No descartes que te robe algunas ideas de este comentario...

ars dijo...

Muchachos: esto -la "movida" mediática- ya pasó hace unos sesenta (más o menos) años atrás. Lo inventó el general Perón.

Miguel A. Mastroscello dijo...

Es cierto, no hay nada nuevo bajo el sol. Pero, ojo, que la movida kirchneriana no convierte a los muchachos de Clarín en carmelitas descalzas.