
La noticia se publicó en "El Diario del Fin del Mundo" de hoy. Su párrafo inicial rezaba textualmente lo siguiente: "El Concejo Deliberante y la Municipalidad de Ushuaia avanzan en la aplicación de un plus salarial por tareas penosas para los trabajadores del cementerio, el matadero y la perrera."
Se trata, qué duda cabe, de un acto de estricta justicia. Imagine Ud. a esos trabajadores, que pasan la vida depositando féretros en fosas que antes deben cavar y luego tapar, faenando ganado y capturando cuzcos. Ahora, por fin, las penas infinitas que sus desangeladas labores provocan, serán evitadas por la módica suma -según da cuenta el artículo- de 300 pesos mensuales. Cien dólares por barba, bah, y se terminó la aflicción.
Los concejales ushuaienses han señalado el camino. Ya llegará el turno de los médicos y enfermeros, por obvias razones (puesto que, pese a sus esfuerzos, no siempre logran salvar las vidas de los pacientes). También de los encuestadores de la oficina de estadística, obligados a escuchar de varios de sus entrevistados que no consiguen empleo. Y no cabe duda que, en tren de mitigar penas, pronto aparecerán otros estamentos merecedores del reconocimiento, por llamarlo de alguna manera.
¿Vivirá Ripley?
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