sábado, diciembre 15, 2007

El nuevo Marxismo-Vuittonismo



El socialismo y el comunismo fueron definidos (mucho más el primero que el segundo) en el plano teórico por el filósofo y economista alemán Karl Marx (1818-1883), por lo cual la escuela de pensamiento que él creó ha sido denominada "marxismo". Quizá porque sus escritos no fueron lo suficientemente claros, o tal vez por esa manía de los discípulos de interpretar a sus maestros, lo cierto es que a lo largo de la historia esa denominación ha recibido aditamentos que se aplicaron a diversas corrientes.

Entonces, encontramos en la Rusia de Lenin al marxismo-leninismo, desginación que luego -con la ascención al poder del casi angelical Stalin- se amplió a la de marxismo-leninismo-stalinismo. En China, entre tanto, estaba la vertiente maoista, mientras que al tiempo surgía en América Latina el guevarismo. Y así por el estilo.

El fuerte compromiso, tanto del iniciador como de sus seguidores, con la causa de la clase trabajadora ha servido para crear la imagen de que los socialistas -y los izquierdistas en general- son individuos ascéticos, no contaminados por las frívolas prácticas propias del capitalismo, su enemigo mortal.

De hecho, las biografías de Marx resaltan las privaciones y los padecimientos que él y su familia sufrieron a lo largo de sus vidas, atenuados por el mecenazgo de su amigo y colaborador Friedrich Engels con los recursos que obtenía de la capitalista industria textil que su padre poseía en Manchester y que él gerenciaba.

Por eso me sorprendí hace un par de años cuando, de viaje por la República Checa, supe que Marx solía concurrir con cierta frecuencia a la bellísima localidad balnearia de Karlovy Vary en busca del relajamiento que proporcionan sus aguas termales y su entorno paradisíaco. Testimonio de ello es el monumento que lo recuerda en uno de sus parques, cuya foto ilustra este post. Supongo que los gastos serían sufragados por Engels, o, mejor dicho, por una parte de la plusvalía que él extraía a sus obreros.

De manera que el marxismo y los placeres mundanos no estuvieron divorciados siquiera en sus orígenes. Por ello, no debería extrañarnos el simpático episodio protagonizado recientemente por el bolivariano Ministro del Poder Popular para las Relaciones Interiores y Justicia, don Pedro Carreño, donde se develó su condición de usuario de una marca de accesorios para la indumentaria que es casi un ícono del capitalismo y la globalización. Es más, en el video que encontrarán a continuación, él explica con una claridad meridiana y un énfasis revolucionario, las razones de ello. Sólo le faltó decir que el chavismo venezolano está pariendo una nueva corriente de pensamiento, que quizá termine llamándose marxismo-vuittonismo.

Pasen, vean y escuchen (es cortito), luego hago un comentario final.





Una interesante conclusión que los argentinos podemos sacar de este divertido incidente, es que la costumbre de los gobiernos K de no dar conferencias de prensa resulta muy acertada. Imaginen Uds. lo que sucedería si en una ronda con periodistas, a alguno de los más incisivos -como Gustavo Sylvestre, Rosario Lufrano o Marcelo Bonelli- se le ocurriera preguntarle a nuestra Presidenta por la relación entre su evítico gesto crispado y la marca de su cartera.

1 comentario:

Emiselys dijo...

De verdad que porqueria, me meti en esta pagina xq pense q encontraria algo instructivo pero me equivoque, si no fuera por personas como carlos marx no gozariamos de los privilegios que hoy tenemos como seguro social, la eliminacion progresiva de la explotacion del hombre por el hombre y otra cantidad de cosas.... me imagino q debes ser un pobre capitalista fascista al q no le beneficia esta actual revolucion. gracias a dios q estamos sentando las bases para un socialismo y podamos reinvidicar todos nuestros derechos.