
Sigo "pensando en voz alta" o escribiendo sin pensar.
Quizá Bolivia se esté pareciendo, para su desgracia, a la Argentina.
Nosotros fuimos (somos) el país que, teniéndolo todo, no logró nada, en las antípodas -tanto económicas como geográficas- de Japón. Hoy nuestro complejo agroindustrial competitivo y moderno es capaz de elaborar sus bienes en la cantidad y calidad con que los requiere la demanda mundial, pero mientras los precios crecen sin cesar, debido a una puja sectorial nos prohibimos exportarlos...
Bolivia flota sobre un mar de combustibles fósiles, cuyos precios han trepado a los niveles más altos de la historia, pero los consume en su propia hoguera política antes de poder transformarlos en una mejor calidad de vida para su población...
1 comentario:
Son los costos del "progresismo", ese que atrasa los relojes.
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