jueves, julio 16, 2009

El gato sin cascabel


¿Cuáles serían las primeras medidas de un programa para empezar a sanear las más que deterioradas, casi destruídas finanzas públicas de Tierra del Fuego? A riesgo de ser acusado de poco original o, peor aún, de noventista neoliberal, apunto algunas:

-Declaración de la emergencia financiera en todo el ámbito de la administración provincial, incluyendo a organismos descentralizados y entes autárquicos.

-Reestructuración de la deuda pública, incluyendo la consolidación de la que tiene carácter flotante con proveedores y contratistas. Apertura de una instancia de negociación con los acreedores, apuntando a una quita de intereses y una reprogramación de plazos de pago.

-Replanteo del sistema de jubilaciones, extendiendo las edades mínimas requeridas. Eliminación del mecanismo denominado "de los 25 inviernos", que posibilita la jubilación de todo agente que registre ese período de aportes al sistema, sin límite de edad.

-Denuncia y revisión de todos los convenios colectivos de trabajo que involucren a empleados de la Provincia, incluyendo a los de organismos descentralizados y entes autárquicos.

-En el Presupuesto provincial, y en todos sus niveles, eliminación (no "congelamiento") de todos los cargos vacantes. La creación y cobertura de nuevos puestos sólo serán autorizadas por ley.

Las anteriores, aunque suenen duras, son sólo algunas disposiciones preliminares, que buscarían alcanzar un objetivo modesto: poner un freno al hasta ahora incontenible crecimiento de un déficit fiscal que ha alcanzado niveles fantásticos.

Para ir un poco más allá, debería discutirse también el mecanismo de coparticipación de ingresos provinciales a las municipalidades, dado que el actual -que es, por amplísimo margen, el que más beneficia a las administraciones del nivel municipal entre los de todas las provincias del país- acusa evidentes distorsiones entre los recursos percibidos y los servicios que uno y otro nivel deben brindar a la población.

Al mismo tiempo, habría que estudiar un programa de estímulos para que el sector privado comience a absorber empleados del sector público, aunque resulta claro que ello sólo podría comenzar a instrumentarse cuando finalice la actual fase recesiva del ciclo económico.

Todo esto, repito, sería apenas un primer paso. La profundidad y gravedad de la crisis ameritaría otra batería de medidas -no menos duras- destinadas a resolver los desequilibrios de una ecuación desquiciada.

Ahora bien, la pregunta inevitable es la siguiente: ¿está en condiciones el gobierno de Fabiana Ríos de llevar adelante un programa semejante? La respuesta obvia es que no, por dos motivos. El primero de orden ideológico, un aspecto que esta gestión ha privilegiado aún cuando los resultados obtenidos por tal postura han sido muy malos. Y el segundo es de índole política, ya que el solo anuncio de decisiones como las descriptas, provocarían el "incendio" de la Provincia.

Distinta hubiera sido la cosa si al comenzar su mandato en diciembre de 2007, Ríos -que no podía desconocer la gravedad del cuadro que iba a afrontar- hubiera dejado de lado sus pruritos ideológicos, privilegiando un programa que entonces podía al menos responder a las críticas con el indiscutible y aún fresco respaldo de los votos.

La siguiente pregunta podría ser: ¿está la oposición dispuesta a ponerle el cascabel al gato? Si se observa la prudencia con que, más allá de algunas declaraciones, los legisladores opositores se están manejando en esta materia, se diría que no quieren asumir tal costo. En ese sentido, es de esperar un lento esmeril, antes que un accionar que, parafraseando al Grupo Carta Abierta, pudiera ser calificado como "de ánimo destituyente".

Ponerle el cascabel al gato, esa será -tarde o temprano- la tarea.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Cuidado Master, que el puntito rojo se le va a ir más para el "riqht" y en diagonal hacia abajo!!!!
FHL

Miguel A. Mastroscello dijo...

FHL: yo sabía que por este post me iban a empezar a llover las acusaciones como la suya.

Pero, no se preocupe, el flamante ministro Bahntje ya ha dejado en claro que por el lado del gasto no hay nada que ajustar, y que apuntará por el lado de los impuestos.

También dijo que hay que mirar el sistema de coparticipación a los municipios, lo cual alivia un poco mi conciencia y quizá sirva para mantener al puntito rojo en su lugar actual...