viernes, mayo 22, 2009

Barbarie


No descubro nada si digo que la sociedad actual nos da cada día numerosos testimonios de su muy dudoso carácter civilizado, a tal punto que se nos va formando un callo y ya casi no nos damos cuenta de las barbaridades que pasan a nuestro alrededor.

Hoy tuvimos dos ejemplos terribles.

En La Plata, un hombre de 34 años estaba con su moto de baja cilindrada detenido ante un semáforo en rojo, cuando una horda de entre 15 y 20 motoqueros literalmente le pasó por encima y lo mató. Ninguno de ellos se detuvo a auxiliarlo. La policía detuvo luego a dos de los bárbaros, que tras ser identificados quedaron libres por decisión de un juez.

En Mendoza, unos vecinos del departamento de Godoy Cruz protagonizaron un grave incidente con la policía, al oponerse a que un turista chileno con síntomas de gripe fuera atendido en un centro sanitario. Los solidarios mendocinos arrojaron piedras al ómnibus en que se trasladaba esta persona, protestando por el supuesto riesgo de contagio masivo en el barrio...

Estas contundentes muestras de barbarie en estado puro son señales de los niveles a los que ha descendido nuestra comunidad. Y me recuerdan una frase de mi amigo Zeta: "Los pueblos no tienen los gobiernos que se merecen, sino los que se les parecen".

jueves, mayo 21, 2009

Bull dog

Dejo acá un video de una charla de Ricardo López Murphy que, más allá de sus conocidas opiniones sobre la política económica del kirchnerismo, ilustra respecto de las acusaciones de "cómplice del genocidio de Martínez de Hoz" con que se lo suele etiquetar desde el campo nac&pop.


miércoles, mayo 20, 2009

Campaña sucia


Recrudece la campaña destituyente.

Cuando la llevaba adelante el campo, el desagrado oficial -si bien innegable- estaba morigerado por el carácter oligárquico-reaccionario de sus miembros, y por su enemistad manifiesta hacia la política económica nac & pop. Era de esperar, digamos.

Pero lo preocupante para el gobierno es que, de un tiempo a esta parte, se le están desacatando muchos soldados. Y no hablo del profesor Delía cansado del maltrato, después de todo amansado con el puestito acordado a su consorte en una lista del FpV.

Tampoco me refiero a los venerables y venerados integrantes del Grupo Fénix que se atrevieron -con casi dos años y medio de demora- a cuestionar las estadísticas oficiales.

El problema es que los miembros de la burguesía nacional, otrora tan mimada y renombrada por los K, se suman ahora a los cuestionamientos, dejando trascender su reclamo por los archiprometidos y nunca cobrados reintegros a las exportaciones y devoluciones del IVA. Se trataría, según la UIA, de entre 800 y 2.000 millones de pesos adeudados por el fisco al sector de las PyMEs, las mismas a las que se dice defender contra los sectores concentrados.

Seguro que los muchachos del Consenso de Gandhi están que trinan.

domingo, mayo 17, 2009

Astor por Al Di Meola

El guitarrista estadounidense Al Di Meola es uno de los instrumentistas más reconocidos en el ambiente del jazz, y en especial entre los cultores de la fusión con el rock y con las "músicas del mundo". Ha grabado con otros virtuosos de la viola, como Paco de Lucía y John McLoughlin, y también con figuras como Chick Corea y Paul Simon.

En particular me gusta porque combina su virtuosismo con una gran sensibilidad melódica, superando la predilección por las proezas hiperveloces que parece dominar a algunos de sus colegas más notorios.

En 1996 editó "Di Meola plays Piazzolla", un bello album de homenaje al gran Astor en el que participa el bandoneonista Dino Saluzzi.

Hoy, domingo, Di Meola llega a P & M con una interpretación de "Fugata" grabada en vivo en Ludwigsburg, Alemania, en 2004. Lo acompañan los miembros del Sturcz Strings Quartet (viola, cello y dos violines), un grupo germano muy reconocido, y la base rítmica la brindan Gumbi Ortiz (percusión) y Ernie Adams (batería). Pero recomiendo prestar mucha atención al excelente pianista, el argentino Mario Parmisano, que integra el conjunto desde 1993.

A mi encantó esta versión, cuyas inspiradas dosis de aires jazzísticos estoy seguro le hubieran gustado al Maestro.


miércoles, mayo 13, 2009

Tarde piaste, III


En un comunicado, el Grupo Fénix ha solicitado al gobierno nacional que avance en un "proceso de normalización del Indec" para "devolver confianza" a la información que brinda el organismo.

Se trata de un nucleamiento de economistas de la UBA, en el que predominan los popes de lo que podríamos llamar el neoestructuralismo argentino, entre los cuales -además del muy renombrado Aldo Ferrer- se encuentran varios profesionales muy serios y prestigiosos, como Norberto González, Mario Rapoport, Alejandro Rofman, Víctor Beker y mi antiguo condiscípulo Alberto Müller (a quien no veo desde hace unos 35 años...). Que yo sepa, excepto Beker, ninguno de ellos había planteado antes este problema en forma pública y con el correspondiente énfasis.

Tengo que decir que expresiones como "devolver confianza", "superar la actual situación" y la que titula el comunicado ("Asegurar la credibilidad de las estadísticas es un deber del Estado"), si bien implican un reconocimiento del problema a que se refieren, son meros eufemismos para eludir una descripción precisa de los hechos: el Indec ha sido objeto desde fines de 2006 (como lo sostuvo P & M más de una vez, por ejemplo aquí y aquí) de un deliberado proceso de destrucción por parte de las autoridades gubernamentales, perpetrado con el propósito de servir a los intereses del oficialismo. En primera instancia, para suplir las falencias del control de precios en el combate a la inflación, dibujando el índice respectivo, y a continuación extendiendo la manipulación a otros indicadores de la realidad económica y social. En otros términos, los boletines del Indec se convirtieron en la versión moderna del diario que dicen le escribían a Yrigoyen, aunque en este caso no está dirigido a la Presidente sino a los ciudadanos.

La gravedad del cuadro y la grosera evidencia de la manipulación, sumadas a las cualidades y méritos de los miembros del Grupo Fénix, hacen que uno deba lamentar que la declaración haya llegado con tanta demora y con un lenguaje casi paterno-permisivo: "arreglá eso y no lo vuelvas a hacer nunca más, nene, ¿m'entendiste?".

En síntesis: tarde piaste, Grupo Fénix.

(La imagen es del Dr. Aldo Ferrer. Fue ministro de los gobiernos de la "Revolución Argentina" encabezados por Levingston y Lanusse, presidente del Banco de la Provincia de Buenos Aires en la administración de Alfonsín y de la Comisión Nacional de Energía Atómica en la de De la Rúa. En el gobierno de Kirchner revistó como director de la petrolera estatal Enarsa, y en la actualidad es representante del Estado en el directorio de la empresa Siderar. En septiembre del año pasado afirmó que la situación del Indec era una cuestión administrativa y que el problema no era ese sino la inflación.)

martes, mayo 12, 2009

No soy de aquí ni soy de allá


La aguja de "Political Compass" (ver barra derecha del blog, abajo de "El último libro que leí") me señala como una suerte de "libertario de centroderecha". Libertario o liberal, supongo, en el sentido estadounidense del término: opuesto al autoritarismo.

Puede ser. Estoy en ese cuadrante donde se intersectarían las etiquetas "libertarian" y "right", no tan a la derecha como Milton Friedman, más o menos por donde en 2008 andaban los gobiernos de Finlandia y Dinamarca así como el partido Liberal Demócrata inglés (mirá vos!), y no tan a la izquierda como el Dalai Lama o Gandhi (en todos los casos salvando, por supuesto, las estratosféricas distancias, y siempre según los criterios de ese sitio web).

Hubo un tiempo lejano (al menos, más lejano que lo que me gustaría admitir) en que fui, según yo mismo, un tipo de izquierda. No era tan sencillo: me definía como alguien de izquierda, sí, pero nacional. Ergo, seguía al Colorado Ramos, miraba con simpatía al peronismo, adhería a Keynes y al estructuralismo.

No me pregunten qué pasó, pero las convicciones fueron mutando. Hasta que las nuevas dejaron de ser convicciones para convertirse en... ¿posiblemente? ¿quizás?. Como me dijo un amigo: "Con los años, cada vez soy menos absoluto".

De algún modo, el cambio se produjo, aunque tampoco es para tanto. Como le pasa a Vargas Llosa (otra vez, salvando las abismales distancias) no creo ser un conservador. Entre otras cosas, porque

  • Estoy a favor de una sociedad laica y plural.
  • Estoy en contra de los dogmas políticos y religiosos. No creo en una verdad absoluta.
  • No soy nacionalista.
  • No soy homofóbico.
  • Quiero un presupuesto público alto para la educación en sus niveles primario y secundario.
  • Quiero que los padres controlen y participen de la ejecución de ese presupuesto, eligiendo el colegio al que quieren enviar a sus hijos.
  • Abogo por la educación superior gratuita para quienes ameriten recibirla y no puedan pagar un arancel.
  • Sostengo los dos puntos anteriores porque estoy convencido de que la educación es la palanca que puede empezar a hacer que nuestro país deje atrás el lugar que hoy ocupa.
  • Estoy a favor de la libertad de prensa y de agremiación.
  • No creo en, ni espero a ningún iluminado poseedor de la receta mágica para curar todos nuestros males.
  • No admito la violencia, salvo cuando sea estrictamente necesaria para que un defensor de San Lorenzo corte un contraataque que amenace al arco azulgrana.
  • No creo que exista ni que vaya a existir una sociedad perfecta.
  • Quiero un Estado que no pretenda controlar o dirigir el pensamiento de los ciudadanos, y que en cambio haga cumplir las leyes y brinde seguridad a las personas honestas.
  • Quiero que los encargados de la política económica usen, como dice de Pablo, la herramienta más apropiada (ortodoxa o heterodoxa) para la resolución de cada problema.

En fin, alguien podrá decir: y a qué viene toda esta perorata?

Bueno, tal vez se me haya ido la mano con el malbec en la cena...

(La imagen es del entrañable Facundo Cabral, en mi época preadolescente llamado El Indio Gasparino, autor de la canción cuyo título robé para rotular este post).





lunes, mayo 11, 2009

Tarde piaste, II


Se dió cuenta tarde, pero esto no debiera provocarle remordimientos. Es que le ha pasado a otras personalidades muy reconocidas, como por ejemplo Nelson Castro (según lo comentó P & M aquí), quienes no por ello perdieron prestigio.

Ahora, el diputado nacional Claudio Lozano clama en un artículo periodístico por el desvío que el gobierno está haciendo de los fondos que administra la Anses. Lástima que al momento de votar a favor de la ley de confiscación de los ahorros jubilatorios en el sistema de capitalización, se dejó llevar por su ideología progresista sin considerar los antecedentes del ex presidente en funciones (como gusta llamarlo don Nelson).

Aunque quizá lo peor sea que no admite que se equivocó...

Entre los muros


Esta excelente película es la segunda del director francés Laurent Cantet que vi; la anterior fue la magnífica "Recursos humanos", sobre las consecuencias que la nueva economía global (fue estrenada en 1999) estaba provocando en el mercado laboral.

Aquí el realizador vuelve a demostrar su capacidad para dar testimonio sin caer en el panfleto, construyendo una obra en la que no hay una anécdota central ni, mucho menos, una moraleja. En cambio, la película expone las diferentes aristas de la relación entre los alumnos y los docentes de un colegio medio, en un barrio parisino con una alta proporción de familias inmigrantes. Allí, entre los muros del aula, se reproducen las características de la casi turbulenta realidad social francesa presente, signada en gran medida por lo que se ha dado en llamar la multiculturalidad.

A los componentes esperables (el cuestionamiento de los chicos a casi todo lo que se les enseña, los problemas de profesores y autoridades para mantener el siempre deseable equilibrio, etc.) se agrega la particular temática de la migración. Uno no puede menos que pensar en las mutuas dificultades para relacionarse que enfrentan los educadores y ese grupo de muchachitos, incluyendo a sus padres, muchos de los cuales a duras penas logran expresarse en la lengua del país (y están los que no la hablan ni la entienden).

La trama del film se desarrolla entre el comienzo y el fin de un período lectivo, y su génesis tiene algunos aspectos curiosos. Está basado en el libro de Francois Bégaudeau, que en la vida real es un docente de lengua francesa, quien además, asume el papel protagónico junto con sus propios alumnos. El director, por otra parte, es vecino del barrio donde está el establecimiento.

Una obra muy recomendable, por donde se la quiera analizar.

jueves, mayo 07, 2009

La educación no es esencial


El bochornoso espectáculo del interminable conflicto entre los gremios estatales y el gobierno provincial parece haber anestesiado a la opinión pública, tal vez hastiada por una sucesión de declaraciones de ambos bandos, pletóricas de chicanas, agravios y hasta amenazas de diverso calibre.

Digo esto porque sólo una pérdida de la sensibilidad o un descenso vertiginoso en el umbral de la capacidad de asombro colectiva, pueden explicar que haya pasado casi inadvertido un hecho ocurrido durante una reunión llevada a cabo la semana pasada en la Legislatura, donde se analizó un proyecto para sancionar una nueva ley de educación.

En ese ámbito, y ante la propuesta del legislador radical Gabriel Pluis para que se declare a la educación como un servicio esencial, el representante del sindicato docente Raúl Arce se opuso, apuntando -sin ponerse colorado, supongo- que la OIT no lo considera de esa forma porque su carencia "no pone en riesgo la vida humana" (sic).

La tosquedad, por decir lo menos, de la posición del gremialista habla por sí sola y justificaría terminar aquí mismo este comentario, pero quiero agregar un par de cosas, además de las que ha apuntado con acierto desde su blog mi amigo Francisco (ver cliqueando aquí).

Las condiciones de trabajo de los docentes fueguinos están regladas por un estatuto del que se puede afirmar que se encuentra entre los más benignos de la muy relajada esfera de los regímenes laborales estatales. El cuidadoso diseño de un entramado de beneficios, permisos, licencias y demás ventajas y ventajitas, permite suponer que estos trabajadores (recordemos que les gusta autodefinirse como tales, no como docentes ni -mucho menos- maestros) difícilmente se verán afectados por el stress y demás peligros que acechan a otros asalariados en estos tiempos difíciles.

Tales ventajas incluyen, claro, el aspecto salarial, no obstante lo cual y como apunté al principio, el sector no cesa de reclamar por aumentos y compensaciones. Con la llegada de Fabiana Ríos al poder, varios de sus dirigentes sindicales asumieron en cargos de la estructura política, por lo que un observador ingenuo hubiera pensado que las cosas iban a encarrilarse. Sin embargo, y pese a que la gobernadora accedió a dar incrementos (que se sumaron a los otorgados por su antecesor Cóccaro cuando estaba en campaña por su reelección, luego frustrada en las urnas), el asunto no se resolvió y la conflictividad se mantiene.

Hay, por un lado, una puja interna gremial que se dirime en este terreno, cuyos protagonistas han demostrado con creces que carecen de los mínimos escrúpulos necesarios como para no utilizar a los alumnos como rehenes. Esto es sabido, y además constituye la causa de la insólita postura de Arce aludida al comienzo: si la educación adquiriera el status jurídico de servicio esencial, ya no sería tan fácil privar a los chicos de su derecho a asistir a clases.

En el fondo, por supuesto, está la concepción del papel del Estado. Tal como están las cosas, parecería que la estructura estatal -sostenida, no hay que olvidarlo, por los recursos detraídos mediante impuestos a los ingresos que genera el sector privado- existe sólo para tener empleados y pagarles buenos sueldos, sin tomar en cuenta la calidad de la contraprestación laboral respectiva.

La patética situación que presenta hoy la administración pública provincial, presa de un déficit crónico que ha hecho declarar al ministro de economía que "sólo se pretende flotar", es la demostración palmaria de la fragilidad de aquella postura.

martes, mayo 05, 2009

Esa propensión al papelón


Las crisis internacionales, de distinta índole, suelen despertar o exasperar la xenofobia y el nacionalismo en sus peores variantes. Es lo que está experimentando ahora México a raíz de la crisis del virus A/H1F1, por ejemplo con medidas como las que ha tomado China, sometiendo a cuarentena forzosa a 70 viajeros aztecas que no tenían síntomas de haber contraído el mal, y suspendiendo las importaciones de carne porcina de ese país.

El actual gobierno argentino ha dado varias muestras de su propensión a los papelones internacionales, como el "reto" al presidente uruguayo en el Congreso o las declaraciones sobre el supuesto peronismo de Barack Obama. Por lo tanto, no debería asombrarnos que no haya dejado pasar una nueva oportunidad, involucrándose en un absurdo entredicho con el gobierno de Felipe Calderón con la suspensión de los vuelos entre Argentina y México.

No se trata sólo de que la medida haya sido catalogada por un funcionario de la OMS como "inútil". Sucede que la Argentina se ubica en una posición bastante lejana a la proclamada solidaridad latinoamericana, y muy próxima a la de los medios más retrógrados de los EE. UU. que castigan a Obama por no haber cerrado la frontera.

Así estamos con este progresismo criollo tan sui generis...

domingo, mayo 03, 2009

La nieta del señor Linh


Una primorosa miniatura, es la definición que se me ocurre para esta novela del francés Philippe Claudel que me devoré en poco más de dos horas (dicho esto, de paso, para alguien que hace poco me preguntó de dónde saco el tiempo para leer).

Fundamentos: miniatura es, según la Real Academia Española, "un objeto artístico de pequeñas dimensiones", mientras que primoroso es algo "excelente, delicado y perfecto".

Bueno, este libro es eso.

Con un admirable lenguaje minimalista, el autor elabora una reflexión sobre la vida en sociedad, la comunicación entre los seres humanos, la amistad, la identidad y otras nimiedades por el estilo, que atrapa al lector desde la primera página y no lo libera hasta el final.

La anécdota se ocupa de un anciano campesino de algún país lejano al narrador (¿Vietnam?) cuyas familia y aldea han sido arrasadas por la guerra, y es acogido como refugiado en una gran ciudad de algún país desarrollado (¿París?). Insisto en el minimalismo: en el texto no hay mayor información sobre este aspecto, y no es necesaria.

Un tema es el exilio, la migración. El contraste entre ambas culturas está planteado con unas pocas pinceladas. El señor Linh mira absorto a esa gente que pasa junto a él "como un rebaño ciego y sordo", y se sorprende porque los nombres en ese país no significan nada.

Otro es el de las relaciones humanas. Inmerso en una soledad feroz que no parece tener alternativas, incluso pese a la proximidad de unos connacionales en el lugar donde se aloja, el señor Linh se aferra a la memoria, como el escritor de "La ninfa inconstante" o el Jean Dominique de "La escafandra y la mariposa". Encontrará, pese a todo, a un amigo: un habitante de esa ciudad extraña, solitario y nostálgico como él. Ninguno habla el idioma del otro, pero la comunicación entre ambos alcanzará con rapidez una profundidad y un espesor formidables.

Hay también un relato con reminiscencias por momentos melodramáticas, con un final inesperado y de preciso diseño.

Una joyita, una verdadera maravilla, le digo.

jueves, abril 30, 2009

El oxímoron de los descontrolados



Primero fue el consorte, diciendo que en caso de una victoria de la oposición el país retrocedería a la situación de 2001. Ahora aparece ella, la Presidenta(e), para -lejos de morigerar o suavizar la barrabasada dicha por su marido- afirmar que el próximo 28 de junio "está en juego la estabilidad democrática". Entiéndase bien: la mandataria ha sostenido que un acto que constituye la esencia de la democracia, como lo es una elección, derivará (si no gana la lista que a ella le gusta) en un gravísimo daño para las instituciones democráticas.

El disparate de marras se podría encuadrar en la definición que la Real Academia Española brinda de la palabra "oxímoron": combinación en una misma estructura sintáctica de dos palabras o expresiones de significado opuesto, que originan un nuevo sentido.

Me temo que esta gente, presa del pánico, ha perdido el control.

martes, abril 28, 2009

De necesidades y herejías

(click en la imagen de la noticia, para agrandar)

Hubo un momento en que el kirchnerismo se embanderó con la "transversalidad", pero la necesidad lo lanzó más temprano que tarde a los brazos -pegajosos, asfixiantes, pero poderosos- del otrora denostado "pejotismo".

Ahora, la energía estatista ejercida, por citar un par de casos, con el Correo oficial y Aerolíneas Argentinas, deja paso a una suerte de "gestión de buenos oficios". Las empresas en problemas que pidan ayuda gubernamental no pasarán a manos del Estado; en cambio, los funcionarios saldrán a buscar comprador.

Parece que la plata no alcanza. Y entonces, se confirma el refrán: la necesidad tiene cara de hereje. Entre tanto, algunos empresarios del palo tal vez se estén frotando las manos.

lunes, abril 27, 2009

¿Gualeguaychú fue? (o sinrazones para morir en una Custom 150)


La noticia da cuenta de la muerte de un motociclista el pasado domingo en la ruta 136, en cercanías de Gualeguaychú. El dato geográfico no es menor: el hombre, de 33 años, se estrelló contra un acoplado que bloqueaba la carretera en apoyo de la protesta que los lugareños -movilizados en una suerte de asamblea permanente- llevan adelante contra la instalación en la margen opuesta del río Uruguay de una planta de pasta de celulosa.

Llaman la atención algunas reacciones. Por ejemplo, que ninguna autoridad se comunicara cuanto antes con los familiares de la víctima, y que tampoco lo hicieran los miembros de la asamblea. Antes bien, uno de sus dirigentes (Juan Ferrari) se preocupó sólo por la repercusión política del asunto, apresurándose a deslindar responsabilidades: "Si hay un culpable, dijo, es el Estado ausente ante el reclamo de la gente. El corte es por causa de que el Estado ignora el problema". Curiosa (alguien podría usar otra palabra: canallesca, por ejemplo) manera de desmarcarse de la muerte de una persona, proviniendo de una agrupación que dice que su única motivación es la defensa de la vida.

Ahora falta que se corran del centro del escenario los políticos que -como Alfredo de Angeli, Jorge Busti y Vilma Ripoll- anduvieron pavoneándose por allí unas pocas horas más tarde. Todos ellos, según parece, más dispuestos a abogar por un tal vez impersonal "futuro de nuestros hijos" que por los muy concretos tres hijos de la víctima que se quedaron sin padre en la madrugada de este domingo.

Otra parte llamativa del reporte periodístico es la afirmación de que la moto se desplazaba a alta velocidad. No se trataba, recordemos, de una poderosa Kawasaki de 2000 c.c. sino de una muy modesta Motomel Custom 150, un vehículo de baja cilindrada que, en su mejor prestación, podría circular como máximo a unos 90 ó 95 km/h. ¿Es eso alta velocidad? ¿O será un dato deslizado con la intención de culpabilizar a la víctima en forma, digamos, subliminal?

En materia de asignar culpabilidades, y en caso que lo del "Estado ausente" no funcione, el Sr. Ferrari aún podría remontarse al Siglo de Oro español y argumentar, como en una célebre obra del Fénix de los Ingenios, que "Gualeguaychú fue".

(Nota: este post inaugura una nueva Categoría en P & M: País de locos)

jueves, abril 23, 2009

Pedido de ayuda


Por razones profesionales necesito datos actualizados sobre el mercado laboral. Con una ingenuidad inaceptable para un tipo de mi edad, hurgué en el sitio del Indec en busca de las bases usuarias de la EPH, con (obvios) resultados negativos. Intenté, entonces, conseguir la información del Sistema Integrado de Jubilaciones y Pensiones (SIJP) a la que hasta no hace mucho se accedía desde el portal del MECON, pero no sé si me estoy poniendo demasiado viejo y no acierto a encontrarla, o si "manos anónimas" la han escamoteado.

¿Alguien de la blogosfera podría darme una pista al respecto? ¿O deberé admitir que, como se empeñan en afirmar los medios de ánimo destituyente, el nuestro se ha convertido en un país sin estadísticas económicas? Desde ya, agradecido.

miércoles, abril 22, 2009

La ninfa inconstante


La sensación que tengo es que, en materia de lecturas, estoy llegando tarde.

Me pasó hace poco al leer "La muerte de Amalia Sacerdote", y sentir que estaba arribando con demora al mundo del policial-negro. Por lo cual me propuse leer muy pronto alguna de las obras maestras del género, quizá de Chandler (mi amigo Zeta me lo ha recomendado). Asignatura pendiente, en suma.

Y me vuelve a pasar ahora, tras terminar "La ninfa inconstante", respecto de la obra de su autor, el cubano Guillermo Cabrera Infante. No sólo por tratarse de su novela póstuma publicada en 2008, tres años después de morir por causa de una septicemia, en un hospital público de Londres en el que había sido internado para tratar una fractura de cadera. Siento que me he demorado en abordar alguna de sus obras más reconocidas, como la famosa "Tres tristes tigres" (de 1964).

El estilo de Cabrera Infante es muy atractivo, en especial por sus juegos de palabras, la profusa riqueza de sus citas ("Estás lleno de citas", le dice tal vez con hastío la ninfa al narrador-coprotagonista) y el hábil manejo de la técnica de "flash-back". Pero eso no es lo que más me gustó de este libro, sino otro aspecto que forma parte de mi, llamémoslo así, campo de intereses. Se trata de la impronta del migrante, en este caso de alquien que ha dejado su terruño no por elección (Cabrera, antes censurado por la dictadura de Batista, acompañó a la revolución castrista al comienzo para terminar exiliado, o peor que eso: desterrado), quien en el tramo final de su vida recurre a lo único que el régimen no pudo quitarle, su memoria.

El relato da la impresión de ser una sabia mixtura de momentos autobiográficos y pura ficción. En aquéllos, la memoria le permite a Cabrera rescatar las imágenes, la textura, los aromas de esa patria lejana a la que jamás habría de volver: allí están la música, el cine, los cafés, las mujeres de La Habana imborrable de fines de los cincuentas. "La Habana era para mí entonces una isla encantada de la que era a la vez explorador y guía". No hay dolor en esa mirada, quizá solo una intensa, inconmensurable nostalgia. En el plano ficcional, el texto revela la maestría del autor, con descripciones de un impresionismo exquisito y un preciso desarrollo de los tiempos.

La acción transcurre apenas durante un verano, en que aquel periodista "que por un momento fui" descubre a una suerte de Lolita tan indefensa como peligrosa, indescrifrable al fin. A tal punto que el protagonista (¿o Cabrera?) sólo atina a escribir sobre ella muchos años más tarde, sabiendo que ha muerto.

En fin, que tengo otra asignatura pendiente: leer "Tres tristes tigres".

domingo, abril 19, 2009

Domingo de tango

P & M retoma la costumbre (que se me ocurre buena) de postear los domingos un video de tango, y en especial con música de Astor Piazzolla.

Esta tarde se trata del popio maestro con su quinteto Tango Nuevo (integrado por el Negro Suárez Paz en violín, Pablo Ziegler en piano, Oscar López Ruiz en guitarra y Héctor Console en contrabajo), interpretando "La muerte del ángel". Se trata de una grabación en vivo de 1984, obtenida en el Festival Internacional de Jazz de Montreal.

Que lo disfruten.


viernes, abril 17, 2009

Políticos como cigarras


El carácter dinámico de los sistemas económicos es un fenómeno con las suficientes antigüedad y entidad como para haber justificado, hace ya bastante tiempo, su estudio por parte de la ciencia. En efecto, la teoría de los ciclos (o de las fluctuaciones) es uno de los campos más importantes del análisis macroeconómico, en el que se han destacado muchos pensadores de fuste, siendo considerado como el principal de ellos el austríaco Joseph A. Schumpeter (1883-1950).

Sin embargo, comprender, al menos, la esencia del asunto no es algo demasiado complejo. Hay períodos en los que el desarrollo de los negocios evoluciona de manera negativa, con baja de la producción y de las ventas; la acumulación de “stocks” induce a los empresarios a postergar inversiones, se incrementa el desempleo y se produce una caída en el consumo de las familias. Las cosas continúan de ese modo hasta llegar a un punto en que es necesario invertir para reponer el equipamiento de capital envejecido, lo que da comienzo a una fase contraria: crece el gasto de las familias, lo que estimula a las empresas a aumentar la actividad y la demanda de fuerza laboral. Esta recuperación hará llegar la producción hasta un nivel máximo o de auge, con plena ocupación de la capacidad instalada, lo cual continuará hasta que la demanda alcance un punto de saturación, generando un proceso recesivo con disminución del nivel de actividad, el empleo y el gasto. Se trata de las cuatro fases que tiene todo ciclo económico: depresión, recuperación, auge y recesión; y vuelta a empezar…

Las causas que originan estos movimientos son diversas, y pueden estar originadas en aspectos estacionales y tecnológicos (incluyendo los cambios en los gustos y las preferencias), así como políticos. Ello determina que existan unos ciclos largos, con fases de cuarenta o cincuenta años, otros de duración media (entre cinco y diez años) y otros de “onda” pequeña, de unos cuarenta meses. Pero, además, como no siempre siguen los mismos patrones de comportamiento, suelen resultar difíciles de prever. Sobre lo que hay consenso casi unánime en la academia es que en materia de crecimiento económico, como en la película protagonizada por Robert Redford y Brad Pitt, “nada es para siempre”.

Ahora bien, que esto sea así no significa que haya que abandonarse al fatalismo. Cualquier manual de economía describe las políticas de estabilización o anticíclicas, es decir: unas medidas destinadas a revertir las tendencias, procurando evitar tensiones inflacionarias en fases ascendentes o la prolongación de las etapas descendentes. Los gobiernos pueden acudir para ello tanto a las herramientas monetarias como a las fiscales, que son las relacionadas con los impuestos y el gasto público. En cierta forma, se podría decir que el mecanismo de las políticas anticíclicas está emparentado con la prudencia que guiaba a la hormiga en la fábula que nos contaron en la infancia.

Cualquier pequeño comerciante, dueño de taller o productor rural (con perdón de la palabra), y con más razón en la “hipercíclica” Argentina, tiene el concepto de las fluctuaciones internalizado de modo indeleble, por lo que sabe que al enfrentar la fase descendente, sus oportunidades de permanecer en el mercado dependerán de la prudencia y razonabilidad con que se haya administrado durante el auge. Quizá no haya siquiera escuchado mencionar a Schumpeter, Kondratieff o Kydland, pero sí a Samaniego...

Los que no parecen tener buena memoria, a juzgar por la conducta que la mayoría de ellos muestra en materia de gasto fiscal, son nuestros dirigentes políticos. Sabido es que los egresos públicos se financian de manera primordial con el producido del sistema impositivo, y que la evolución de la recaudación copia la del nivel de la actividad económica de la cual se nutre. El problema es que durante las fases de expansión y auge, los gobernantes actúan a semejanza de la cigarra, como si el “verano” no fuera a terminar nunca.

Un ejemplo patético (perdón, quise decir patente) de esto es el crecimiento experimentado por el gasto del gobierno nacional, sobre todo en 2007 y 2008, hasta alcanzar una dimensión que ahora, en plena fase recesiva, no sólo le dificulta tomar medidas anticíclicas, sino que lo está obligando a recortar subsidios, postergar sin fecha inversiones y hasta a medidas desesperadas como la confiscación de los ahorros de los trabajadores en el sistema jubilatorio de capitalización. Según el economista Carlos Melconián, si se descontara el valor de este último concepto del total de los recursos, desaparecería el superávit fiscal primario.

Pero el gobierno central no está solo en su imprudencia de cigarra, ya que muchas administraciones provinciales han tenido una conducta similar, lo que las ha llevado a situaciones deficitarias que en los casos de menor gravedad derivan en un peligroso endeudamiento, y en otros en la amenaza de la cesación de pagos lisa y llana. Los casi $ 12.000 millones (ó U$S 3.200 millones) del déficit previsto para este año por las autoridades bonaerenses no constituyen, pese a su dimensión, el agujero financiero proporcionalmente más escalofriante de las arcas públicas de las provincias, cuyo rojo conjunto rondaría los $ 20.000 millones. De allí que hayan surgido las versiones sobre la reaparición de las “cuasi monedas”, aquellos papeles con nombres que sonaban a productos farmacéuticos (Lecor, Boncafor, Cecacor) o tenían una connotación si se quiere folklórico-patriotera (Patacón, Federal, Quebracho), y que quedaron en la memoria colectiva como íconos de tiempos en los que se llegó a teorizar sobre la supuesta inviabilidad de algunas provincias. Por supuesto que las jurisdicciones más afectadas no pueden siquiera fantasear con medidas fiscales que estimulen el consumo y la inversión, tales como incrementos en la obra pública o aplazamientos impositivos.

Así las cosas, todo indica que la fragilidad del cuadro fiscal consolidado, que parece aproximarse al borde del abismo tras sólo dos trimestres consecutivos negativos, no sólo condicionará a la Nación y las provincias en forma muy severa, sino que posiblemente retardará la recuperación general, con sus duras consecuencias en materia de desempleo. El ciudadano común, mientras tanto, no puede menos que preguntarse por el real contenido del “estado de bienestar” –medido en términos de calidad de los distintos servicios del gobierno en salud, educación, seguridad, asistencia social, etc.- resultante tras seis años de declamada heterodoxia económica.

(Publicado en "El Diario del Fin del Mundo" el 17-04-09)

Links de



para saber más sobre:

miércoles, abril 15, 2009

El diario de Néstor

La frase matadora fue: "No sólo no ha caído en recesión, sino que se ha vuelto a reactivar."

O sea que se reactivó algo que no se había desactivado.

A diferencia de Yrigoyen, a Néstor no le imprimen un diario especial: lo edita él mismo.

martes, abril 14, 2009

Bebiendo su propia (y amarga) medicina


La crisis fiscal continúa enrareciendo la atmósfera política y social en Tierra del Fuego. De hecho, los paros, las asambleas y los "quites de colaboración" brotan en casi todos los ámbitos del Estado: las escuelas, los hospitales, las oficinas del Registro Civil, la empresa de obras sanitarias, etc. La semana pasada el gobierno se retrasó en el pago de sueldos -pese a que había fondos disponibles- debido a que el personal del ministerio de economía había "retenido tareas".

El escenario es paradojal: un gobierno cuya base política estaba constituida por los empleados públicos, aparece a poco más de un año de gestión, jaqueado por los gremios estatales.

La gravedad del cuadro impulsó a los principales referentes del gobierno (senadores y diputados nacionales, legisladores provinciales y concejales) a dirigir este lunes una "carta abierta" a la ciudadanía. Trazaron allí un paralelo entre la actual situación provincial y los trece paros afrontados por el gobierno de Alfonsín, que resumieron en el título del documento: "No vaya a ser que algunos nos expliquen después que no se daban cuenta".

El nudo argumental es que la valentía del gobierno para empezar un "proceso de distribución" (sic) distinto, ha encontrado como respuesta un grado de conflictividad de algunos sectores (eufemismo por los sindicatos estatales) desproporcionado. Y aunque se admiten errores, se afirma que estos podrían "ser comprendidos si se advirtieran las circunstancias". O sea, que no son errores...

El texto termina preguntando por las causas de la dura reacción sindical, para concluir que hay detrás de ellas una intencionalidad politica. Y afirman: "No decimos que esto sea inválido ni disvalioso ni ilegal. Pero entonces conviene preguntarse para quién acumulan". En otras palabras, la actitud de la dirigencia aludida no es cuestionable porque utilice el conflicto gremial con fines politicos, sino por llevar agua para el molino de quienes no coinciden con el gobierno, que en tanto opositores son -sin distinciones- los enemigos del pueblo.

Saben de qué están hablando. Quiero decir: cuando varios de los actuales funcionarios (al menos, un senador, uno de los diputados nacionales, un legislador provincial, una ministro y un secretario ministerial) revistaban como dirigentes o asesores de ATE, el SUTEF o la Asociación de Profesionales del hospital, hicieron de la intransigencia y la hostilidad permanente sus herramientas preferidas. Claro, entonces ello se justificaba por su autoproclamado carácter de únicos defensores del campo popular.

Otra vez me acuerdo del Nano: "Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio".

martes, abril 07, 2009

Hoy, doble función


Slumdog Millonaire me resultó una película contradictoria. Según parece, su estilo es una suerte de tributo al llamado cine de Bollywood (sobre lo cual no puedo opinar, ya que no vi ninguno de esos films), y de hecho la acción transcurre en Mumbai, nombre actual de Bombay (la denominación "Bollywood" proviene de la simbiosis entre las palabras Bombay y Hollywood). Asimismo, contiene numerosas secuencias musicales, lo cual es una marca de fábrica de ese tipo de cine de la India.

Cuando terminé de verla, me sentí impactado por el despliegue visual con que se sostiene el aspecto testimonial de la obra. La crudeza de las numerosas escenas que describen la miseria imperante en el país y la evolución de los últimos años, a las que se agrega el ritmo que el director Danny Boyle imprime al relato, configuran prima facie un producto interesante.

Pero cuando analicé un poco más el conjunto, tuve la sensación de que la obra hace demasiadas concesiones para arribar a un formato hollywoodensemente correcto. La anécdota del joven marginal que llega a las puertas de la fortuna, presentándose en un programa televisivo de preguntas y respuestas en el que va escalando posiciones porque sucesos de su azarosa vida le proporcionan las contestaciones correctas, suena a cuento de hadas o, para estar más a tono, a leyenda de "Las mil y una noches".

No es que pretenda cuestionar esto último, ya que como bien señala un amigo mío, el cine es en esencia un entretenimiento. Pero si la intención fue pulsar la cuerda de la alegación social, la película está muy lejos de, por ejemplo, la excelente "Ciudad de Dios".

***



Ver Milk, sobre la vida de un militante homosexual estadounidense de los años setenta, vale la pena aunque sólo sea por la magistral actuación de Sean Penn. Lo había visto en otros papeles ("Mi nombre es Sam", "Río Místico", "La intérprete") y siempre me pareció un muy buen intérprete, pero aquí creo que alcanza un nivel superlativo.

El personaje principal decide, a sus cuarenta años, dejar atrás su oscura vida en Nueva York para radicarse en San Francisco con su pareja, instalándose en un barrio con una importante comunidad gay. Los avatares de la discriminación que sufre lo impulsan a llevar sus reivindicaciones al terreno político, hasta terminar postulándose a un cargo de concejal al que accede sólo después de varios intentos.

La película brinda una visión de la importancia que la actividad política adquiere para el ciudadano común en los EE. UU. Aunque no escapa a los cánones tradicionales del cine testimonial, resulta interesante sin llegar, creo, al nivel de un producto memorable, salvo por la mencionada actuación del protagonista.

domingo, abril 05, 2009

Raúl Alfonsín, 2da. parte


Sería una simplificación excesiva atribuir la congoja popular y las múltiples expresiones de adhesión a Alfonsín en el momento de su muerte, a la mera volatilidad del ánimo colectivo que nos caracteriza a los argentinos, o a la costumbre de idealizar la figura del muerto.

En su momento de auge político, Alfonsín no despertó mi adhesión, aunque eso lo asigno a que por entonces me encontraba yo transitando mi etapa nac & pop de la que hoy me siento alejado en forma definitiva. Digamos que mi mirada crítica de aquel tiempo reconocía causas bien diferentes de mi perspectiva actual, en la que también predomina una valoración de sesgo negativo sobre su gobierno.

Pero ese no es el motivo de este post. La pregunta que me impulsa a escribirlo es la siguiente: ¿por qué razones una franja muy importante -no tiene importancia si es o no mayoritaria- de la población lo ha despedido elevándolo a la posición de un Padre Fundador, adjudicándole el rol de símbolo de la democracia?

Me contesto que entre los de mi generación, Alfonsín encarnó no sólo las esperanzas de un retorno a la democracia en el sentido, digamos, instrumental, sino del reencuentro con el sendero del progreso, en términos económicos, sociales e institucionales. El país venía de soportar, además de una tenebrosa dictadura, el catastrófico gobierno peronista de 1973-1976 y, antes, el cesarismo decadente de la "revolución argentina". La presidencia de Frondizi había sido apenas una tregua, efímera, de modernidad, y como la de Illia -pese a los buenos resultados de ésta en materia económica- no había resistido el embate de la antinomia peronistas vs. gorilas.

Alfonsín asumió luego de casi tres décadas de turbulencias que habían convertido a la violencia en un elemento normal de la vida política y social. Los argentinos sentíamos que con el ascenso al poder de un presidente elegido en forma democrática, el país comenzaba una fase de su historia sustentada en paradigmas diferentes.

Yo creo que su gobierno -al que, como dije en un post anterior, las cosas no se le presentaron fáciles- defraudó en buena medida esas expectativas mayoritarias. Sin embargo, más allá de cualquier juicio de valor, está claro que aquella esperanza social reapareció de una manera visceral la semana pasada, encontrando en Alfonsín la figura en la cual podía reflejarse nuevamente.

Me parece que muchos de los que lo despidieron con sincera emotividad -varios de ellos, buenos y queridos amigos míos- lo hicieron de ese modo porque con ello expresaban su renovada esperanza, su necesidad de creer que existen otros modos de gestionar la cosa pública, diferentes a esta chatura provinciana, a este ejercicio ramplón de la política, a esta mezcla indescifrable de soberbia, desfachatez e incompetencia que amenaza con arrastrarnos hacia el abismo.

Alfonsín quizá no haya tenido la estatura política de un estadista singular, pero hoy y ahora, y más allá de su praxis, es para buena parte de la población, el ícono de la esperanza que, como dice el dicho, es lo último que se pierde. Sería muy bueno para el país que ese sentimiento se canalice hacia mecanismos de participación, de modo que franjas crecientes de ciudadanos se comprometan con el accionar político para dar comienzo a una reacción.

Links:
* Reportaje a Sergio Bergman en La Nación.
* Columna de Edi Zunino en Perfil.com

viernes, abril 03, 2009

Fue un entrenamiento, 2da. parte



La imagen de Mascherano boqueando, convertido en un espectador privilegiado de las jugadas de los mediocampistas rivales, era al mismo tiempo una síntesis y una explicación de lo que estaba ocurriendo en la cancha. El efecto de la altura de La Paz se había convertido en un lastre imposible de arrastrar por el equipo argentino, al tiempo que potenciaba a una Bolivia que se floreaba casi sin transpirar, como si se tratara de un entrenamiento.

Uno lo veía a Da Rosa, brasileño nacionalizado, y se preguntaba por qué motivos no estaba jugando en la selección de su país de origen en lugar de Ronaldinho. Botero, cuya chatura futbolística pude verificar cuando militó en San Lorenzo, parecía una mezcla de Ronaldo y Thierry Henry. Todas las combinaciones y variantes ensayadas por los de camiseta verde tenían exito, y sólo las intervenciones de Carrizo o alguna imprecisión impedían que cada nuevo intento terminara en gol.

El condicionamiento de la altura resultó tan fuerte que analizar el trámite del partido no tiene mucho sentido. Lo que se me ocurre, en cambio, es que así como en otras oportunidades se le dió a ese factor una importancia excesiva, en este caso es probable que se lo haya subestimado.

Me apresuro a decir que yo no estoy de acuerdo con los que proponen que no se jueguen estos partidos en el altiplano. Creo que es un elemento más del juego, como puede serlo el calor de Río de Janeiro para un equipo noruego o, para recordar un hecho que nos tocó de cerca, como lo fue la nieve moscovita para la selección de Menotti hace treinta y pico de años. Es lo que hay.

Aclarado esto, la impresión que me quedó es que no hubo un plan, digamos, de "triangulación y pases cortos" para tratar de afrontar el compromiso. El equipo pareció siempre falto de cohesión y con demasiado terreno -propicio para el rival- separando sus líneas. La subestimación del problema de la altura quedó en evidencia con esa corrida absurda de Mascherano persiguiendo una pelota que se iba afuera a poco de comenzar, tras lo cual desapareció del partido.

Pero esto es fácil decirlo desde afuera. Adentro, para la mayoría de los jugadores (salvo, me parece, para Gago) levantar las piernas era una exigencia excesiva para las fuerzas disponibles. Aún disponiendo de una táctica adecuada, quizá el equipo no hubiera podido llevarla a cabo.

Mirando la parte llena del vaso, es de esperar que la catástrofe haya sido un baño de realidad para el técnico y los jugadores, lo cual no vendrá mal después del exitismo disparado desde los medios tras la victoria con Francia y el sencillo triunfo antes los venezolanos. La clasificación está comprometida, nos faltan los partidos más difíciles (incluyendo Ecuador, en la altura de Quito...) y ante ese panorama, es mejor no estar relajados.

Al problema de la baja calidad del juego, tema pendiente incluso después de la goleada a Venezuela, se agrega ahora la cuestión anímica. Habrá que ver si el DT mantiene la calma y el buen pulso para, además de mejorar la línea futbolística, llegar al espíritu de los jugadores y retemplar la confianza averiada por esta actuación.

jueves, abril 02, 2009

Raúl Alfonsín


El fallecimiento de cualquier persona genera en quienes la conocieron, una reflexión sobre el significado de esa vida que ha terminado. En el caso de una figura pública con la trascendencia que ha tenido la de Raúl Alfonsín, tal consideración estará influida por recuerdos y apreciaciones sobre aspectos políticos, así como por las vivencias personales que la época impregnó en el observador.

Lo primero en que pensé cuando leí los elogios y vi las muestras de afecto en los medios de comunicación, fue en el cambio del humor colectivo como una característica casi genética de los argentinos. Alfonsín renunció a la presidencia envuelto en un desprestigio descomunal, producto de un declive económico signado por los saqueos a los supermercados y el virtual quiebre del Estado. El mismo pueblo que apenas veinte años atrás lo execraba, lo despide hoy asignándole una dignidad cercana a la de un prócer. Confirmando, de paso, esa otra tendencia nacional a sacralizar a las figuras históricas (a San Martín se lo ha designado nada menos que "el santo de la espada"...).

Creo que las razones para que esto sea así hay que buscarlas en dos planos. Por un lado, el de la conducta personal de alguien que jamás fue acusado por hechos de corrupción y que, por ello mismo, podía caminar con tranquilidad por la calle, en un país en el que la deshonestidad ha adquirido visos de endemia. ¿Puede Menem sentarse a la mesa de cualquier bar de Buenos Aires a tomar un café sin temor a que alguien lo increpe? ¿Podrá hacerlo Kirchner en unos años más?

Por el otro, el de un hombre a quien le tocó asumir un cargo de máxima responsabilidad en condiciones durísimas, y que demostró entonces la firmeza de su compromiso republicano. Había que tener las agallas bien puestas para perseguir judicialmente a dictadores y guerrilleros (esto último, Hebe de Bonafini aún hoy no se lo perdona) en ese momento, y Alfonsín lo hizo. El país había llegado al fondo del abismo (con una dictadura criminal y una guerra perdida) y en ese comienzo de su gestión él estuvo a la altura exigida por las circunstancias, en un contexto político que no podía ser más complejo. La relación de su gobierno con los militares, que por aquellos años -pese a lo reciente de su fracaso- conservaban una cuota de poder hoy inimaginable (recordar el conato rebelde de Seineldín y Rico), fue muy dificultosa y estuvo marcada por aciertos y errores. Claro que, como suele suceder, el enfoque desde la perspectiva histórica es muy diferente del que tuvo a su alcance el protagonista en el momento de tomar las decisiones.

No siempre Alfonsín cultivó el perfil dialoguista y proclive al consenso con que hoy se lo recuerda: cuando las mieles del poder halagaban su paladar, mantuvo duras polémicas con periodistas, la iglesia y con "el campo", entre otros, y una relación conflictiva con ciertas figuras que no le simpatizaban como... Mirta Legrand. Su dialoguismo emergió cuando su estrella ya había declinado.

El tiempo transcurrió y fue el aspecto económico, más que el político, el que terminó afectando su desempeño presidencial en forma grave. Los errores del impresentable ministro Grinspun primero, y, según tengo para mí, una falta de convicción del mucho más solvente sucesor de éste, Sourrouille, para aplicar necesarios cambios estructurales (carencia compartida por Alfonsín, sin duda), desembocaron en el desborde fiscal, la hiperinflación y, a continuación, en el colapso de su presidencia. Aquel desprestigio al que me refería en el segundo párrafo tenía su origen en el agudo contraste entre la esperanza que su gobierno había despertado y la profunda decepción del final.

Más tarde, participó del llamado pacto de Olivos, que terminaría posibilitando la reelección de Menem. Me da la impresión que con esa movida trató de morigerar la hegemonía justicialista en ciernes, sin lograrlo. No puedo olvidar, tampoco, la cuestionable actitud de Alfonsín ante el gobierno de De la Rúa. Los historiadores deberán aportarnos alguna vez, el análisis de su papel en aquellos momentos, y en especial respecto de su interacción política -como referente principalísimo del partido radical- con Duhalde y el peronismo de la provincia de Buenos Aires en la debacle de diciembre de 2001.

Más allá de esos claroscuros propios de toda obra humana, me parece que la de Alfonsín merece un reconocimiento por su empeño democrático. Las personas de mi generación, que ha experimentado en carne propia las funestas consecuencias que la desaparición de los partidos del escenario político conlleva, deberían sentirse muy preocupadas por la situación actual, en la que el escepticismo generalizado determina la falta de representatividad de esas organizaciones. Hoy ya no hay partidos sino "espacios", y los programas (¿quién habla hoy de una "plataforma electoral"?) han dejado su lugar a las apelaciones personales (los "ismos"). Ese marco de anomia explica tanto las "transversalidades" y las "borocotizaciones", como las relaciones clientelares en las que pícaros "operadores" se mueven tan a gusto.

Creo valorable, entonces, que Alfonsín haya sido toda su vida -y con todos sus defectos- un político orgánico. La política partidaria, tan vituperada, es pese a todo la herramienta democrática que puede hacernos superar el actual estado de cosas, y Alfonsín fue un político por excelencia.

lunes, marzo 30, 2009

En las nubes de Úbeda


Los acontecimientos se precipitan en la surrealista Tierra del Fuego.

Mientras la ministro de salud María Grieco descubre, no sin cierto candor, que existen restricciones presupuestarias, los senadores Martínez y Díaz ejercen una transversalidad tardía, arrojándose de manera impúdica a los brazos de la chequera kirchnerista. A continuación, el responsable de la cartera económica Roberto Crocianelli confiesa que los salarios de la administración pública se pagarán este mes gracias a un adelanto de la coparticipación federal de impuestos y a que las empresas petroleras que producen en la provincia anticipan al fisco un pago de regalías. Tras reconocer un déficit mensual de $ 35 millones (!!!), afirma que ello permitirá "seguir flotando" (sic).

Sería cómico, si no fuera trágico.

Ninguno se priva de emitir las nubes de humo correspondientes. Grieco declara su asombro porque los trabajadores desconocen la existencia de una crisis, en tanto los senadores proclaman que abandonan el ARI por no sentirse contenidos. Crocianelli, por su parte, afirma que se mantiene con el gobierno nacional "una relación adulta" (???).

El elenco de Fabiana Ríos demuestra cada día que carece por completo de un mínimo programa de gobierno, y que sólo pretende durar. A esta altura, además, está claro que se dispone a pagar por ello cualquier costo.

Su agrupamiento nunca mostró otra preocupación que atender las demandas de los empleados públicos. Por lo tanto, el único objetivo cotidiano de los funcionarios es el de encontrar la forma de pagar los sueldos de esa clientela electoral que hoy, paradójicamente, está en pie de guerra contra ellos.

Víctimas de su propia miopía, se desplazan sin pudores de las nubes de humo a las nubes de Úbeda.

domingo, marzo 29, 2009

Fue un entrenamiento


El debut de Maradona como DT de la selección en partidos oficiales fue apenas un poco más exigente que un entrentamiento, debido a la debilidad del rival. En efecto, Venezuela, que en años recientes venía mostrado una evolución positiva en el nivel de su juego, ayer tuvo un desempeño tan pobre que casi no permitió medir el rendimiento del equipo argentino.

El único plan visitante pareció ser el de agruparse atrás para tratar de que transcurrieran los minutos. Ante eso, la selección procuró un equilibrio entre la necesidad de no desesperarse y la de quebrar el esquema defensivo contrario. Para ello, a partir del control de Mascherano de la zona media, movió la pelota procurando habilitar a Messi por la derecha o a Tévez por la izquierda, pero al principio le costó generar peligro.

Es que los movimientos ofensivos todavía no están bien sincronizados, y se me ocurre que debido a ello dos volantes laterales con "recorrido" y potencia, como Maxi Rodríguez y Jonás Gutiérrez, no influyeron demasiado en el trámite. Además, Aguero estuvo algo estático en el centro del ataque, en una zona donde había muchas camisetas rivales. Por suerte, Tévez le agregó movilidad a su clásica entrega, hasta que logró armar esa precisa pared con Messi que terminó en el primer gol.

Ahí pareció que el partido se abriría, en la medida en que Venezuela se viera obligado a salir de su postura defensiva, pero esto no ocurrió: el DT Farías y sus muchachos sólo querían evitar la goleada. Y el primer tiempo se fue de largo, en parte porque Gago no conjugó su despliegue con precisión en los pases, y también por la falta de coordinación a que aludía más arriba.

Cuando al comienzo del segundo tiempo Venezuela amagó con salir un poco más adelante, la Argentina liquidó el partido en seis minutos, confirmando los temores del técnico visitante... El cuarto gol (tras un blooper del arquero) estuvo de más.

Como ocurrió contra Francia, el equipo da la sensación de haber ganado en confianza y compromiso, lo cual debe atribuirse a la capacidad de Maradona para motivar a los jugadores. Las razones por las cuales estos últimos necesitan del magnético influjo de El Diez para cargar las baterías, cuando cualquier amante del fútbol sería capaz de pagar para vestir la celeste y blanca durante cinco minutos, es algo que dejo para algún "blogger" especializado en psicología u otra disciplina afín.

En lo que a juego se refiere, insistiendo en que el rival no fue medida, hay que rescatar la contundencia ofensiva, pero todavía sigue faltando mucho. Después del mediático episodio de la renuncia de Riquelme, es inevitable pensar en lo que el jugador de Boca le podría aportar al equipo con su capacidad para "el último pase". Pero él no está, por voluntad propia. Por mi parte creo además que anoche, ante el "barullo" en que cayó Gago, se extrañaron el orden y las habilitaciones seguras de Cambiasso, mal que le pese a sus detractores.

Y hablando de estos últimos, yo soy uno de los que no quiere a Verón en la selección, donde nunca rindió como lo ha hecho en los otros equipos donde actuó. No obstante, no entiendo a quienes lo silbaron cada vez que tocó la pelota, que por otra parte administró casi siempre con buen criterio.

En suma, el equipo confirmó que ha recuperado su autoestima, pero todavía le falta plasmar eso en el juego. Bolivia, el próximo rival, sólo puede complicar por la influencia de la altura, así que allí serán importantes tanto el aspecto físico como el anímico, plano éste en el que parece que estamos bien. Veremos cómo nos va.

(La foto es de La Nación)

viernes, marzo 27, 2009

Borocotizados


El proceso de borocotización de los senadores fueguinos José Martínez y María Rosa Díaz merece algunos comentarios.

Para los no avisados, el verbo "borocotizar" es un neologismo de creación reciente en la Argentina, luego de que el político Eduardo Lorenzo (a) Borocotó, tras llegar a una banca en Diputados en la lista del PRO de Mauricio Macri, emigrara antes de asumir al bloque oficialista del Frente para la Victoria. En realidad, al individuo que actúa de esa manera se le aplicaría -según el diccionario de la Real Academia- la palabra "tránsfuga".

Ahora, Martínez y Díaz se han pasado de las filas del ARI a las del FPV en el Senado en un momento crucial para el kirchnerismo, que con ello logró aprobar en la cámara alta la ley de adelantamiento de las próximas elecciones legislativas.

Por supuesto que los nuevos tránsfugas han justificado su accionar con críticas a la creadora del ARI, Elisa Carrió, matizadas con apelaciones a la necesidad de no hacer oposición por la oposición misma. Esto último es curioso al menos en el caso de Martínez, que siendo legislador provincial se destacó por la permanente intransigencia de su postura opositora.

Pero el obvio trasfondo del asunto que esa nube de humo emitida por Martínez intenta ocultar, está en las penurias financieras del gobierno provincial que lidera Fabiana Ríos. Sabido es que Kirchner disciplina a los díscolos con el poder de la caja fiscal (herramienta que viene empleando desde que era intendente de Río Gallegos) y que las finanzas de la provincia están desquiciadas por un déficit crónico de dimensiones gigantescas, que la errática administración de Ríos (heredera de una situación caótica creada por sus predecesores Colazo y Cóccaro) no sólo no ha logrado controlar, sino que ha agravado. En efecto, la política de personal de este gobierno ha aumentado en forma notable la masa salarial desde su instalación en el poder.

Por otro lado, la vulneración del federalismo establecido en la Constitución Nacional -que eso, y no otra cosa, es el mecanismo de "superpoderes" con que el Congreso ha delegado funciones presupuestarias en el Poder Ejecutivo- resta a las autoridades provinciales margen de maniobra, mientras libera al gobierno central para ejecutar su política de domesticación.

Así las cosas, es posible que los dirigentes fueguinos hayan sentido que no tenían otra opción que bajar la cabeza y jugar las pocas cartas de que disponen para agradar al kirchnerato. Habrá que ver qué obtienen a cambio, ya que el pequeño grupo que gobierna desde la residencia de Olivos y el refugio de El Calafate no suele ser muy dadivoso.

En todo caso, Ríos y sus asesores quizá deberían reflexionar sobre una paradoja: la negativa a aplicar un ajuste fiscal (que tarde o temprano ocurrirá) se ha convertido en la llave del candado que los mantiene encerrados en un corral desde el que no avizoran una salida.

miércoles, marzo 25, 2009

El gobierno fueguino y el teorema de Baglini


cliquear en la imagen para agrandar


El político mendocino Raúl Baglini, que fue diputado y senador nacional por su provincia, se hizo célebre por su famoso "teorema", cuya hipótesis decía más o menos lo siguiente: el grado de responsabilidad de las declaraciones de los políticos es inversamente proporcional a su distancia con el poder.

La ministro de salud de Tierra del Fuego acaba de dar otra muestra del acierto de aquella observación de Baglini, al reconocer que existen "limitaciones presupuestarias" para satisfacer los requerimientos de los trabajadores del hospital de Ushuaia. Se trata de la misma persona que, cuando era dirigente de la Asociación de Profesionales del establecimiento, parecía desconocer por completo tal restricción, avalando infinidad de reclamos por ajustes salariales con el argumento de la sacrosanta defensa de la salud pública. Y por entonces, hay que decirlo, los empleados del sector de la salud tampoco se encontraban "mal parados" en relación con el resto de los asalariados.

En situación parecida se han encontrado, antes que Grieco, funcionarios gubernamentales del área de educación, que fueron dirigentes sindicales y hoy se topan con la enconada protesta de los que hasta hace poco más de un año eran sus conmilitones.

Y, en última instancia, es lo que le está sucediendo a la gobernadora Ríos, cuyo actual discurso respecto del kirchnerismo reinante está bastante alejado del que blandía cuando era diputada nacional, época en la que hasta impulsó una denuncia contra el ahora ex presidente.

En el caso de la administración fueguina, el elenco gobernante está comprobando no sólo la diferencia que existe entre gobernar y ser oposición, sino también las consecuencias de ejercer la actividad sindical con la mira puesta en objetivos extragremiales.

Baglini tenía razón. De ello pueden dar cuenta los senadores provinciales José Martínez y María Rosa Díaz, a quienes la tal vez obligada funcionalidad hacia los planes oficialistas parece haberlos decidido a abandonar la bancada del ARI.

"Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio". JMS.

martes, marzo 24, 2009

24 de marzo


Hoy es un día triste para los argentinos, puesto que se recuerda el comienzo de la última dictadura militar, hace ya 33 años. Los acontecimientos vinculados no comenzaron ni terminaron aquel día, por supuesto, pero esa fue la fecha del golpe encabezado por Videla que derrocó al gobierno constitucional de María Estela Martinez, la viuda de Perón.

Yo era por entonces un joven estudiante universitario en Buenos Aires, por lo que no puedo evitar el recuerdo de aquellos días de locura. La imagen de un Ford Falcon sin patentes circulando despacio por la avenida Córdoba, con los "fierros" a la vista, se entremezcla con las de los pasillos de la Facultad cubiertos por carteles de las agrupaciones estudiantiles, en medio de un clima social y político que hoy se me ocurre irreal por lo disparatadamente violento.

Esa orgía de sangre aún hoy nos pesa a todos en la memoria. Si algo positivo se puede extraer de todo aquello, se me ocurre que es la necesidad de que nuestros dirigentes no pierdan de vista el sentido republicano y el respeto por el estado de derecho. Ayer pensaba en esto, cuando veía en los noticieros televisivos los episodios de agresiones entre ruralistas y camioneros originados por la extensión del conflicto entre el sector agropecuario y el gobierno.

Ojalá que la dirigencia haya aprovechado el feriado de hoy para reflexionar al respecto. En especial, el núcleo duro del kirchnerismo, ese que confunde el ejercicio del gobierno con una sucesión de imposiciones sustentadas en la manipulación de la información y en distintas formas de violencia. Esa lógica, llevada al extremo, fue la que utilizó el dictador Videla y, también, la que pretendían llevar a cabo los guerrilleros de hace tres décadas.

sábado, marzo 21, 2009

Vacaciones en Uruguay


Mi tercera visita a Uruguay en plan de vacaciones me dejó la misma sensación agradable que las anteriores, y también iguales interrogantes. ¿Cuáles serán las razones por las que, estando tan cerca y compartiendo tantas características, uruguayos y argentinos somos no obstante tan distintos?

Lo primero que me llama la atención cuando llego allí es el talante positivo y la buena educación del habitante medio, rasgos que se traducen en una forma de vida mucho más relajada, por decirlo de alguna manera, que la de nuestro país. Supongo que la velocidad promedio del tránsito vehicular debe ser unos 20 ó 30 km/h inferior a la predominante en rutas y calles argentinas, mientras que el respeto a reglas básicas como la prioridad del peatón o la del vehículo que avanza por la derecha facilita de manera notable tanto conducir un vehículo como circular caminando.

Sabido es que, además de la antipatía que (justificadamente) despertamos en toda Latinoamérica, los uruguayos mantienen con nosotros varios contenciosos de diversa índole, empezando por el lugar de nacimiento de Gardel, siguiendo por la añeja rivalidad futbolera y culminando en el bochornoso episodio -aún no agotado- de Botnia. Pese a ello, mi señora y yo jamás fuimos objeto de un mínimo gesto de animosidad ni de un comentario sardónico. Por el contrario, apenas advertían nuestra condición de turistas, nos trataban con una amabilidad que surgía en forma natural.

Aún en una ciudad grande como es Montevideo, prevalece esa suerte de tranquilidad provinciana tan alejada de la crispación que en el caso argentino no se limita a la megalópolis porteña. Al atardecer, después de las tareas cotidianas, los montevideanos salen a pasear -termo y mate en ristre, por supuesto- por la rambla con amigos o familiares, como si la crisis financiera fuera una cosa de otro planeta.

Y no es que en Uruguay no existan problemas económicos ni falten los disensos políticos. De hecho, sufrieron una dictadura militar y una vorágine terrorista tan graves como las que soportamos aquí, y uno percibe preocupación por cuestiones como la inseguridad (aunque no en nuestra catastrófica escala) y el desempleo. Sin embargo, los debates y las divergencias se manifiestan en un marco de civismo y racionalidad que desde una mirada argentina no se puede menos que admirar.

El presidente Tabaré Vázquez está por culminar su mandato con unos niveles de popularidad altísimos, lo cual no lo ha impulsado a postularse por la reelección. La campaña electoral, todavía en la instancia de las primarias, se desarrolla con intensidad y pasión, pero con dos aspectos llamativos: la ausencia del intercambio de descalificaciones e insultos entre los candidatos que es moneda corriente en la Argentina, y la organicidad de un sistema de partidos que funciona como receptáculo y vehículo de las inquietudes de la población. Síntomas de una salud institucional que es quizá la contracara más notoria de nuestra desalentadora realidad.

Ese contexto hace aún más satisfactorio el reconocimiento de las bellezas paisajísticas del país. En la tranquila capital es muy interesante caminar por las callecitas de la Ciudadela, visitar el Museo del Carnaval y degustar en los restaurantes del Mercado del Puerto excelentes carnes vacunas a la parrilla, preparadas con brasa de leña en el particular estilo local. Piriápolis, con sus lindas playas, el magnífico Argentino Hotel (inaugurado en 1935) y su pequeño puerto de pescadores (imperdibles, los mariscos en los puestos cercanos a la banquina o en los restaurantes de los alrededores), al pie del Cerro San Antonio, es un destino ideal para descansar. Colonia del Sacramento invita a reencontrarse con la historia y a perderse en los vericuetos de la ciudad vieja.

Tal vez sea una casualidad o un símbolo: en los billetes uruguayos en vigencia no hay efigies de militares, ni siquiera de su máximo héroe Artigas, sino de escritores como Zorrilla de San Martín y Juana de Ibarbourou, del músico Eduardo Fabini, del pintor Carlos Fígari y del sociólogo y educador José Pedro Varela.

Volviendo al comienzo, intuyo que las razones de las diferencias radican en la educación y la calidad institucional. Me fui de allí con ganas de volver.

jueves, marzo 05, 2009

La muerte de Amalia Sacerdote


Casi no he leído novelas de las llamadas negras, al menos ninguna de autores-íconos como Hammett o Chandler. He visto y disfrutado, sí, cine negro (me viene ahora a la memoria una muy buena película de hace como cuarenta años, "El samurai" con Alain Delon) y el género me resulta interesante.

Andrea Camilleri es uno de sus maestros más reconocidos en la actualidad, famoso por la serie protagonizada por el comisario Montalbano y también por sus novelas históricas.

"La muerte de Amalia Sacerdote", su obra más reciente (eso de "última" siempre me sonó a mal presagio...), me resultó atrapante. La acción transcurre en el momento presente y en la Sicilia donde nació el autor, así que uno advierte enseguida el compromiso con el cual fue escrita.

La técnica es notable. Casi no hay descripciones, ni de los escenarios (esperaba encontrar alguna pincelada sobre la tan hermosa como misteriosa Palermo que conocí un par de años atrás, pero no la hay) ni de los personajes, apenas alguna referencia física. La trama se va desarrollando mediante los diálogos, por lo que hay que estar muy atento para no perder algún detalle importante. No es que la redacción sea confusa, sino que exige al lector una concentración intensa.

Los componentes son clásicos del género; un asesinato, intrigas, traiciones y sexo; la violencia no es explícita, sino una suerte de telón de fondo que todo lo abarca. La temática gira en torno al entramado que tejen la política, la mafia, la televisión y los abogados (incluyendo a los jueces, por supuesto).

Es un mensaje amargo y nada optimista sobre la realidad italiana. Nadie quiere, en realidad, hallar al asesino, ni siquiera los familiares directos de la muerta. Toda la supuesta investigación está sujeta a satisfacer el cúmulo de intereses entrecruzados de senadores, financistas, periodistas y leguleyos. La corrupción endémica es la clave del relato, y un dato que todos los personajes aceptan. Como en la Argentina, bah.

Termino diciendo que me devoré las 200 páginas del libro en menos de cinco horas...